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  • A pesar de las reformas el presidente norteamericano defendió la tarea de la Agencia de Seguridad Nacional. (Foto: Archivo)

    A pesar de las reformas el presidente norteamericano defendió la tarea de la Agencia de Seguridad Nacional. (Foto: Archivo)

Publicado 17 enero 2014

El presidente de Estados Unidos (EE.UU.), Barack Obama, recortó este viernes las atribuciones de la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA) al establecer salvaguardas a las libertades civiles y aseguró que puso un freno a la interceptación de comunicaciones de líderes extranjeros aliados.

"Estoy ordenando una transición que terminará" con el programa "tal como existe actualmente", así como "establecer un mecanismo que preserve las capacidades que tenemos" sin que el Gobierno "tenga el control de esos registros telefónicos", anunció Obama desde el Departamento de Justicia en Washington.

En un esperado discurso, Obama ordenó que durante este periodo de "transición", que se prolongará hasta el 28 de marzo, la fecha en la que el programa debe ser reautorizado por el Congreso, los organismos de inteligencia necesiten permiso de una corte especial "de carácter muy reservado" para acceder a esos datos o "en una emergencia real".

Sin embargo, Obama defendió las tácticas de inteligencia utilizadas, las mismas que han generado el repudio de la comunidad internacional, incluido países aliados y aseguró que no violan la ley ni los derechos a la privacidad de los ciudadanos.

La comunidad de inteligencia, incluida la NSA, "sigue constantemente los protocolos diseñados para proteger la privacidad de las personas" y sus miembros "no están abusando de su autoridad con el fin de escuchar sus llamadas telefónicas o leer sus correos electrónicos", defendió el mandatario.

Obama también anunció que el Departamento de Estado designará a un alto funcionario para coordinar la diplomacia "en cuestiones relacionadas con la tecnología y la inteligencia", y que él nombrará a una persona en la Casa Blanca para poner en práctica "nuevas garantías de privacidad".

Además, el presidente ha pedido a uno de sus asesores, John Podesta, que dirija una "revisión exhaustiva" sobre la privacidad, la recolección masiva de datos y sus "desafíos" junto con expertos del Gobierno y el sector privado.

También ofreció mayores libertades a las empresas telefónicas para que puedan informar a sus usuarios las razones por las que el Gobierno le pide esa información, y recalcó “esto no tiene nada que ver con conversaciones telefónicas”. El mandatario aseguró que dicha actividad les da registros de los números que se han utilizado y sus vínculos.

Obama detalló que pondrán en marcha restricciones a la capacidad de almacenar y vigilar comunicaciones entre estadounidenses y ciudadanos extranjeros que hayan sido acumuladas de manera accidental en internet.

Para el presidente estadounidense el criticado programa de la NSA, revelado por Edward Snowden en junio pasado, debe continuar pero tiene que ser reformado, por lo que el secretario de Justicia, Eric Holder, y las agencias de inteligencia se encargarán de proponer todos los cambios necesarios hasta finales de marzo en consultas con el Congreso.

Amigos y aliados no, a menos que...

Intentando calmar las alarmas en sus homólogos y más cercanos aliados, el presidente de Estados Unidos afirmó que no va a monitorear las comunicaciones de jefes de Estado o a gobierno aliados, "a menos que haya un urgente propósito de seguridad nacional".

"Si quiero saber lo que piensan nuestros aliados, los llamaré por teléfono y les preguntaré, en lugar de vigilarlos", apuntó.

El presidente estadounidense dejó claro, no obstante, que los servicios de espionaje de EE.UU. seguirán recopilando información sobre los gobiernos extranjeros para conocer sus intenciones.

"No nos vamos a disculpar simplemente porque nuestros servicios de inteligencia son más efectivos", apuntó el mandatario, quien aseguró que
los teléfonos de los dirigentes aliados más cercanos, de cuya confianza también depende la seguridad de EE.UU., no serán interceptados.

Documentos revelados del ex analista de seguridad Edward Snowden mostraron la interceptación de comunicaciones de líderes considerados aliados de EEUU, como la jefa del gobierno alemán, la mandataria de Brasil o el presidente mexicano Enrique Peña Nieto.


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