Unicef: uno de cada cinco niños en 21 países sufrió abuso sexual en entorno digital
Más de 20 millones de niños y niñas de los países estudiados fueron expuestos a contenidos sexuales explícitos no deseados o sufrieron explotación en el ámbito digital. Cerca del 60% ocurrió en redes sociales y un 14% en juegos en línea.
Las experiencias relatadas por los niños y niñas en las entrevistas durante la investigación solían estar marcadas por el miedo, la vergüenza, la confusión y el aislamiento, y muchos de ellos tenían dificultades para comprender lo que había sucedido o saber dónde buscar ayuda. Foto: EFE.
6 de septiembre de 2026 Hora: 22:18
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El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) advirtió en un informe que un estimado de 20 millones de niños y niñas de entre 12 y 17 años (casi uno de cada cinco) sufrieron al menos una forma de explotación y abuso sexual facilitados por la tecnología, tanto dentro como fuera de internet, en un solo año en 21 países.
El informe, publicado bajo el título «Through Children’s Eyes: How Digital Technologies Enable Child Sexual Abuse» (A través de los ojos de la infancia: cómo las tecnologías digitales facilitan el abuso sexual infantil), recoge testimonios de niños y niñas junto con datos de encuestas disponibles sobre este tema.
Según Unicef, más de 15 millones de niños y niñas estuvieron expuestos a contenidos sexuales no deseados, nueve millones recibieron solicitudes para mantener conversaciones sexuales o compartir imágenes sexuales en contra de su voluntad, y cuatro millones fueron víctimas de la difusión de imágenes sexuales suyas sin su consentimiento.
Es probable que la verdadera magnitud del problema sea mucho mayor debido al elevado número de casos que no se denuncian, precisó la agencia especializada de Naciones Unidas para la infancia.
“El informe pone de manifiesto una dolorosa realidad. Más de 20 millones de niños y niñas de los países estudiados se vieron expuestos a contenidos sexuales explícitos no deseados o sufrieron explotación en línea, a menudo en los mismos espacios digitales donde aprenden, juegan y se relacionan con sus amigos”, afirmó Catherine Russell, directora ejecutiva de Unicef.
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Russel alertó de que estas experiencias provocan un profundo malestar emocional y angustia mental en muchos menores que sufren en silencio, sin saber adónde acudir en busca de ayuda. Por eso, instó a asumir responsabilidades. «No podemos mirar a otro lado», afirmó.
Según los datos recopilados en el informe, cerca de un 60% de los casos se produjo en plataformas de redes sociales como Facebook, Instagram, Snapchat, TikTok y WhatsApp, y un 14% en juegos en línea. Características, funciones y el diseño de esas plataformas fueron usados para aprovecharse de la confianza de los niños y niñas.
En Montenegro, más del 80% de los casos comunicados estaban relacionados con plataformas de redes sociales, mientras que en Colombia estas plataformas estaban vinculadas a más de la mitad de los casos. En los países encuestados, el 57% de los casos involucró a una persona a la que el menor ya conocía: otros menores, parejas sentimentales, amigos o familiares, lo que cuestiona la idea de que el abuso en línea lo cometen principalmente desconocidos.
Al mismo tiempo, el 38% tuvo su primer contacto con el agresor en línea. En el estudio se demuestra cómo se facilita el abuso, por ejemplo, mediante cuentas falsas y funciones de mensajería privada.
Profundas repercusiones emocionales en niños y niñas
La explotación y el abuso sexual facilitados por la tecnología pueden tener profundas repercusiones en el bienestar emocional de los niños y niñas, su sensación de seguridad y su confianza en los demás. Las experiencias relatadas por los niños y niñas en las entrevistas durante la investigación solían estar marcadas por el miedo, la vergüenza, la confusión y el aislamiento, y muchos de ellos tenían dificultades para comprender lo que había sucedido o saber dónde buscar ayuda.
«No sabía cómo reaccionar. Me quedé un poco conmocionada», dijo una joven de la República Dominicana después de que se difundieran imágenes privadas suyas sin su consentimiento cuando tenía 14 años. Otra participante en la investigación, al reflexionar sobre una experiencia similar, contó haberse sentido «como la persona más utilizada, la más sucia, la peor de todas».
Según el análisis, los niños y niñas que sufrieron explotación facilitada por la tecnología tenían una probabilidad cuatro veces mayor de manifestar pensamientos o conductas suicidas y de autolesionarse, y presentaban niveles de ansiedad considerablemente más altos. Por ejemplo, en México o Macedonia del Norte, el riesgo de tener pensamientos o conductas suicidas era más de ocho veces mayor entre los niños y niñas que habían sufrido abuso, mientras que en Pakistán era más de siete veces mayor.
Más del 40% de los casos de abuso facilitado por la tecnología nunca fueron denunciados, mientras que menos del 1% se comunicaron a autoridades como la policía, a trabajadores sociales o a líneas telefónicas de ayuda. A nivel mundial, la razón más habitual por la que los menores guardan silencio es que no saben adónde acudir ni a quién contárselo.
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En algunos de los países abordados en el estudio, la proporción de casos no denunciados fue aún mayor, como en Armenia, donde más de la mitad de los casos nunca se pusieron en conocimiento de nadie.
Medidas para proteger a la infancia en la era digital
Para hacer frente a este problema, Unicef insta a los Gobiernos a, entre otras medidas, hacer que las plataformas digitales sean más seguras desde el diseño, reforzando la protección de los niños y niñas, restringiendo los contactos no solicitados por parte de personas adultas, mejorando la seguridad de los sistemas de recomendación y reforzando la detección y la denuncia de abusos.
También se insta a reforzar la legislación, la normativa y la rendición de cuentas, garantizando que los Gobiernos dispongan de las herramientas y las medidas de aplicación necesarias para hacer frente a las nuevas formas de abuso, incluida la extorsión sexual y el material generado por IA que muestre abusos sexuales.
Otra de las recomendaciones del informe es crear sistemas de denuncia y apoyo en los que los menores afectados puedan confiar, lo que incluye la inversión en protección de la infancia, salud, justicia y servicios sociales. Finalmente, se llama a abordar las normas sociales y de género que normalizan la sexualización de las niñas y estigmatizan a las sobrevivientes de violencia sexual.
Autor: teleSUR - abl - DE
Fuente: Unicef




