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Soldados cubanos, veteranos de Cuito Cuanavale

Soldados cubanos, veteranos de Cuito Cuanavale | Foto: The Greanville Post

Publicado 25 noviembre 2015

Cuba ofrece el ejemplo que es posible construir relaciones basadas en la genuina solidaridad y el amor social.

"El pueblo de Cuba tienen un lugar especial en los corazones de los pueblos de África. Los internacionalistas cubanos han hecho una contribución a la independencia de África, la libertad y la justicia, sin precedentes por sus principios y carácter desinteresado... los cubanos llegaron a nuestra región como médicos, maestros, soldados, expertos en agricultura, pero nunca como colonizadores. Ellos han compartido las mismas trincheras con nosotros en la lucha contra el colonialismo, el subdesarrollo, y el apartheid. "- Nelson Mandela

El 5 de noviembre de 2015 marcó el 40 aniversario de la Operación Carlota, la misión cubana de 15 años para defender la Independencia de Angola, que jugó un papel decisivo en las luchas de liberación nacional y anti-coloniales del África Meridional.

La Habana inició la operación en respuesta a una solicitud directa y urgente por parte del Gobierno de Angola. Tras haber alcanzado la independencia, lograda tras una larga y brutal lucha anticolonial, Angola enfrentaba una invasión de la Sudáfrica racista. Sudáfrica estaba decidido a destruir al Gobierno Negro de la reciente independiente Angola.

La Operación Carlota fue decisiva, no sólo en detener la llegada sudafricana a la capital, Luanda, sino también sacando a los sudafricanos de Angola. La derrota de las fuerzas sudafricanas fue un desarrollo importante en la lucha de liberación anticolonial y nacional del sur de África. En ese momento, ‘El Mundo’, un periódico sudafricano Negro, subrayó la importancia: "La África Negra está montada en la cresta de una ola generada por el éxito de Cuba en Angola. La África Negra está probando el vino embriagador de la posibilidad de realizar el sueño de la ‘liberación total’"

Nombrado en honor al líder de una rebelión contra la esclavitud que tuvo lugar en Cuba el 5 de noviembre de 1843, la Operación Carlota duró más de 15 años. Durante ese tiempo, más de 330 mil cubanos sirvieron en Angola. Más de 2 mil cubanos murieron defendiendo la independencia de Angola, la libertad y el derecho a la libre determinación de los pueblos del Sur de África.

La dirección Revolucionaria Cubana consideró la intervención militar tanto por la defensa de un país independiente de una invasión extranjera y por devolverla deuda histórica contraída por Cuba con África. Fidel Castro invocaba con frecuencia los vínculos históricos de Cuba con África. En el 15 aniversario de la victoria cubana en Playa Girón (Bahía de Cochinos), declaró que, "los cubanos son un pueblo Latino-africano". El Reverendo Abbuno González señaló a este respecto: "Mi abuelo vino de Angola. Así que es mi deber ir a ayudar allá. Se lo debo a mis antepasados".

En un tributopor la asistencia cubana a las luchas de liberación africanas, Amílcar Cabral (conocido líder anti-colonial y de la lucha de liberación nacional en Guinea Bissau y Cabo Verde), declaró: "Yo no creo en la vida después de la muerte, pero si la hay, podemos estar seguros de que las almas de nuestros antepasados ​​que fueron llevados a Estados Unidos para ser esclavos, hoy se regocijan al ver a sus hijos reunirse y trabajar juntos para ayudarnos a ser independientes y libres".

La participación cubana en el sur de África ha sido calificada en varias ocasiones como una manipulación de la Unión Soviética. Este insidioso mito ha sido refutado de manera inequívoca. En su aclamado libro "Misiones en conflicto: La Habana, Washington y África, 1959-76", Piero Gliejeses demostró que el Gobierno cubano - como lo había afirmado en repetidas ocasiones - decidió enviar tropas de combate a Angola sólo después de que el Gobierno de Angola había solicitado ayuda militar a Cuba para defendersede los sudafricanos, refutando la afirmación de Washington que las fuerzas sudafricanas intervinieron en Angola después de la llegada de las fuerzas cubanas y, la Unión Soviética no participó en la decisión de Cuba y ni siquiera fueron informados antes del despliegue. En resumen, Cuba no fue títere de la URSS.

La misión militar de Cuba fue una contra necesaria al baño sangriento de Sudáfrica por la dominación regional. De 1975 a 1988, las fuerzas armadas de Sudáfrica se embarcaron en una campaña de desestabilización masiva de la región. La guerra de desestabilización pasó una factura terrible. Entre 1981 y 1988, se estima que 1,5 millones de personas (directa o indirectamente) murieron, entre ellas 825 mil niños. Este fue el resultado de insurgencias patrocinadas por Pretoria (por ejemplo, la UNITA en Angola y Renamo en Mozambique) y acciones militares directas de las fuerzas armadas sudafricanas. Sudáfrica realizó numerosos bombardeos, incursiones armadas y asesinatos contra los países circundantes.

La confrontación militar decisiva contra Sudáfrica se produjo alrededor de la ciudad angoleña suroriental de Cuito Cuanavale. Cuito Cuanavale fue un punto de inflexión fundamental en la lucha contra el Apartheid. De noviembre 1987 a marzo 1988, las fuerzas armadas sudafricanas intentaron en varias ocasiones, sin éxito, capturar la ciudad de Cuito Cuanavale.

El compromiso de Cuba era inmenso, proporcionando refuerzos esenciales, materiales y planificación. Fidel Castro afirmó que la Revolución Cubana tuvo que "poner su propia existencia en juego, se corría el riesgo de una gran batalla contra una de las potencias más fuertes ubicadas en la zona del Tercer Mundo, en contra de una de las potencias más ricas, con desarrollo industrial y tecnológico, armados hasta los dientes, a una distancia tan grande de nuestro pequeño país y con nuestros propios recursos, nuestros propios brazos... Utilizamos nuestros barcos y solo lo nuestro, y utilizamos nuestro equipo para cambiar la relación de fuerzas, lo que hizo posible el éxito en esa batalla. Pusimos todo en juego en esa acción".

La derrota de las fuerzas armadas sudafricanas alteró el equilibrio de poder en la región y fue el principio de la desaparición del régimen racista de Sudáfrica. Sudáfrica se vio obligado a sentarse a la mesa de negociación, lo que resultó directamente en la independencia de Namibia y aceleró dramáticamente el fin del Apartheid. En un discurso pronunciado en julio 1991, en La Habana, Nelson Mandela subrayó el papel vital de Cuito Cuanavale y de Cuba:

"Nosotros en África estamos acostumbrados a ser víctimas de países que quieren repartirse nuestro territorio o subvertir nuestra soberanía. No tiene paralelo en la historia de África el tener otro pueblo levantándose pornuestra defensa. ¡La derrota del Ejército del Apartheid fue una inspiración para las personas que lucharon en Sudáfrica!¡Sin la derrota de Cuito Cuanavale no habrían sido aceptadas nuestras organizaciones!¡La derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale ha hecho posible que hoy pueda estar aquí!¡Cuito Cuanavale fue un hito en la Historia de la lucha por la liberación del Sur de África!"

Cuba es a menudo descrito como el único país extranjero que ha llegado a África y se ha ido con las manos vacías, pero con los ataúdes de sus hijos e hijas que murieron para liberarla. El papel de Cuba en Angola ilustra la división entre los que luchan por las causas de libertad, liberación y justicia, para repeler a los invasores y colonialistas, y los que luchan contra las causas justas, quienes hacen la guerra para ocupar, colonizar y oprimir.

Misiones internacionalistas de la isla en África son un profundo desafío para aquellos que argumentan que las relaciones entre las naciones y los pueblos del mundo son - y sólo pueden ser - determinadas por el interés personal y la búsqueda de poder y riqueza. Cuba ofrece el ejemplo de que es posible construir relaciones basadas en la genuina solidaridad y amor social: la demostración de las alternativas que permiten a la gente a realizar sus aspiraciones más profundas, y que otro mundo mejor es posible.

Isaac Saney enseña historia en la Universidad de Dalhousie y en la Universidad de Saint Mary, Halifax. Es co-presidente y portavoz nacional de la Red Canadiense sobre Cuba. Es el autor del aclamado libro "Cuba: ¡Revolución en Marcha”, y actualmente está dando los toques finales al libro “¡El retorno de los niños de África, Cuba la guerra en Angola y el fin del Apartheid!".


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