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La agenda de relaciones internacionales de José Serra fue rechazada en las urnas en el 2010.

La agenda de relaciones internacionales de José Serra fue rechazada en las urnas en el 2010. | Foto: Agência Senado

Publicado 22 mayo 2016





El canciller interino José Serra busca distanciar a Brasil de sus vecinos latinoamericanos y subordinar al país a los intereses de EE.UU.

El excanciller brasileño Celso Amorim advirtió sobre el retroceso que amenaza a la política exterior de Brasil con José Serra, el ministro designado por el presidente interino Michel Temer, que asumió tras el golpe parlamentario contra Dilma Rousseff.

En un artículo publicado en el medio local Folha de Sao Paulo, Amorim consideró que con Serra al mando de la cancillería "Brasil volverá a la pequeña esquina de donde nunca debió salir". 

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Amorin condenó las críticas emitidas por Serra a países latinoamericanos que repudiaron el golpe de Estado contra la presidenta Rousseff, disfrazado de legalidad mediante la figura del juicio político. 

Indicó que en el comunicado de Serra había "una mezcla de arrogancia y soberbia" como si Brasil "fuera diferente o mejor que sus hermanos latinoamericanos".

El dato: Celso Amorin fue considerado en 2009 por la revista The New Foreign Policy como el mejor canciller del mundo.

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También el exsecretario de Relaciones Exteriores del Partido de los Trabajadores (PT), Valter Pomar, advirtió que con el nuevo proyecto del canciller Serra, el papel de Brasil en la política internacional se empequeñecerá.

Pomar recordó que en el 2010, la agenda de relaciones internacionales de José Serra fue rechazada en las urnas. Rememoró que las directrices fundamentales de su proyecto eran distanciar a Brasil de sus vecinos latinoamericanos, eliminar los acuerdos comerciales con naciones de África y Asia, y subordinar al país a Estados Unidos.

En contexto

El Senado de Brasil aprobó el proceso de juicio político contra Dilma Rousseff el pasado 12 de mayo con 55 votos a favor, 22 en contra y 1 abstención (de 78 de los 81 miembros del cuerpo colegiado).

En este período las autoridades brasileñas se encargarán de encontrar las pruebas contra la mandataria que no fueron presentadas ni en la Cámara baja ni en el Senado. 

La acusación central de la oposición contra Rousseff para justificar un juicio político es la supuesta violación de normas fiscales al maquillar el déficit presupuestario de 2015. Sin embargo, no se han presentado pruebas en su contra.

Analistas políticos aseguran que Temer, con solo siete días en el poder, vive un momento de inestabilidad en su Gobierno provisional por su afán de entregar el país al Fondo Monetario Internacional (FMI), banqueros y empresarios.

La mandataria brasileña ha denunciado que el golpe en su contra es respaldado por los medios de comunicación "que controlan la opinión".

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