Échale semilla a la maraca pa’ que suene

Seguro que José Cheo Feliciano pensó también en el chekeré… pero no le rimaba, y además el chekeré tiene las semillas por fuera. Cha cuchá cha cuchaé.

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31 de julio de 2026 Hora: 00:37

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Cuando al boricua le dio por hacer el montuno de “El Ratón” no imaginó la popularidad que alcanzaría su frase “Échale semilla a la maraca pa’ que suene/ cha cucha curru cucha cuchá”. Esas semillas por dentro son la vida de la maraca y por fuera la vida del chekeré, o shekeré.

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Chequeré

Con toda su historia, su ritmo y su sabor ambas, maracas y chekeré, están catalogadas dentro de lo que se denomina percusión menor. ¿Será por su tamaño?

A Nicolás Guillén y a Aquiles Nazoa los “críticos” les llamaron poetas menores. Hágame el favor…

Cheo Feliciano en Caracas. El Ratón

Ancestralidad

Uno de los Encuentros Anuales de Percusionistas que se organizaron en Venezuela  bajo el concepto y coordinación de la profesora y musicóloga Nelly Ramos (cofundadora del original grupo “Madera”) estuvo dedicado a la percusión menor, apasionante arista del mundo percutivo caribeño y latinoamericano. En ese evento participó por Cuba la ponencia del investigador y percusionista, Maestro Lino Neira Betancourt. En ella  dejó asentado que el chekeré (o shekeré) era de ascendencia Yoruba. África Occidental.

Sabido es que en América la percusión menor, sobre todo las maracas (también la guarura y diversos accesorios) tienen historia propia y que el chekeré fue asimilado  por la resultante mestiza que se generó en la Abya Yala.

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Según Lino Neira Betancourt el pueblo Yoruba tenía un cierto “sesgo” imperialista ya que mediante muchas campañas militares había logrado someter a otros pueblos vecinos. Para 1820 los Yoruba comenzaron a relacionarse y, afirma Neira, hasta cordializar con los europeos. (Ni tantico así, decía el Che). Comenzaron entonces a ser invadidos pues esa apertura significó el inicio de la brutal y genocida barbarie que sacó por millones a los africanos de sus tierras para hacerlos trabajar por la fuerza en las tierras que ellos, los europeos esclavistas llamaron “nuevo mundo”.

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Los Yoruba llegados a Cuba se hicieron llamar Lucumí (lucumies), extensión del vocablo Ulkumí, nombre de una ciudad del imperio Yoruba. También hay investigadores que indican que la palabra “Lucumí” proviene del saludo Yoruba “Olukumí” que significa “Amigo”, saludo que los esclavizados usaban entre ellos con bastante frecuencia.

Ya en Cuba, y a manera de protección hicieron surgir los llamados “Cabildos de Nación”, especie de organización socio cultural de la que excluían a los blancos, a los criollos y a negros que no fueran lucumies. Conviene recordar que también existía el concepto de “Negro de Nación” para referirse al africano (esclavizado o ya liberto) nacido en África en nación de origen. Podían ser yorubas, congos, carabalíes y muchos grupos de nación más.

Bruca Manigua. Miguelito Valdés y Arsenio Rodríguez

Según las investigaciones de Lino Neira, de esos cabildos nacieron las “Casas de Santo” o Ilé Ocha donde se agruparon los practicantes religiosos y preservaron los instrumentos de sus rituales como los tambores Batá, el Chekeré y el Dumdum. Ello les permitió también, a pesar del llamado sincretismo, preservar la pureza de sus religiones, tan legítimas como las occidentales y más.

Adalberto Álvarez. Y qué tú quieres que te den. (Tambores Batá, Maracas, Chekeré y Güiro)

Semilla al Chekeré

El Chekeré o Shekeré es conocido también como Abwe y también le dicen Güiro, no por la forma que tiene este instrumento en el Caribe, sino por el sonido y por cierto toque que se ejecuta en Cuba, al que llaman “Toque de Güiro”.

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Batería de percusión Batá al frente

Don Fernando Ortiz, padre de las investigaciones africanas en Cuba señaló que a estas ceremonias o toques en el campo cubano las llamaban “Bako Só”.

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chekeré y guiro

La materia prima del Chekeré es el fruto de una planta cucurbitácea (como la calabaza) a la que se seca y limpia y se le anexan de forma externa las semillas ensartadas mediante pita, pabilo, guaral, hilo doble, que deben percutir en las paredes del fruto seco. Don Fernando Ortiz dejó asentado en sus escritos que en África se le dice “Onichekeré” a los ejecutantes de este instrumento.

Haciendo ejercicio de memoria  se encontrará que el chekeré no se toca sentado: todos lo hacen de pie como los ancestros. (algunas excepciones por salud hay, claro). En la familia de los instrumentos de percusión africanos, el chekeré se sitúa junto a instrumentos ya mencionados como el djembé y el dumdum. Se puede agitar (como las maracas), golpear con la mano o girar para producir diversos sonidos. También puede tener un sonido similar al de un güiro.

Irakere. Bacalao con pan (con el Chekeré Oscarito Valdés)

Es originario de África Occidental, centrándose sobre todo en Nigeria, pero también en Ghana y Senegal. Entre los instrumentos que pudieron transportar los esclavizados al llamado “nuevo mundo” o que pudieron  construir con base en sus conocimientos y memoria el Chekeré se aposentó sobre todo en Cuba y Brasil y se extendió por todo el Caribe y varios países suramericanos. En la actualidad es un instrumento de talla mundial y tiene muchos nombres como resultado de la migración provocada por la trata esclavista.

Tradicionalmente el ropaje o las cuentas  están hechas con diversas semillas sobre todo de calabaza, pero también se han utilizado variaciones de cuentas de piedra o conchas marinas en lugar de los elementos vegetales, para lograr diferentes tonos. Emite su sonido agitando las semillas o conchas, lo que lo acerca al sonido de las maracas.

Dimensión Latina. Llorarás ( Güiro y Maracas)

¿Percusión menor?

A menos que el cantante principal sea el que maneje el güiro, las maracas o el chekeré, estos instrumentos quedan relegados  en los escenarios, como si realmente fueran “menores”.

Recordamos y extraemos las palabras del Maestro Carlos Nené Quintero, Percusionista Mayor de Venezuela:

Es magistral abordando tanto la percusión llamada mayor como la llamada menor. ¿Con cuál puede experimentar más?

“En la percusión mayor y la percusión menor se puede experimentar de la misma manera, y combinando las dos, es un universo de posibilidades. Me gusta colorear y la percusión menor me permite llenar el lienzo que en este caso sería la música. Escribí un tema que titulé «Brisas del Avila», donde recreo ese ambiente. Es como darle rienda suelta a la imaginación.

Me siento bien cómodo con la percusión menor”.

Nené Quintero y Gerry Weil. Raíces

Bien sea a través de las maracas, el chekeré, el güiro, o el exquisito mundo de los accesorios ese sendero musical es percibido como secundario en el imaginario colectivo educado para ver solo en tarima a “los importantes”.  Muy pocas veces el percusionista menor brilla como individualidad, aunque hay clarísimas excepciones. Todos trabajan por visibilizar un mundo de sonidos muchas veces ancestrales que tienen importancia cultural y emocional porque transitan las aguas de una historia que conviene no olvidar.

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Cheo Feliciano

“Échale semilla a la maraca pa que suene” más que una frase soltada al vuelo por Cheo Feliciano fue un llamado en torno a que no solo se trata de la percusión mayor sino del espacio sonoro para la reivindicación y hasta para lo alegremente sencillo y sutil de la ancestralidad.

Chacucha currucucha cuchá

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Grupo venezolano Las del Bembé

Autor: Lil Rodríguez

Fuente: teleSUR