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La selección chilena participa en el Mundial femenino de la FIFA de este año.

La selección chilena participa en el Mundial femenino de la FIFA de este año. | Foto: EFE

Publicado 26 junio 2019

Hace dos años, cuando La Roja había desaparecido del ranking FIFA, Iona Rothfeld creó un sindicato de futbolistas para presionar a la Asociación Nacional de Fútbol Profesional, el ente que regula el fútbol en su país.

La selección de fútbol de Chile hizo historia en este Mundial 2019. Volvió del olvido, disputó la primera Copa del Mundo de su historia y logró su primer triunfo. Quedó a un gol de avanzar a los octavos de final, pero la victoria que se llevó de aquí es más grande: servirá para transformar el fútbol femenino en el país.

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Iona Rothfeld no jugó, pero su nombre es clave para comprender el presente y el futuro del deporte en su país. Hace dos años, cuando La Roja había desaparecido del ranking FIFA, creó un sindicato de futbolistas para presionar a la Asociación Nacional de Fútbol Profesional, el ente que regula el fútbol en su país. La Asociación Nacional de Jugadoras de Fútbol -ANJUFF-, fundada en junio de 2016, fue el ente en el que depositó parte de su energía para que las mujeres futbolistas se organizaran y defendieran sus derechos.

Rothfeld, que ahora tiene 26 años y juega en la Universidad St Thomas en Estados Unidos -donde se recibirá en ciencias políticas a fin de año- fue delantera de la Universidad Católica de Chile, jugó en Santiago Oriente, y Audax Italiano, y vistió la camiseta número 9 de la selección nacional durante siete años.  

“Me dolió que nos volviéramos invisibles, que dejáramos de competir y de existir para el fútbol mundial después de trabajar tan duro para poner a Chile en el mapa. Por eso armamos ANJUFF, para tomar las riendas de nuestro deporte porque si no lo hacíamos nosotras no lo hacía nadie”, dijo aquí en Francia.

-¿Cómo pensaste esto del sindicato?

-Comencé a tener reuniones con mis compañeras. Les decía lo que ya sabíamos, que nosotras sabíamos todo lo que habíamos hecho las veces que nos habían dicho que no a jugar y a tantas otras cosas. Lo primero que necesitábamos era reactivar la selección. Pero además debíamos pensar en lugares dignos de entrenamiento, en tener seguro médico, salarios. Empezamos a reunirnos con dirigentes y nos dábamos cuenta de que no tenían idea de la realidad del fútbol femenino. Pero avanzamos. Generamos una mesa de trabajo, articulamos con el Ministerio de Cultura y el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, hablamos con Sifup, el sindicato de futbolistas varones, convencidos a todos y aquí estamos.

-¿Costaron esos primeros pasos?

-En las primera reuniones las jugadoras nos miraban un poco raro, con miedo de participar. Es lógico, hay miedo a que haya consecuencias en los clubes o con los dirigentes. A principios de 2017 Mauricio Pinilla, Arturo Vidal y Alexis Sánchez se pusieron una camiseta en defensa nuestra. Y ahí agarramos el vuelo. Les dijimos a los dirigentes de la ANFP que teníamos que organizar la Copa América 2018 porque eso nos iba a dar impulso no sólo en lo deportivo sino también en los medios y con el público. Así fue.

En cada partido del equipo en ese certamen hubo un promedio de 20.000 espectadores y la cadena Chilevisión catalogó aquella Copa como el hito televisivo del año. Chile logró clasificarse al Mundial porque terminó en el segundo lugar detrás de Brasil, el único equipo contra el que perdió.

Aquí, en Francia, Rothfeld resumió la labor de su selección: “Estamos haciendo historia. Y todo lo que ocurrió es parte del cambio. Los equipos más peligrosos son los que no tienen nada para perder”.

-¿Cuál es el secreto para organizarse y pelear por la defensa de derechos?

—Para combatir y cambiar nuestro fútbol tenemos que estar juntas y poder presionar aún más a los organismos internacionales y a las federaciones nacionales. Para nosotras es muy difícil trabajar por fuera del fútbol, estudiar, entrenar, disputar partidos y además organizarnos para pelear por condiciones dignas y justas de trabajo. Necesitamos que las instituciones tomen sus responsabilidades porque están en juego nuestros derechos.

-En Argentina el fútbol está avanzando hacia la profesionalización. ¿Creés que puede haber algún espacio como ANJUFF a nivel continental?

-Sería buenísimo que eso sucediera. Cuantas más seamos para defendernos, mejor. En agosto del año pasado organizamos el primer Foro Sudamericano de Jugadoras de Fútbol y allí contamos con la presencia de futbolistas de Colombia, Brasil, uruguay, Argentina y Venezuela (La lista completa estuvo integrada por Catalina Usme, Orianica Velásquez; Thais Picarte, Aline Pellegrino; Ximena Velazco, Valeria Colmán; Macarena Sanchez, Laura Ghiglione y Maykerlín Astudillo). Nos considero a todas un equipo.

-¿Qué conclusiones sacaron?

-La fuerza está en las jugadoras. Saber qué luchas llevamos, si tropiezamos todas con las mismas piedras. Ojalá que todas tengan una asociación y que podamos armar algo más grande para presionar a Conmebol, que en definitiva es quien maneja el fútbol en el continente.

En la última asamblea de ANJUFF, realizada dos semanas antes del inicio del Mundial de fútbol femenino, asistieron 27 futbolistas en representación de todos los clubes del país. Sólo faltaron dos. Allí, presentaron un proyecto de seguros médicos, y además un protocolo contra el acoso y el abuso sexual. También generaron una mesa de trabajo para seguir trabajando en conjunto por el porvenir del deporte que aman.

"No es que necesitemos que la sociedad valide nuestros logros, pero cuando hablaban de todas las veces que Chile se ha clasificado para una Copa Mundial, se olvidaban de mencionarnos. Y eso dolía. Pero estamos avanzando y ya no va a ocurrir más”.


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