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El activista estadounidense promovió la igualdad social (Foto:Archivo)

El activista estadounidense promovió la igualdad social (Foto:Archivo)

Publicado 14 octubre 2014

El legado de quien fuera el más férreo defensor de los derechos humanos y civiles, la libertad y la igualdad de clases en Estados Unidos, continúa vigente en este país donde la población afrodescendiente sufre los embates de la discriminación.

Hace 50 años el activista afrodescendiente, Martin Luther King, fue condecorado con el Premio Nobel de la Paz en Suecia, por su constante lucha en defensa de los derechos humanos, en contra de la segregación racial, la pobreza y la guerras promovidas por el Gobierno de Estados Unidos.

Luther King comenzó la batalla contra el apartheid desde Montgomery, Alabama (sureste de EE.UU), siendo un teólogo y consagrado pastor de la iglesia Bautista en 1954. Promovió la sublevación contra la segregación, sobretodo en autobuses, colegios y universidades. 

Organizó y llevó cabo diversas manifestaciones pacíficas para lograr el voto de la población afrodescendiente, la no discriminación y otros derechos civiles desde la ciudad de Selma, Alabama. Fue encarcelado en 1962 en Georgia (sur) por encabezar manifestaciones contra el racismo, y liberado en 1963, tras pagar una cuantiosa multa. 

Su liderazgo se hizo sentir en una multitudinaria marcha realizada en Washington (capital) por el Trabajo y la Libertad, en 1963, en la que pronunció su profético discurso "I have a dream" (yo tengo un sueño), que lo consolidó como uno de los más grandes oradores de la historia. 

“Sueño que mis cuatro pequeños hijos vivirán un día en un país en el que no serán juzgados por el color de su piel", rezaba el famoso discurso.

Logró conseguir el derecho al voto y otros beneficios sociales como el acceso a bibliotecas, estacionamientos  para la gente de color, pero no bastó esa lucha, pues la represión policial y el ensañamiento de movimientos racistas como el Ku Klux Klan, provocaron el "domingo sangriento" en marzo de 1965, cuando más de 600 defensores de los derechos civiles fueron reprimidos y la activista Viola Luizzo fue asesinada por el grupo radical en medio de una marcha pacífica hacia Montgomery.   

En esa ocasión, Luther King insistió en cambiar la cultura discriminatoria en EE.UU. con el discurso, "How Long, not Long" (Cuánto tiempo, no mucho), en el que destacó que "el arco de historia gira hacia la justicia". 

Camino Pacifista

Desde los 15 años, el pastor bautista se empeñó en trazar un camino pacífico e igualitario en el país norteamericano, donde en la mayoría de estados, la segregación racial predominaba, y de hecho aún se promueve contra la población de color. 

Luther King alternó su labor pacifista con la revolución contra la guerra Vietnam y la pobreza; el gobierno de Estados Unidos impulsaba políticas bélicas, que fustigó enérgicamente. "No es justo", fue el argumento que le costó la persecución mediática y racista. No obstante, el 4 de abril de 1967, pronunció en Nueva York (noreste) "Más allá de Vietnam: el momento de romper el silencio", en rechazo al Gobierno. 

Sus sueños de libertad fueron truncados el 4 de abril de 1968, tras ser impactado por una bala en Memphis, Tennessee (este).  El segregacionista, James Earl Ray le disparó un día después de que pronunció su discurso de presagio, "I've Been to the Mountaintop" (He estado en la cima de la montaña). 

"Yo solo quiero cumplir la voluntad de Dios. ¡Y él me ha autorizado a subir a la montaña! Y he mirado en torno a mí y he visto la tierra prometida", dijo Luther King ante miles de personas. 

Legado

Dejo un legado antidiscriminatorio perpetuo en Estados Unidos, que le valió reconocimientos post-mortem como luchador insigne de la no violencia: la Medalla Presidencial de la Libertad por Jimmy Carter en 1977 y la Medalla de oro del congreso de los Estados Unidos en 2004. 

Aunque desde 1986 Estados Unidos celebra el Día de Martin Luther King Jr., la discriminación a la población negra, los movimientos racistas que han permeado las estructuras de poder y la violación de los derechos civiles siguen cultivando el racismo y las desigualdades en el país norteamericano.


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