Entrevista a Verónica Sforzin : Fuerzas armadas no tripuladas
Por: Ricardo Pose
28 de octubre de 2026 Hora: 15:26
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Jorge Gestoso: ¿Qué tal? Les habla Jorge Gestoso. En el programa de hoy, Fuerzas Armadas no tripuladas, con otra notable invitada: Verónica Sforzin, analista geopolítica y de inteligencia artificial, directamente desde La Plata, Argentina. Verónica Sforzin, una cálida bienvenida al programa.
Verónica Sforzin: Hola, Jorge. Un gusto estar nuevamente en este estratégico y central programa de Telesur. Un saludo a vos y a la audiencia.
Jorge Gestoso: Gracias, Verónica. ¿Qué significa exactamente esto de las fuerzas armadas no tripuladas? ¿Es una nueva forma de hacer la guerra?
Verónica Sforzin: Bueno, me parece que hay que contextualizar un poco la situación en la que está el Pentágono y el Departamento de Defensa en Estados Unidos. Están intentando retomar las riendas del desarrollo tecnológico y de la innovación, pensando en la historia de Estados Unidos. Recordemos que en la Guerra Fría —a partir de los 50, a partir de esa doctrina de seguridad nacional en donde estaban los dos polos, la Unión Soviética y Estados Unidos— la innovación y la industria militar era conducida desde el Pentágono, desde el Departamento de Defensa. Tenemos muchos ejemplos en ese sentido, como el proyecto Manhattan; muchos de los proyectos de lo que en ese momento era la tecnología de punta eran conducidos desde esta estructura militar-industrial.
En los 90 se produce un cambio de paradigma a partir de que Estados Unidos ya se impone como el hegemón en Occidente, y son los fondos financieros de inversión —como BlackRock, Vanguard— los que empiezan a financiar fuertemente todo lo que son las tecnologías de la información y la comunicación, y desplazan al Pentágono en la conducción geopolítica incluso de esta tecnología. Ahí es cuando aparecen muchas de las corporaciones que hoy conocemos como Alphabet y Microsoft —bueno, Microsoft ya venía de antes, pero son fuertemente apalancadas por los fondos financieros—, y estas estructuras de defensa pierden la capacidad de manejar la innovación.
Entonces, desde los 90 hasta esta parte, vemos que el presupuesto estadounidense ha caído de manera abismal en lo que hace a la defensa y al desarrollo de innovación y tecnología aplicada a la defensa. Hoy estamos en un 3 o 4% del PIB norteamericano aplicado a estas tecnologías. Entonces, me parece que lo que está intentando hacer Donald Trump en la actualidad es volver a retomar estas riendas en donde sea desde el Departamento de Defensa o el Departamento de Guerra y el Pentágono los que vuelvan a marcar los tiempos y los que vuelvan a tener una capacidad en términos de innovación.
Lo que pasa es que hoy es imposible que estas estructuras gubernamentales puedan subordinar a las corporaciones del Big Data, a Microsoft, a Google… Entonces, bueno, están pensando cómo asociarse a estas empresas del Big Data. Y para asociarse me parece que se está planteando esta nueva doctrina en términos de seguridad nacional en función de la guerra comercial con China, para que estas corporaciones hagan sus negocios y puedan aplicar y automatizar la guerra de una manera más ágil. Eso es lo que un poco están planteando desde este nuevo comando que se va a lanzar, que se llama un comando de automatización de la guerra.
Jorge Gestoso: ¿Y hay alguna fecha en específico que ya se está planteando?
Verónica Sforzin: Sí, para este comando —sería un alto rango de cuatro estrellas en Estados Unidos— se está planteando lanzarlo recién a fines del 2027. Pensemos también que estamos en medio de una campaña electoral en Estados Unidos, en donde también tiene que mostrar el poderío militar pensando en los electores que siguen a Donald Trump y al Partido Republicano. Entonces, se está planteando 1,5 billones de dólares de financiamiento a estos proyectos de automatización de la guerra, que implicarían la compra de drones, la compra de inteligencia artificial, de software —software para espiar o software como se usa, lamentablemente, en el genocidio en Gaza para detectar objetivos y eliminarlos— y también todo lo que es la robótica.
Por eso decía, todas estas capacidades hoy no las tiene el gobierno, las tendría que comprar a las corporaciones como Alphabet, Meta —Meta hace todo lo que es gafas de realidad virtual, de realidad aumentada, que sirven para entrenar al ejército—, y también se va a utilizar estos billones de dólares para consolidar el trípode neorreaccionario dentro del Silicon Valley, que es Palantir con Peter Thiel; Elon Musk con sus empresas como SpaceX o xAI —o sea, su desarrollo de inteligencia artificial—; y una nueva empresa relativamente nueva, Anduril, que es una asociación entre Palmer Luckey y Peter Thiel, que está específicamente diseñada para esta automatización de la guerra.
Pensemos que estas empresas plantean el aceleracionismo; entonces es el acelerar ya, ahora, aplicado a los distintos escenarios de guerra bélica.
Jorge Gestoso: No sé si hacer un pequeño detour —como dirían en inglés—, una pequeña salida de la conversación, o justamente un ejemplo que está en el centro. Hemos visto que en las últimas semanas se dio ese fenómeno de este servicio que ha desarrollado Elon Musk a través de su empresa SpaceX, que es Starlink, que es en definitiva el acceso a internet a través del espacio. Y entonces surge el tema de que de pronto le estaba facilitando ese servicio a Ucrania, y empieza el dilema de quién está detrás de eso, porque el gobierno de Estados Unidos dice que no tiene nada que ver con el hecho de que le han reducido la velocidad a la información que puede recaudar a través de Starlink y, por tanto, ha dejado al ejército de Ucrania sin acceso a información que necesita —por ejemplo, que dice que necesita para enviar misiles o para detectar misiles que vienen en contra—. Y Elon Musk dice: «Nosotros no desarrollamos, nosotros no controlamos eso, es un tema del gobierno de Estados Unidos». El gobierno de Estados Unidos dice: «Nosotros no controlamos eso, lo controla un privado: Elon Musk». ¿Eso puede ser como una referencia de quién controla qué cosa en tema de información y, eventualmente en el futuro, en tema militar?
Verónica Sforzin: Totalmente. Estas tensiones que vos estás graficando ya se están dando; se dan en el genocidio en Gaza, se dieron en Irán, se dieron en Ucrania. Son tensiones entre las corporaciones que negocian: negocian financiamiento del Estado, negocian cuotas de poder dentro del Estado de Estados Unidos. Porque hoy pensemos que las cuatro grandes empresas que manejan las nubes —es decir, los lugares, los centros de procesamiento de datos de alta capacidad para entrenar la inteligencia artificial en tiempo real— son Google (Alphabet con Google Cloud), Amazon y, en menor medida, Meta y Oracle en una segunda escala. Después no hay otras corporaciones, y creo —no sé si dije Amazon, es clave también Amazon Web Services— no hay otras corporaciones norteamericanas que tengan estos grandes centros de procesamiento de datos, que es donde la inteligencia artificial que se usa en el terreno militar se puede entrenar para procesar en tiempo real lo que pasa en el terreno militar.
Entonces es el Estado el que tiene que —inclusive el estado de Estados Unidos— buscar formas de asociarse, formas de negociar en la actualidad con estas corporaciones. Por eso el financiamiento va directo a estas corporaciones, que no son rentables hoy; o sea, hoy estas corporaciones del Big Data, es más lo que gastan —el 40% de su ganancia lo están gastando en la construcción de estos centros de procesamiento de datos de gran escala, que por eso Estados Unidos está viendo dónde se instalan— y no están dando ganancia. Entonces es el gobierno de Estados Unidos el que necesita comprarles y el que necesita hacer negocios lo más estructurales posibles para que ellas brinden sus servicios en escenarios bélicos militares.
En el caso de Starlink, que son los satélites de baja… son satélites de órbita baja, no geoestacionarios, ya pasó en la guerra con Ucrania varias tensiones en donde hubo que obligarlo a Musk, por decirlo de alguna manera, a que brinde estos servicios al ejército ucraniano. De hecho, en algún momento se dijo que estaba brindando los mismos servicios a Rusia. Y Donald Trump intenta —bueno, a partir también por algo se le dio todo ese espacio en el gobierno de Donald Trump— en un principio intenta tenerlo alineado y subordinado, pero bueno, hoy son corporaciones que tienen más capacidad tecnológica que el Estado de Estados Unidos, por eso es muy dependiente.

Jorge Gestoso: Continuamos hablando con Verónica Sforzin directamente desde La Plata, Argentina. Verónica, analista geopolítica y de inteligencia artificial. Estamos hablando sobre fuerzas armadas no tripuladas. Estábamos hablando en este primer segmento de este desarrollo que estamos viendo dentro de Estados Unidos, y ¿qué pasa, por ejemplo, con la otra cara de la moneda en China respecto a este tema?
Verónica Sforzin: Bueno, esta propuesta que está haciendo el actual secretario de defensa de construir un comando de cuatro estrellas y de buscar nuevos financiamientos —estamos hablando de 1,5 billones de dólares para entrenar a las fuerzas militares y para acelerar la conexión de la compra de material para el entrenamiento de las fuerzas militares en términos de permitir la automatización de la guerra— se hace bajo el argumento de esta competencia hoy comercial con China o esta guerra comercial con China y un posible enfrentamiento militar que, sin duda, estaría marcado por la tecnología y por el desarrollo de la inteligencia artificial. Este es el pretexto que hoy desarrolla Estados Unidos y el gobierno de Donald Trump para acelerar todo este financiamiento al espectro militar.
China, desde siempre, todo su desarrollo es comercial y militar, de doble propósito. En Estados Unidos también, desde la Segunda Guerra Fría recién decíamos, siempre fue de doble propósito: comercial y militar. China, desde sus planes quinquenales, plantea la centralidad del desarrollo de la tecnología, pero pensándola como un instrumento de un nuevo modo de producción más acelerado, hipertecnologizado, que incluso siempre se subordina a sus planteos de la prosperidad, del bienestar común, en términos internacionales, del destino compartido para la humanidad. No se usa más la tecnología como un instrumento para la comunidad, para la sociedad; no estamos viendo, estudiando en profundidad, que China utilice de la misma manera la tecnología que la está usando Occidente para una guerra, no solo militar, sino cognitiva, de manera sostenida y permanente.
Si bien por supuesto que se usa para la vigilancia y también se están desarrollando drones, robotización y todo lo que son software e inteligencia artificial que se pueden aplicar en el plano militar llegado el caso, el mayor escenario de conflicto es Taiwán en la actualidad para China. Y en ese sentido, toda su industria militar está pensada y apuntada a sostener el Pacífico como una zona que no escala en términos de conflictos bélicos.
Jorge Gestoso: Es decir que, desde el punto de vista geopolítico, acá quedan solamente los muy grandes actores a la hora de decidir quién gana y pierde una guerra, porque todos los ejércitos menores —por decir una palabra—, lógicamente con la disposición de inteligencia artificial y de toda la tecnología, nadie puede competir para ganar una guerra que no fueran estas grandes potencias.
Verónica Sforzin: Sí. Hoy en términos tecnológico-militares estamos en una bipolaridad tecnológica, que es por un lado Estados Unidos, que aparte puede sostener esta cadena de valor que es global para el desarrollo de la tecnología de punta a partir de la pax sílica —realiza una asociación con otros países, unas nuevas relaciones internacionales para sostener toda esa cadena de valor, las tierras raras, todo el desarrollo de los microchips, los centros de procesamiento de datos—.
En cambio, China también plantea unas nuevas relaciones internacionales planteando la organización internacional de gobernanza de la inteligencia artificial, más basado en esta idea del «ganar-ganar» con 29 países, en donde está Rusia, que también le permite a China sostener la cadena de valor global de las tecnologías de punta, las tecnologías de frontera, y de esa manera no tener cuellos de botella. China es fuerte en tierras raras, pero también estas relaciones internacionales le permiten sortear su cuello de botella, que son los microchips; les permite también el desarrollo de modelos matemáticos y el desarrollo de patentes, que eso también es fuerte en China.
Es decir, son dos países que logran sostener relaciones internacionales que les permiten consolidar las cadenas de valor de las tecnologías de punta. Y como bien decís, Jorge, son los únicos dos países que en términos militares pueden manejar el Big Data en tiempo real en un escenario de enfrentamiento bélico militar, y que entrenan a sus fuerzas armadas en escenarios virtuales. Tanto China como Estados Unidos tienen un permanente ejercicio militar usando realidad virtual o realidad aumentada a partir de tecnologías como las gafas de realidad virtual y demás; entonces, es un ejército entrenado.
Jorge Gestoso: Traigo otra tensión, un tema ya más cercano a nuestra región. Estamos hablando de Brasil y de otra guerra que justamente tiene como fecha de conclusión el domingo, en la segunda vuelta de la elección entre Lula y… —bueno, Bolsonaro— en donde se denuncia justamente que esta gran corporación Meta estaría utilizando, o ha utilizado porque hay una denuncia con datos aparentemente concretos, la manipulación de la información para favorecer a la derecha y perjudicar a Lula. Es decir, aquí estamos hablando de una guerra desde el punto de vista geopolítico y político en donde estas grandes corporaciones que tienen el manejo de la inteligencia artificial están participando en los resultados electorales de otros países. Te pregunto…
Verónica Sforzin: Yo creo que América Latina está bajo una situación de guerra híbrida; Occidente se encuentra bajo una situación de guerra híbrida en donde la gran herramienta de la actualidad es la tecnología, es la inteligencia artificial, y esto les permite un injerencismo que ya no es novedoso. Lo venimos viendo desde el 2015 con Cambridge Analytica: un injerencismo por parte de las corporaciones norteamericanas en los procesos políticos electorales en nuestros países. En el 2015 se denunció un injerencismo en las elecciones argentinas, en las elecciones en Ecuador, en las elecciones también en Brasil. Cambridge Analytica no existe más, pero sin duda Meta y las corporaciones norteamericanas han logrado continuar con esa capacidad de interferir en los procesos políticos electorales.
Concretamente apuntan, en un escenario de balotaje, al 10 o 15% de la población más desorganizada y más proclive a la guerra cognitiva, a la guerra psicológica. Es decir, es un sector de la población que, al estar más desorganizado, es más vulnerable a estas tecnologías, a estos impactos en las redes sociales, y generan operaciones de falsa bandera —muchas veces que pasan en las redes sociales, pero a veces pasan en la realidad, lo vimos en Argentina también el año pasado en las elecciones de medio término—, y las redes sociales se amplifican y se genera una desestabilización emocional de este 10-15% de la población que lleva a definir su voto no por cuestiones racionales, sino por cuestiones emocionales.
Acá creo que hay una alerta a los proyectos nacionales y populares, porque muchas veces le hablamos a la población explicando política pública, explicando racionalmente lo que vamos a hacer si somos gobierno, pero vemos que estas redes sociales lo que hacen es apuntar a la emocionalidad, diríamos a hiperincentivar el cerebro reptiliano —la parte más emocional del cerebro— y hacer que los electores voten de manera irracional. Esto es un injerencismo político, no está regulado, es un terreno digital, es un terreno totalmente desregulado en América Latina, y permite justamente esta intromisión estadounidense.
Así que bueno, el domingo seguramente vamos a tener nuevamente este injerencismo norteamericano. Creo que Lula es muy consciente de esta situación, por eso le ha puesto sanciones a Elon Musk, ha puesto restricciones a las redes sociales y específicamente a Meta, para tratar de que este injerencismo no sea tan fuerte. Vamos a ver si esto permite que realmente el proyecto nacional y popular latinoamericano que está planteando Lula pueda llegar a buen puerto y no tener este injerencismo extranjero.
Jorge Gestoso: Verónica Sforzin, muchísimas gracias por haber estado con nosotros.
Verónica Sforzin: Muchas gracias, Jorge. Un saludo.
Autor: Jorge Gestoso
Fuente: TeleSUR
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