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  • Refinería de petróleo arenoso en las afueras de Fort McMurray, en Alberta, Canadá (Foto:AFP)

    Refinería de petróleo arenoso en las afueras de Fort McMurray, en Alberta, Canadá (Foto:AFP)

Publicado 20 abril 2014

Luego del retiro de Canadá del Protocolo de Kooto, el sector petrolífero de ese país se ha convertido en la mayor fuente de gases invernaderos, confirmando temores de ecologistas sobre la polémica medida tomada por el gobierno.

Un informe del Ministerio de Medio Ambiente de Canadá difundido esta semana, señala que entre 1990 y 2012 las emisiones de gases con efecto invernadero del sector petrolífero y del gas superaron por primera vez las del sector del transporte en 2012.

En total, las emisiones del sector petrolífero y del gas sumaron 173 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), equivalentes a un 25 por ciento del total de las emisiones del país.

En 2010, las emisiones de CO2 del sector fueron 163 millones de toneladas. En contraste, las del sector eléctrico se redujeron en ese periodo de 99 a 86 millones de toneladas, las del transporte de 167 a 165 millones de toneladas, estas últimas representan un 24 por ciento del total.

Canadá señala en el informe que debe elaborar cada año como parte de sus obligaciones ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), que las emisiones de CO2 seguirán aumentando cada año y no podrá cumplir los limitados objetivos que el propio Gobierno se ha impuesto.

El anuncio de la salida de Canadá del Protocolo de Kioto se produjo tras la cumbre climática de Durban en diciembre de 2011, para no pagar las multas relacionadas con el incumplimiento de la reducción de emisiones, declaró en su momento el ministro de Medio Ambiente de ese país, Peter Kent.

Las autoridades canadienses también admitieron que la salida de Kioto permitirá al país desarrollar sin límites las arenas bituminosas de la provincia de Alberta, consideradas entre las tres mayores reservas de petróleo del mundo, junto a las de Arabia Saudí y Venezuela.

Desde 1990, la producción de las arenas bituminosas canadienses se ha quintuplicado lo que ha producido una explosión de emisiones del sector, especialmente porque el Gobierno canadiense se ha negado hasta el momento a regular las del sector petrolífero como lo ha hecho con el sector del transporte.


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