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Temer aplica cambios a la economía a siete días de haber asumido como presidente interino.

Temer aplica cambios a la economía a siete días de haber asumido como presidente interino. | Foto: EFE

Publicado 19 mayo 2016

La aceptación de Temer cada día es menor porque a una semana de haber asumido su cargo como presidente interino se ha dedicado a respaldar políticas neoliberales que atentan contra los logros sociales de Lula y Dilma.

Las reformas económicas y las modificaciones del presidente interino de Brasil, Michel Temer, en varios de los ministerios del país han desatado polémica en la clase trabajadora, movimientos campesinos y luchadores sociales que expresan su inconformidad con las políticas neoliberales aprobadas por el político de 75 años. 

De acuerdo con analistas políticos, Temer, con solo siete días en el poder, vive un momento de inestabilidad en su Gobierno por su afán de entregar el país al Fondo Monetario Internacional (FMI), banqueros y empresarios.

Al parecer está cumpliendo su promesa de aprobar cambios severos en la economía hasta que el Senado brasileño apruebe o desapruebe la continuidad del impeachment contra la presidenta constitucional Dilma Rousseff.

Petrobras estará a cargo de un exasesor del FMI

Temer nombró este jueves a el exministro de Planificación, Presupuesto y Gestión de Brasil, Pedro Parente, como el nuevo presidente de la petrolera estatal Petrobras, institución sumida en una profunda crisis de corrupción, donde varios personajes de la política del país están involucrados. 

Parente es un ingeniero que fue consultor del Fondo Monetario Internacional y antes de su nombramiento como presidente de Petrobras ocupaba la presidencia del Consejo de Administración de la bolsa de Sao Paulo BM&F Bovespa.  

Reducción de ministerios 

La reducción de ministerios forma parte de la estrategia de Temer para supuestamente sacar a Brasil de la crisis. Al reducir de 31 a 21 los ministerios, Temer sacó fuera de circulación a la cartera de Cultura, Desarrollo Social, Ciencia y Tecnología, Unión General de Contralor, Igualdad Racial y los Derechos Humanos e Instituto de las Mujeres.

Tal parece que Temer está aplicando parte de las medidas aprobadas por el expresidente Fernando Collor en 1990, quien fue criticado por decretar cambios en carteras destinadas a promocionar la cultura y la educación del pueblo brasileño. 

Corrupción en tren ministerial 

La guerra contra la corrupción fue ignorada por Temer al nombrar a los representantes de su tren ministerial, 21 en total y siete de ellos involucrados en varios casos ilícitos. Dos de sus ministros son directamente investigados por la Operación Lava Jato, que avanza sobre supuesto casos de corrupción en la empresa estatal Petrobras. 

Privatización en Salud y Educación

El ministro de salud, Ricardo Barros, afirmó esta semana que el Gobierno no puede garantizar más la salud gratuita y otros programas sociales por falta de recursos. A su juicio, se deben aprobar cambios que garanticen mejoras en la economía del país. 

De llegar a concretarse tal afirmación la mayoría del pueblo brasileño viviría uno de los cambios más severos en los últimos diez años, pues Temer no daría continuidad al Plan Salud que mantiene el Gobierno de Brasil con Cuba para la atención directa de millones de brasileños por médicos cubanos.    

Agresión a la comunicación pública

Entre los anuncios más recientes de Temer figura la destitución y despido del presidente de la Empresa Brasil de Comunicación (EBC), Ricardo Mello, quien fue reemplazado de manera arbitraria por el periodista de derecha Laerte Rímoli.

Ante esa situación, el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil rechazó la intromisión del Gobierno interino de Michel Temer contra el sistema de información pública creado bajo la administración de Luiz Inácio Lula da Silva en defensa los pueblos silenciados por las grandes corporaciones.

Gobierno racista 

La ausencia de mujeres y afrodescendientes en el equipo de Gobierno de Temer desató críticas no solo en el país, sino en los medios internacionales, que tacharon la decisión del presidente interino como racista e inadecuado para un país, donde la mayor parte de su población está representada por mujeres. 

El diario inglés The Guardian describió el ministerio de Temer como “mucha testosterona y poca melanina” en referencia a que la “vieja élite de Brasil está nuevamente en el comando”.

Frente a las críticas, Temer designó como presidenta del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) a María Silvia Bastos.

Políticas contra los desprotegidos

El jefe de la Casa Civil, Eliseu Padilha, advirtió que el mandatario interino planea poner fin a las expropiaciones de tierras, el reconocimiento de las llamadas comunidades quilombolas (descendientes de esclavos) y la creación de reservas indígenas, que aprobó Rousseff semanas previas antes de aprobarse el impeachment en su contra. 

Rechazo popular

Las manifestaciones contra el Gobierno interino de Temer continúan en Brasil y en varias ciudades de América Latina, donde califican fuera de lugar la mala jugada de la derecha contra Dilma. Muchos afirman que la presidenta de Brasil es víctima de un golpe de Estado por sectores que quieren llegar al poder sin haber pasado por  elecciones democráticas. 

 El 12 de mayo de 2016 Michel Temer asumió como presidente interino de Brasil durante una ceremonia privada celebrada en la sede del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), donde prometió cambios severos en la economía, principalmente en cuanto a la potenciación del sector privado.

Durante su primera intervención como mandatario interino, recalcó que una de las principales medidas será "recuperar" la economía de Brasil a través de convenios con el sector privado. "El Gobierno no puede sobrellevar todas las demandas de un pueblo, se necesita la inversión privada y eso es lo que yo haré", aseguró.

El político, acusado de corrupción, recalcó que mantendrá los programas sociales emprendidos por la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, sin embargo, su proyecto de Gobierno orientado a la privatización contrasta con sus declaraciones.

 


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