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(Foto: Diásporas.es)

(Foto: Diásporas.es) | Foto: Diásporas.es

Publicado 2 septiembre 2014

Su perfil personal les impide acceder a los requisitos que exigen los Gobiernos suecos y español para otorgar ayudas, de manera que a menudo se han quedado enredados entre sus propias adicciones o patologías mentales, en un viaje sin retorno a la marginalidad y la indigencia.

Al menos un centenar de "sin techo" suecos han empeorado significativamente sus niveles de calidad de vida y se han dedicado a la mendicidad en ciudades españolas como Mallorca, Fuengirola, Gran Canaria y Tenerife; a las que se fueron buscando "mejores oportunidades".

Durante 2012, España fue visitada por un millón doscientos mil turistas procedentes de ese país. Al igual que los británicos, los expatriados escandinavos tienden a agruparse y a crear sus propios guetos.

Un trabajo especial realizado por la revista Diásporas reseñó que la presencia en la Península de este pequeño ejército de migrantes escandinavos, ha sido descubierta gracias a una investigación llevada a cabo por un periódico callejero de Gotemburgo, distribuido por indigentes.

Tan sólo en Fuengirola, hay al menos treinta suecos mendigando y durmiendo por las calles y varios centenares más viven en la indigencia. La Iglesia sueca estima que otras treinta personas sin hogar viven en Tenerife, Mallorca y Gran Canaria (en total, noventa más). Se da también por hecho que existen más mendigos suecos malviviendo en los litorales españoles.

El problema incrementa cuando se conoce que según la Iglesia Sueca, la inmensa mayoría de ellos son personas con patologías mentales y adicciones a la droga y el alcohol que invirtieron todo su dinero en la adquisición de un billete de avión al sur de Europa, porque presumían que su vida sería más fácil en la Península.

Los migrantes suecos sin recursos se han concentrado justamente en los espacios donde existía ya una presencia significativa de compatriotas.Sin embargo, los que se atrevieron a llegar a la península encontraron una realidad que los empujó hasta la marginación o perpetuó la indigencia de la que ya venían.

La Iglesia Sueca tiene constancia de que varias mujeres han sido víctimas de agresiones sexuales. Durante el pasado año, 21 ciudadanos procedentes de ese país fueron detenidos en España y 55 suecos en dificultades económicas fueron ayudados por Estocolmo a regresar a su lugar de origen.


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