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Las personas con discapacidad vieron alteradas todas sus actividades habituales y la organización de su rutina.

Las personas con discapacidad vieron alteradas todas sus actividades habituales y la organización de su rutina. | Foto: teleSUR

Publicado 12 agosto 2020


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La cuarentena por la pandemia provocó que las personas con discapacidad vieran alteradas sus actividades habituales.

La pandemia del coronavirus ha traído diversas consecuencias sociales, económicas y políticas, y según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) el aislamiento social, preventivo y obligatorio a los hogares con personas con discapacidad, también ha impactado en la vida cotidiana de niños, niñas y adultos, “modificando las rutinas familiares, los hábitos cotidianos y los modos de vincularnos entre unos y otros”.

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Según el organismo internacional, las personas con discapacidades, al formar parte de los grupos poblacionales en condición de vulnerabilidad y exclusión social, han sido afectadas por el aislamiento, lo que altera sus hábitos y formas de organización al interior de los hogares.

En tanto, explican también que han sido víctimas ocultas del coronavirus, pues la pandemia y las medidas tomadas desde los Estados, los impactan en dimensiones como educación, nutrición, salud física y mental, ocio y recreación, protección, entre otras.

Vida cotidiana, salud y economía

Se debieron crear nuevas actividades para favorecer la autonomía de la persona con discapacidad dentro del hogar.  | Foto: Freepik

En los hogares en los que conviven personas con discapacidad, entre las actividades que se realizaban de forma habitual antes del aislamiento, se encontraban la asistencia a un centro educativo, a algún espacio de atención, al trabajo y a recibir una prestación profesional.

A partir de la obligatoriedad del aislamiento a causa de la pandemia por Covid-19, explica la UNICEF que las personas con discapacidad vieron alteradas todas sus actividades habituales y la organización de su rutina. Ellos, debieron crear nuevas actividades para favorecer la autonomía de la persona con discapacidad dentro del hogar en el marco de la cuarentena.

Muchos, refieren, han debido recibir en casa contención y apoyo por vía telefónica, materiales pedagógicos, así como otros apoyos alimentarios. Sin embargo, otros no reciben ningún tipo de apoyo por parte de las instituciones “a las que habitualmente asistían las personas con discapacidad”.

En cuanto al aspecto laboral, en los hogares con algún miembro con discapacidad, “los miembros de la familia que trabajan tuvieron que dejar de hacerlo por el aislamiento social”, una situación que contribuyó con que los ingresos en las viviendas disminuyeran.

En estas viviendas donde cohabitan personas con discapacidad, se ha experimentado una reducción de los ingresos, lo cual “no sólo puede traducirse en una menor capacidad de obtención de los bienes y servicios fundamentales para los hogares, sino que, en términos estructurales, es probable que los efectos de la pandemia terminen ampliando la brecha en el ejercicio pleno de las personas con discapacidad y especialmente, de las personas con discapacidad que viven en situación de pobreza”.

 

En este sentido, destaca el impacto principal de la madre, siendo ella la persona integrante de la familia que “se ocupa cotidianamente de las actividades de asistencia y/o acompañamiento de la persona con discapacidad”, lo que podemos se puede reconocer como trabajo de cuidado dentro del hogar.

“Esto refleja que, las transformaciones en la situación laboral y de ingresos, impactan en mayor medida a las mujeres al tener mayor nivel de involucramiento en las tareas de cuidado de la persona con discapacidad en los hogares”, explica la Unicef.

Asimismo, refiere el organismo internacional que estas situaciones también aumentan las probabilidades de ampliar las desigualdades económicas, sociales y de género, ya que “refuerzan las condiciones de distribución del trabajo no remunerado hogareño, que a su vez, se expande por las condiciones que impone el aislamiento social”.

Con respecto a los servicios de salud, un alto por ciento de las personas con discapacidad no pudieron acudir a algún servicio de salud en el marco del aislamiento, mientras que otros evidenciaron la suspensión de las prestaciones que recibían previo a la cuarentena.


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