Trump Jr. vinculado a inversión estratégica en minerales críticos brasileños
Una empresa estadounidense vinculada a Donald Trump Jr. participa en la estructuración de una cadena internacional de suministro de tierras raras desde Brasil, en el marco del Proyecto Caldeira, lo que coloca a Minas Gerais en el centro de la disputa geopolítica entre Estados Unidos, China y Corea del Sur.
El proyecto Caldeira, el depósito de tierras raras en arcillas iónicas de mayor ley en el mundo, se ubica en Poços de Caldas, en el estado de Minas Gerais (Brasil). Foto: Meteoric Resources
30 de septiembre de 2026 Hora: 15:04
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El Proyecto Caldeira, ubicado en el sur de Minas Gerais, Brasil se ha convertido en un eje estratégico para el abastecimiento de tierras raras. La minera australiana Meteoric Resources ya envió muestras de mineral a la canadiense Ucore Rare Metals, que procesará el material en Luisiana para transformarlo en óxidos industriales. Posteriormente, estos óxidos se destinarán a Vulcan Elements, fabricante de imanes en Carolina del Norte para drones, satélites, semiconductores y vehículos eléctricos.
La conexión política surge de 1789 Capital, fondo del que Donald Trump Jr. es socio, que invirtió en Vulcan en agosto de 2025. En marzo de 2026, Vulcan y Ucore firmaron un acuerdo de viabilidad para iniciar un suministro comercial constante en 2027. Además, Vulcan recibió un compromiso de préstamo condicional de 620 millones de dólares del Pentágono. Tanto el fondo como el gobierno estadounidense niegan injerencia política en la concesión.
Resultados de la planta piloto
En junio de 2026, Meteoric informó que su planta piloto procesó 43 toneladas de mineral, generando más de 200 kilogramos de concentrado de tierras raras. La empresa calificó los resultados como “excepcionales”, con una tasa de extracción promedio del 71% de elementos críticos.
El proyecto abarca 78 concesiones mineras en 19.200 hectáreas de Andradas, Caldas y Poços de Caldas, con un potencial estimado de 1.600 millones de toneladas de material. Meteoric prevé operar más de 20 años, con una producción anual de 12.500 toneladas de óxidos, de las cuales al menos 3.000 se destinarán a Ucore. La inversión total asciende a 498,4 millones de dólares, según CNN Brasil.
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Además, Meteoric firmó un memorando con la surcoreana POSCO International, que podría adquirir hasta el 30% del material durante siete años.
Nueva legislación brasileña y preocupación local
La afluencia de capital extranjero aceleró la aprobación de la Ley N° 2780/2024, que establece la Política Nacional de Minerales Críticos y otorga al Gobierno federal la facultad de revisar acuerdos internacionales y vetar los acuerdos internacionales de suministro que representen un riesgo para la seguridad económica o geopolítica del país. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva impulsó la norma tras alertas de inteligencia sobre la expansión de grupos norteamericanos en proyectos estratégicos.
El caso más avanzado es el Proyecto Serra Verde en Goiás, con participación directa del Gobierno estadounidense.
Las ciudades de Caldas y Poços de Caldas vivieron en carne propia los efectos de los impactos ambientales en el 2024, cuando sufrieron la escasez de agua. Por ello, sus habitantes expresan temor por los efectos de la minería en el agua y el suelo en una región con una larga tradición minera de uranio.
Nelson Henrique Filho cuestionó en audiencia pública cómo la minería afectaría la seguridad hídrica, mientras Daniel Tygel, de la Alianza APA Pedra Branca, calificó la región como “zona de sacrificio”. El presidente del Ayuntamiento, Douglas Souza, reconoció la necesidad de un seguimiento riguroso.
Contexto geopolítico
El interés estadounidense refleja la carrera por reducir la dependencia de China, que concentra el 48% de las reservas mundiales y domina el 90% del refinado global. Durante la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), el senador Flávio Bolsonaro afirmó mediante un discurso entreguista que la solución efectiva de Estados Unidos es Brasil, país que sería la clave para romper la hegemonía china.
Meteoric espera obtener la licencia de instalación en el cuarto trimestre de 2026, con construcción prevista hasta 2028. Sin embrago, representantes de las empresas Meteoric, Ucore y Vulcan Elements, así como de los fondos 1789 Capital y de las figuras políticas Donald Trump Jr. y Flávio Bolsonaro, no emitieron declaraciones al ser consultados por Folha de São Paulo sobre las negociaciones en curso y el impacto de la nueva legislación brasileña que refuerza el control estatal sobre minerales críticos y tierras raras.
Disputa estratégica y proyecto entreguista de Bolsonaro
La pugna por las tierras raras se intensifica. Estados Unidos busca fuentes alternativas para sostener su industria tecnológica y militar. Brasil, con el 23% de las reservas mundiales, ocupa un lugar central y se convierte en un objetivo de especial interés para Washington.
Flávio Bolsonaro promueve un proyecto de alineamiento con Washington, lo que Lula considera una amenaza a la soberanía. El plan del senador de derecha implica una subordinación abierta a Estados Unidos, privilegiando intereses comerciales y tecnológicos de Washington. Por ello, sectores estratégicos quedarían subordinados, y debilitarían la capacidad de Brasil para proteger sus recursos y desarrollar tecnología propia.
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Desde la óptica de Trump, un eventual acuerdo con Brasil se perfila como una jugada de alto rédito estratégico y económico que le permitiría al mandatario estadounidense asegurar el acceso a recursos críticos para su industria —como los minerales de tierras raras— sin incurrir en los costos políticos y materiales de una intervención directa, mientras consolida la influencia de Washington en la región mediante el fortalecimiento de vínculos con sectores locales afines dispuestos a priorizar los intereses de Estados Unidos en la agenda bilateral.
Ante esta situación, el mandatario brasileño insiste en que el país debe desarrollar capacidades científicas e industriales propias y no limitarse a exportar materias primas. “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”, afirmó Lula.
Intervención en la ONU
En su discurso ante la Asamblea General, Lula denunció la injerencia de la administración Trump y defendió la soberanía brasileña. Además, rechazó de manera tajante, las pretensiones de control sobre el continente y se opuso al despliegue de fuerzas militares extranjeras en sus aguas.
El presidente sudamericano advirtió sobre presiones externas en procesos electorales y reclamó una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU para mayor representación del Sur Global. También reivindicó la reducción de la deforestación amazónica y la necesidad de avanzar hacia una economía con menores emisiones, sin renunciar a explorar nuevas reservas de petróleo.
Lula: visión de soberanía nacional y democracia
Brasil atraviesa un momento de alta tensión diplomática ante la injerencia del Gobierno de Estados Unidos, que ha impuesto aranceles a exportaciones brasileñas y respalda abiertamente la candidatura del senador Flávio Bolsonaro. Frente a este escenario, Lula defiende, para un eventual cuarto mandato, un proyecto político centrado en la soberanía nacional, la reducción de las desigualdades y el fortalecimiento de las políticas sociales.
El documento programático del Partido de los Trabajadores (PT) para la campaña presidencial de 2026 coloca la política exterior como uno de los ejes centrales, en un contexto internacional marcado por el avance del unilateralismo, el proteccionismo y las crecientes disputas geopolíticas. La propuesta insiste en que Brasil debe preservar su autonomía para adoptar decisiones políticas y económicas conforme a sus propios intereses, sin aceptar condicionamientos externos que limiten su capacidad de definir de manera independiente sus relaciones y estrategias nacionales.
En el plano internacional, el programa apuesta por ampliar la Cooperación Sur-Sur y consolidar los instrumentos financieros asociados al BRICS, así como transformar la arquitectura financiera global para garantizar una participación más democrática de los países en desarrollo en organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y las instituciones multilaterales de crédito.
Regionalmente, la iniciativa busca estrechar vínculos entre los países sudamericanos mediante proyectos conjuntos en infraestructura, defensa, seguridad pública, energía y salud, avanzando hacia una integración que fortalezca la autonomía colectiva.
La reforma de las Naciones Unidas ocupa un lugar destacado en la propuesta, particularmente la del Consejo de Seguridad, cuya composición y funcionamiento el PT considera necesario modificar para lograr una estructura más representativa y democrática, con mayor presencia de las naciones en desarrollo entre sus miembros permanentes. Asimismo, el documento atribuye a Brasil un papel protagónico en la formulación de normas internacionales para las tecnologías digitales y la inteligencia artificial (IA), bajo principios de soberanía digital y protección de datos.
El pasado 7 de septiembre, en el marco del Día de la Independencia, Lula afirmó en un mensaje por radio y televisión que Brasil debe defender su soberanía, su democracia y su derecho a decidir sobre su riqueza y sus relaciones comerciales. «No podemos doblegar la cabeza ante potencias extranjeras que quieren convertir a Brasil de nuevo en una colonia. No somos una colonia y no seremos la colonia de nadie», declaró el mandatario, en una frase que resume el tono soberanista de su campaña.
La propuesta del PT también contempla fortalecer la industria de defensa, proteger los minerales críticos como patrimonio estratégico y acelerar la transición energética, medidas presentadas como garantías de autonomía frente a presiones externas. En lo social, el programa plantea reducir desigualdades mediante el aumento del salario mínimo y la expansión de programas como Bolsa Família, manteniendo el eje redistributivo que caracterizó gobiernos anteriores del PT.
Con este programa, Lula busca consolidar un cuarto mandato más combativo, orientado a «dar un salto más allá de lo básico» y completar transformaciones pendientes en Brasil.
En este escenario electoral, el próximo 4 de octubre, la definición de las urnas podría configurar el mapa geopolítico de América Latina a favor o en contra del renovado expansionismo estadounidense en la región, por lo tanto, no solo disputa la presidencia brasileña, sino también el rumbo de la política exterior y el grado de subordinación o autonomía del país sudamericano.
Autor: teleSUR-asm - JDO
Fuente: teleSUR y Agencias




