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Eberto Díaz, presidente de la Federación Sindical Agraria (Fensuagro).

Eberto Díaz, presidente de la Federación Sindical Agraria (Fensuagro).

Publicado 1 septiembre 2015

Según un dirigente campesino de la nación suramericana, ese sector enfrenta serios problemas para acceder a la tierra, la educación, los servicios básicos y la seguridad social.

Al menos siete millones de campesinos, han sido desplazados de sus tierras a causa del conflicto armado, aseguró este martes el presidente de la Federación Sindical Agraria (Fensuagro),  Eberto Díaz.

Durante una entrevista con el programa Agenda Abierta de teleSUR, precisó, además, que la política del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha generado que 10 millones de héctareas le sean arrebatados al campesinado.

Al mismo tiempo, se refirió a que, según el Tercer Censo Nacional Agropecuario 2015 presentado por el Departamento Nacional de Estadísticas (Dane), apenas el 6,3 por ciento del área rural dispersa censada se destina a la siembra de cultivos.

Esto generó malestar en el mismo Jefe de Estado colombiano, que reconoció el mal uso que se le ha dado al suelo en la nación. “El campo sigue en un atraso enorme frente al resto del país y ahí se concentra la pobreza y la desigualdad. Si queremos paz tenemos que prestarle más atención al campo”, sostuvo Santos, según destaca el portal La FM.

En ese sentido, el dirigente campesino indicó que, más allá de los índices de pobreza y la falta de educación, el “80 por ciento de la población rural no tiene acceso a la energía eléctrica y el 59 por ciento no goza de acceso al agua potable”. 

Aunado a ello, Díaz aseveró que la política de Santos “favorece los agronegocios”, lo cual le da ventaja a los grandes empresarios y lleva al campesino a abandonar el campo o “a solo vender su fuerza laboral”.

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Indicó también que los bancos colombianos aplican las mismas condiciones para acceder a los créditos, lo que vuelve la situación “inviable”, porque un campesino no puede cancelar de igual forma una tasa de interés que un gran empresario.

Díaz criticó que el Gobierno de ese país no establezca nuevos parámetros frente a los llamados Tratados de Libre Comercio ante economías europeas y norteamericanas, que terminan vendiendo más barato en Colombia, debido al subsidio que se otorga en esos países, lo que genera una competencia desigual.

Por esa razón, el dirigente gremial enfatizó que se debe replantear el tema de la política crediticia para el campesinado en ese país, con la cual se establezcan tasas de “hasta cero por ciento”. Además, el Gobierno colombiano debe establecer nuevas políticas que beneficien al sector campesino, para que se garanticen el acceso a la tierra, la educación, a los servicios básicos y la seguridad social.

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