Ecuador: Embalse de Mazar se acerca a su nivel más crítico

El embalse de la hidroeléctrica Mazar perdió casi seis metros de agua en once días y quedó a menos de diez metros de su cota mínima de operación, alertó Celec EP.

hcfyvc 768x513 1

La baja en los niveles del embalse Mazar pone en riesgo el abastecimiento de energía eléctrica en el territorio ecuatoriano. Foto: EFE.


12 de octubre de 2026 Hora: 15:20

    🔗 Comparte este artículo

  • PDF

La Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec EP) encendió las alarmas durante el fin de semana ante la velocidad con que se vacía el embalse de Mazar, el mayor reservorio estratégico del país. Entre el 1 y el 11 de octubre, la cota pasó de 2.130,89 a 2.124,91 metros sobre el nivel del mar.

El dato más inquietante llegó en la recta final del período, solo entre el 10 y el 11 de octubre, el nivel cayó 1,53 metros en una única jornada, según los registros difundidos por la estatal. Ese ritmo queda muy por encima del promedio diario que la propia corporación venía registrando desde el inicio del mes.

Con una caída de tal magnitud, el reservorio quedó a menos de diez metros de la cota mínima de operación segura, fijada en 2.115 metros sobre el nivel del mar. Traspasar ese umbral comprometería el suministro eléctrico a escala nacional.

La severa crisis hídrica que golpea al Complejo Hidroeléctrico Paute Integral enciende las alertas en todo el sistema eléctrico ecuatoriano. La caída drástica de las reservas de agua ya obligó a implementar restricciones energéticas y somete a una presión extrema a la generación nacional.

LEA TAMBIÉN

Noboa descarta apagones residenciales en Ecuador mientras datos técnicos contradicen su discurso

Con una potencia de 170 megavatios, mazar puede almacenar hasta 410 millones de metros cúbicos de agua. Su papel de regulación es vital para abastecer a las plantas situadas aguas abajo, Molino, con 1.100 megavatios, y Sopladora, con 487. Cuando el reservorio se acerca al límite operativo, la estabilidad de todo el sistema interconectado queda en riesgo y el margen de maniobra se agota.

De ahí que su vaciamiento no sea un problema local. Lo que ocurre en ese embalse se traduce, aguas abajo, en los megavatios disponibles para todo el país.

La presión sobre el complejo creció a comienzos de mes por un factor ajeno a la sequía, la central Coca Codo Sinclair redujo su generación por el sedimento acumulado en el río Coca. Ese retroceso obligó a exigir una mayor sobrecarga a las unidades de Paute para suplir la demanda nacional, y aceleró el consumo de las reservas que hoy escasean.

El agotamiento de las reservas no comenzó en octubre, desde los picos registrados a finales de julio, el reservorio acumula una pérdida de más de 28 metros. La sequía prolongada acelera el vaciamiento jornada tras jornada y acerca al embalse de Mazar a un umbral que las autoridades no querían siquiera rozar.

Ante ese escenario, el Gobierno aplicó desconexiones programadas, restricciones operativas para la industria y la puesta en marcha de parques de generación térmica como respaldo. El sector industrial es el primero en asumir el costo de la escasez. El propósito es administrar el abastecimiento mientras las lluvias no repongan los caudales.

Cada jornada sin precipitaciones complica el panorama. El sistema interconectado enfrenta una de sus horas más delicadas, con el embalse de Mazar a escasos metros del umbral crítico y sin un alivio inmediato a la vista en los pronósticos hidrológicos.

Autor: teleSUR: er - JB

Fuente: Agencias