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La constitución heredara por Pinochet no permitía cambios estructurales en la misma.

La constitución heredara por Pinochet no permitía cambios estructurales en la misma. | Foto: Xinhua

Publicado 17 mayo 2021


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La creación de una constitución desde un ámbito democrático fue una de las demandas del estallido social de 2019.

Los sectores progresistas e independientes fueron mayoría en la nueva Convención Constituyente, encargados de redactar la nueva Carta Magna en Chile, que data de los tiempos de la dictadura de Augusto Pinochet, que llegó a su fin en 1990.

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La elección más grande en la historia de Chile culminó con una derrota del Gobierno de Sebastián Piñera, el desplazamiento de los partidos tradicionales y el surgimiento de una nueva generación política, nacida al fragor del estallido social de 2019.

Ahora 30 años después. cuando el electorado chileno expresó un amplio repudio y hartazgo con los viejos partidos del régimen, la convención constitucional va a ser el centro de atención donde pase la política nacional y donde están puestas amplias expectativas e ilusiones en que se producirán cambios.

Chile está ahora en una conyuntura histórica de tener una nueva constitución, elaborada en democracia, que encuentra antecedentes con el Gobierno de Unidad Popular del presidente  Salvador Allende, asesinado en el golpe de Estado de Pinochet en 1974.

El 11 de setiembre de 1973, el general Augusto Pinochet derroca a Salvador Allende, primer marxista electo presidente de Chile en 1970. Cercado por los golpistas, el mandatario se suicida en el palacio presidencial de La Moneda.

Pinochet conduce con mano de hierro el país durante 17 años. Derrotado su proyecto político en un plebiscito en 1988, cede el poder en 1990 tras unas elecciones al democristiano Patricio Aylwin, aunque mantuvo el mando de las fuerzas armadas hasta 1998.

Ahora, surgirá una nueva Constitución, proceso que surgió como respuesta a las demandas del estallido social que sacudió al país a partir de octubre de 2019.

El procedimiento, respaldado por un 78% de los votantes en un referendo en octubre de 2020, finalizará en 2022 con otra consulta popular que aprobará o rechazará el texto que sustituirá a la Constitución de 1980 escrita bajo el régimen militar de Pinochet.

De esta forma, la nueva Constitución chilena será redactada en su mayoría por sectores progresistas en un país que dejó atrás al conservadurismo que lo identificó durante varias décadas, aunque como ningún sector alcanzó mayoría absoluta, estarán obligados a buscar consensos en cada uno de los artículos.

Las candidaturas independientes, en su mayoría de izquierda, concentran el 48% de los votos, de acuerdo con el escrutinio de las mesas electorales de las elecciones Convencionales Constituyentes, marcando un hito histórico en las “megaelecciones” de este sábado y domingo en Chile. 

En estos comicios se definíeron los 155 ciudadanos que discutirán y redactarán la Constitución que reemplazará a la 1980, instaurada por la dictadura de Pinochet.

Le siguen las fórmulas opositoras que contabilizan un total de 52 escaños, divididos en dos bloques, la coalición Apruebo Dignidad, de izquierda con 27 lugares, y la coalición Apruebo, de centro izquiera, con 25.

Mientas que la coalición del Gobierno Vamos por Chile habrían alcanzado 38 escaños, entrentanto fueron reservados para los pueblos indígenas 17 lugares, donde también proliferan las coaliciones independientes.
 


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