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Las empresas intimidan a los trabajadores con políticas antisindicales.

Las empresas intimidan a los trabajadores con políticas antisindicales. | Foto: Archivo

Publicado 24 junio 2015

Las 500 empresas más importantes de Colombia, incurren en políticas antisindicales que les cuestan millones de dólares para destruir cualquier estructura que proteja al trabajador. 

El responsable del área de organización de la Escuela Nacional Sindical (ENS) de Colombia, Edwin Mauricio Villamil analizó a las 500 compañías más grandes de ese país suramericano para conocer qué tanto les cuesta a las empresas sostener políticas y estrategias antisindicales.

En el informe Villamil explicó que en los últimos tiempos han surgido “iniciativas que pretenden impulsar la responsabilidad social empresarial, que buscan medir estándares laborales y la satisfacción de los trabajadores en una empresa”, pero también subrayó que esto no es factible si no cumplen con dos premisas: garantías para que los trabajadores ejerzan libremente y sin presiones el derecho de asociación, y el ejercicio efectivo de la negociación colectiva, que permita regular las relaciones laborales ya sea en un sector de la economía, en un grupo empresarial, o en una empresa.

En el estudio Mauricio Villamil constató que 114 empresas están suscritas al Pacto Global de Naciones Unidas y 65 de estas no tienen sindicatos, mientras que 79 donde existe organización sindical, apenas en 28 la actividad es mayoritaria. Estos datos le permitieron analizar que el 19,44 por ciento de los sindicatos tienen competencia para llevar a cabo una huelga, capacidad de diálogo con los empleadores, o el contrato colectivo abarca a todos los trabajadores.
 

Villamil argumentó que para la Organización Internacional del Trabajo (OIT), “no hay Diálogo Social sin sindicatos”, pues uno de sus postulados es la existencia de organizaciones sindicales “fuertes”, contrario a la realidad de la masa trabajadora de Colombia. “Nuestro país tiene una de las tasas de sindicalización más bajas del planeta”, es decir, 4.0 por ciento en referencia a la población económicamente activa (población ocupada más desempleada), mientras que en relación con la población ocupada en total se ubica en un 4,5 por ciento, y 9,3 por ciento de acuerdo a la población asalariada (trabajadores dependientes, estatales, trabajadoras domésticas y peones o jornaleros). 

Ante las cifras alarmantes que arrojó el estudio, Mauricio Villamil desglosó en 10 puntos que las dueños de empresas deben reconsiderar a la hora de diseñar estrategias antisindicales, por lo “costosas, desgastantes e insostenibles” porque “les cierra mercados, los desacredita y los expone como empresarios de quinta”.

1.    Judicialización de las relaciones laborales: Se trata de un aspecto frecuente en las relaciones entre sindicatos y empresas, dado que éstas tienden a solucionar los casos “a punta de demandas, querellas y acciones jurídicas. Villamil explicó que esta estrategia es usada por las empresas para debilitar la estructura sindical, y por ende, frenar el ejercicio del derecho de asociación. Usó como ejemplo a la empresa Proseguro , que en vez de invertir dinero en beneficio a los trabajadores, lo usa “como bandera para la destrucción de las organizaciones sindicales incluso a costa de su imagen”.
  
2.    Fallos administrativos y judiciales con elevados costos políticos y económicos: Se caracteriza por permitir que las querellas laborales y sindicales se resuelvan por el camino jurídico, supone lanzarse al abismo porque no siempre el empresario sale victorioso. Tal es el caso del reciente fallo de la Corte Constitucional (sentencia T-069 de 2015) que ordena a Avianca suspender el uso antisindical del Plan de Beneficio Voluntario, lo que le costó un gasto de siete mil 720 millones de dólares a favor de los pilotos de la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles (ACDAC).

 
3.    Deterioro de la imagen corporativa: Para Mauricio Villamil, las políticas antisindicales de las empresas manchan la imagen corporativa de cualquier empresa, por más que intente taparlo con nuevas estrategias. De hecho, sostuvo que para que algunas empresas mineras puedan exportar su carbón a Holanda deben cumplir con “algunos estándares mínimos en materia laboral”.

 
4.    Excesivos costos en asesorías externas: Son calificadas de “pesadas cargas” por ser el asesor externo el único que se beneficia porque “a más conflicto, más tiempo de asesoría”, lo que supone el desembolso de grandes sumas de dinero”. Un ejemplo de ello, es el de Ecopetrol que según Villamil a pesar de tener 110 abogados en la Vicepresidencia Jurídica, más el equipo de abogados y asesores de la Vicepresidencia de Talento Humano, en 2013 tenía vigentes 23 asesorías junto con exmagistrados de la Corte Constitucional y del Consejo Superior de la Judicatura, y varias firmas de abogados. Todas bajo el costo de seis mil 392 millones de dólares, lo que significaría “casi una nómina paralela”. “No es este costo exagerado lo más preocupante, lo más grave son las acciones en las que incurre Ecopetrol, como la entrega periódica y constante de cartas con llamados de atención ilegal, las cuales tienen carácter disuasivo e intimidatorio, concluyó Villamil.
 
5.    Destrucción de canales de diálogo: Propicia un ambiente laboral hostil, trabajadores angustiados y sin la oportunidad de hacer propuestas. 

 
6.    Consolidación de sindicatos amarillos: Este es el caso cuando las empresas permiten la creación de sindicatos pero para respaldar al patrón, en situaciones delicadas como suspender huelgas o debilitar a los “fuertes”.
 
7.    Acumulación de problemas laborales: Esto se debe a que no existen bases sólidas para que los trabajadores puedan acudir a instancias que los guíen a resolver sus problemas laborales.
 
8.    Exacerbación del micro-conflicto: Estas situaciones se observan cuando estallan pequeñas crisis en diferentes áreas de trabajo.

9.    En contravía a la corriente internacional: Pese a que la nueva tendencia de algunas empresas del mundo buscan reconocer los sindicatos como interlocutor legítimo y único de los trabajadores, son opacadas por las compañías colombianas que “innovan en estrategias y enfoques antisindicales”. 

10.    La estrategia antisindical siempre sale derrotada: Las empresas con posturas abiertamente antisindicales, “terminan por llevar una posición de reconfiguración de la estrategia antisindical”.

Riesgos de la vida sindical obrera

Se calcula que entre 1977 y 2013, casi tres mil sindicalistas colombianos fueron asesinados, informó BBC Mundo en ese año.

El presidente de la directiva local de la Unión Sindical Obrera (USO), Edwin Palma le contó a BBC Mundo que “Fermín Amaya fue asesinado por el Ejército en el marco de una huelga en 1971. Manuel Chacón fue asesinado por la armada en 1988”. Estos son los dos cuerpos que reposan en las cercanías de la refinería de petróleo más grande de Colombia. En marzo de 2002 se supo la noticia de que otro sindicalista fue asesinado a manos de los grupos paramilitares que en ese entonces operaban en la región del Magdalena Medio. "Esa ha sido nuestra última pérdida", aseveró Palma a BBC Mundo, sin embargo en la nota aclararon que el entrevistado se refiere solo a los integrantes de la USO en Barrancabermeja, ubicado en el departamento de Santander.

Aseguraron que desde 2002 hasta 2013 la cifra de sindicalistas colombianos asesinados, ascendió a 791. Proyectaron que la tendencia es que siga aumentando el número de víctimas.

De hecho la ENS indicó en ese mismo año (2013) cuatro personas ya habían perdido la vida, mientras que en 2012 perecieron 20 sindicalistas. En la nota advirtieron que aunque es significativa la disminución de muertes anuales, recordaron que en 2010 murieron 51, en 2011, unas  30 personas, pero menos que los 282 asesinatos registrados en 1996.

Para la ENS “el sindicalismo sigue siendo una ocupación de riesgo”.

Edwin Palma aseguró a BBC Mundo que también ha sido objeto de amenazas de muerte porque "me decían que tenían que cuidarme. Me señalaban de guerrillero". A raíz de las amenazas, Palma se traslada en vehículo blindado y acompañado por tres escoltas de forma permanente.


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