Canciones y poemas para borrar escombros
Desde que el mundo es mundo el hombre ha tratado de zafarse del yugo de lo estricto y nada mejor para eso que el arte, la música, la poesía, y además nada mejor para tal propósito que un niño, porque encarna sueños, risas… patria.
Caraballeda. La Guaira
26 de julio de 2026 Hora: 10:44
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No pasa el continente latinoamericano momentos felices. Si no son tragedias surgidas de la naturaleza como las acontecidas terriblemente en Venezuela y Chile, son tragedias políticas de las que hipotecan los sueños populares, o accidentales (como lo acontecido en Guyana), ambientales o morales con la ética cayendo a pedazos ante infantiles ojos que no entienden sino su propio dolor y su esperanza.
Mercedes Sosa. Hay un niño en la calle
El cancionero popular latinoamericano en pasado y presente se ha ocupado de contar también con los cantos de la conciencia, esos que hay que escuchar y sentir cuando la mediocridad imperialista con su comercio de risa fácil y monedas deshonradas intenta imponer su reinado sobre la soberanía de los sueños libres. No se puede permitir que se trafique con la inocencia y los ojos asombrados de la infancia, de los que van avanzando. Mucho menos ahora.

Tony Croatto. Un niño en la calle
El Credo de Aquiles
“Rezando El Credo” del venezolano Aquiles Nazoa, el más querido de nuestros niños grandes debería ser objeto de lectura en las escuelas por el amor allí desplegado y por el conocimiento que puede despertar la curiosidad de los más pequeños. Tal vez los recreadores puedan incorporarlo en sus sesiones mientras pintan caritas y van eliminando el fu y el fa. Los niños tienen derecho a saber quien fue Charles Chaplin, Picasso, Martín Tinajero, Tio Tigre y Tio Conejo, Isadora Duncan, cómo fue el gato de Alicia la del país de las maravillas, o el perro de Ulises (evocando a Tsunami, a Orión, a mi perra salvadora de 1999, La Negra). Aprender el uso de las manos más allá de la tecnología es avanzar con firmeza. (Hacer muñecas de trapo, construir un papagayo son un excelente ejercicio reforzador de identidad).

“Creo en la amistad como el invento más bello del hombre, creo en los poderes creadores del pueblo, creo en la poesía y en fin, creo en mí mismo, puesto que sé que hay alguien que me ama”.
Credo (Aquiles Nazoa) Desde Holguín, Cuba.
Los niños según Alí Primera
No todo fue fusil contra fusil en la música y las arengas de Alí Primera. Son muchos los que piensan que Alí, falconiano inmortal, Cantor de la Patria Buena, prefería la flor, y que los niños eran su mejor emblema.
Conteniendo la ternura en su mirada, en su vida, en su ejemplo de patria, escribió, con los niños como protagonistas hermosísimas canciones. En su tema “Solo para adultos” coloca en los labios de un niño las interrogantes: “Papito, ¿por qué la luna sin estar atada del cielo no cae? Y obtener la respuesta de su padre obrero y oprimido: “Pregúntale al pueblo / quien lo ata que no se levanta”.

En “La piel de mi niña huele a caramelo” la canción de cuna se convierte en llamado: “Si hay que hacer la guerra/ la guerra se hará para ver los niños felices jugar/ y a gente vieja hablar de la paz/ que después la guerra estará de más”.
En “ Los pies de mi niña” Alí Primera suspira: “Cacheticos sucios de niños comiendo/… si comieran todos los niños del mundo”
“La canción del lunerito” entonada por su hermano José Montecano a la muerte del cantor se transformó en una cruzada por la ternura. “Yo siento el amor más puro/ cuando nace por un niño y el más hermoso cariño se cobija en sus manitas”
Canción del Lunerito (Con Chávez y Lizmar)
Los niños de Serenata
Había muchos colores en el cielo el día que nació Iván Pérez Rossi, pero tres destacaban y eran colores primarios.
Iván parece un Quijote con cuatro, siendo Serenata Guayanesa la agrupación venezolana que más ha grabado temas para los niños (y las niñas, claro). Ellos lograron el milagro de que temas infantiles sonaran en la radio venezolana como si fueran de hit parade, temas como “La pulga y el piojo”, “A la una”, “Este niño Don Simón”, “Corre caballito” y “El Papagayo” por citar algunos. Con mérito adicional están los libros que ha editado para asegurar letras y memorias.

Este niño Don Simón
Los niños de Morella
Hacia 1967y luego de su extraordinario periplo por el canto académico e inclusive por la joya que significó el Quinteto Contrapunto, la venezolana Morella Muñoz, regresó a Londres a continuar estudios musicales y a su retorno a Caracas ofreció a su país el álbum de Canciones Infantiles que había realizado en Londres. No eran cantos creados o compuestos especialmente para el disco, como sí había hecho Serentana Guayanesa. Se trataba del repertorio tradicional venezolano, del rescate efectuado por quienes fueran sus grandes maestros, entre ellos Vicente Emilio Sojo. “Doñana”, “Arroz con leche”, “La Perica”, “La pájara pinta” y “El Cocherito” están en la brillante selección que causó admiración entre los músicos ingleses que acompañaron la voz de Morella.
La Perica
Una Edad como la de Martí
Fue el hombre de las premoniciones hechas poesía. El libro “La edad de oro” de José Martí es otra cita obligada a la hora de contar y cantar a los niños y por ellos. “Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado. Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa no es un hombre honrado”. No solo con La edad de Oro. El accionar de Martí giraba mucho en torno a la infancia porque giraba en torno a la honradez.

En una de sus cartas a la pequeña María Mantilla, le hace referencia a la trascendencia del gusto por la verdad y el desdén por la soberbia.
“Un alma honrada, inteligente y libre, da al cuerpo más elegancia, y más poderío a la mujer, que las modas más ricas de las tiendas. Mucha tienda, poca alma. Quien tiene mucho adentro necesita poco afuera. Quién tiene mucho afuera, tiene poco adentro, y quiere disimular lo poco. Quien siente su belleza, la belleza interior, no busca afuera belleza prestada”.
Una Rosa Blanca
Las clases de Andrés Eloy
Andrés Eloy Blanco, el Bardo de Cumaná, el poeta que supo de una infancia amorosa se volvió cauteloso y consejero cuando comprendió que si la semilla no era buena no habría cosecha.
“Cultiva mi amor con tu conducta/ y riega mi laurel con tus ejemplos. Viviendo estás los años más sucios de la historia/ pero si sobrevives será tu tiempo el tiempo de la verdad triunfante/ de la justicia erguida/ donde la voz alcance la libertad del sueño”

Con los Angelitos Negros de Andrés Eloy, con su Canto para los hijos en marcha, para Los hijos infinitos, para Giraluna que contiene la esperanza. El cumanés debería ser también texto obligado en las escuelas.
“Lo que hay que ser es mejor y no decir que se es bueno ni que se sea malo. Lo que hay que hacer es amar lo libre en el ser humano, lo que hay que hacer es saber, alumbrarse ojos y manos
y corazón y cabeza…y después, ir alumbrando”.
“Cuando se tiene un hijo se tiene el mundo adentro/ y el corazón afuera ”
Los hijos infinitos (2026)
“Todos los niños del mundo vamos una rueda a hacer y en mi lengua cantaremos En Paz queremos crecer. Martí lo dice en un libro que me lee mi papá: Crecer para ser felices. El Porvenir es la Paz”.
Que así sea el porvenir de los niños y niñas que hoy con urgencia necesitan reparadores de sueños.
Reláfica de la Negra Hipólita
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y muchísimos más.
Autor: Líl Rodríguez
Fuente: teleSUR




