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El ministro de Gobierno boliviano, Carlos Romero, reiteró que lo ocurrido con el jefe de Estado, Evo Morales, obedecen a pretensiones imperialistas de ciertas potencias europeas (Foto: Archivo)

El ministro de Gobierno boliviano, Carlos Romero, reiteró que lo ocurrido con el jefe de Estado, Evo Morales, obedecen a pretensiones imperialistas de ciertas potencias europeas (Foto: Archivo)

Publicado 20 marzo 2014

Un total de cinco personas que permanecen recluidas en la cárcel estadounidense de Guantánamo serán trasladados a Uruguay al menos por dos años a pedido del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien prometió desde la campaña a su primera gestión cerrar la prisión en Cuba y tras cinco años de presidencia sigue sin cumplir.

Según informó el semanario Búsqueda, el presidente José Mujica, aceptó la propuesta, lo que fue agradecido por el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, a través de una llamada realizada el lunes pasado.

Señalaron que la intención de EE.UU. es "distribuir a los reclusos en más de una docena de países de distintas partes del mundo" y que "Mujica decidió aceptar la propuesta después de una serie de consultas y de enviar a emisarios a Estados Unidos y a Guantánamo".

Además, durante su última visita a Cuba a fines de enero, para participar en la II Cumbre Presidencial de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), "informó a su par de ese país, Raúl Castro, sobre la idea de Obama y ambos coincidieron en apoyarla".

Según la agencia francesa de noticias (AFP), Mujica viajará este año a Estados Unidos para reunirse con Obama, en un viaje oficial originalmente previsto para el año pasado y postergado por cuestiones de agenda de los mandatarios.

Los traslados desde Guantánamo se aceleraron en los últimos meses, con el regreso a su país de dos argelinos -en contra de su voluntad-, dos saudíes y dos sudaneses. Pero aún permanecen 155 detenidos en la criticada prisión, erigida en una ilegal base militar estadounidense ubicada en territorio cubano por el expresidente estadounidense George W. Bush, a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

La gran mayoría nunca ha sido acusado ni juzgado y permanece detenido de manera "indefinida" bajo simples sospechas de terrorismo jamás probadas.


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