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Fidel Castro

Fidel Castro | Foto: Radio Rebelde.cu

Publicado 13 agosto 2016

El liderazgo de Fidel Castro radica en su ejemplo personal a través de los años, desde que decidió renunciar a una vida cómoda para luchar por la emancipación de los cubanos.

Las visiones más prejuiciadas presentan a Fidel Castro como un “dictador” que por 50 años se perpetuó a sí mismo en el poder.

Semejante interpretación no solo elude la institucionalidad democrática existente Cuba, también pasa por alto un hecho reconocido dentro y fuera de Cuba: el liderazgo de Fidel descansa en una autoridad moral construida a lo largo del tiempo sobre la base de un desempeño íntegro y diáfano.

Fidel Castro no era una figura política notoria en el país pero sí era conocido en el entorno de la Universidad de La Habana donde había sido dirigente estudiantil y en los círculos de la juventud del Partido Ortodoxo en la capital cubana. Mientras la mayoría de la población y los servicios secretos de la dictadura de Fulgencio Batista ponían toda su atención en los políticos tradicionales cuyo poderío económico, creían, era la verdadera amenaza.

>> Fidel, bolivariano y martiano (I)

El pueblo cubano sabría quién era Fidel Castro con la difusión clandestina de La Historia me absolverá su alegato de autodefensa en el juicio por los sucesos del Moncada.

El programa de los “moncadistas” era la antítesis de las propuestas de los políticos de la época, pues iba a la raíces del subdesarrollo de Cuba y proponía medidas concretas para darle a la nación la verdadera independencia que había sido frustrada por la intervención de Estados Unidos en la guerra contra el colonialismo español.

>> Fidel, bolivariano y martiano (II)

Fidel había logrado estructurar un movimiento armado y clandestino que se formó sobre la base de la integridad de su membresía y el despego total a cualquier tipo de ansias de poder y acatando una regla básica para la lucha revolucionaria el respeto a la vida del adversario ya rendido, práctica decisiva en los momentos de la lucha en la Sierra Maestra pues le dio un sentido diferente a la violencia revolucionaria.

Otra cualidad de Fidel que impactó rápidamente en el pueblo fue que nunca ha exigido a sus seguidores nada que no estuviese dispuesto a hacer él mismo. Ernesto Che Guevara lo resumió así:

“Si nosotros estamos hoy aquí y la Revolución Cubana está aquí, es sencillamente porque Fidel entró primero en el Moncada, porque bajó primero del Granma, porque estuvo primero en la Sierra, porque fue a Playa Girón en un tanque, porque cuando había una inundación fue allá y hubo pelea porque no lo dejaban entrar.

“Por eso nuestro pueblo tiene esa confianza tan inmensa en su Comandante en Jefe, porque tiene, como nadie en Cuba, la cualidad de tener todas las autoridades morales posibles para pedir cualquier sacrificio en nombre de la Revolución”.

Fidel ha demostrado con creces su desapego total a los cargos y prerrogativas de los puestos que ha tenido a lo largo de los años. “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz” ha sido su máxima, recordando así la frase del Héroe Nacional cubano José Martí.

A menudo se pasa por alto que una vez prefirió renunciar a su puesto como Primer Ministro del Gobierno Revolucionario por discrepancias con el entonces presidente Manuel Urrutia.

En esa coyuntura, julio de 1959, Fidel tenía en sus manos el mando del Ejército de Rebelde que era de facto el poder en Cuba y hubiera sido muy sencillo deponer a Urrutia. Sin embargo él prefirió renunciar para, desde fuera del gobierno, denunciar los manejos divisionistas del presidente.

>> Fidel y la paz colombiana

Más tarde, en 1970 cuando fue claro que el país no alcanzaría los 10 millones de toneladas de azúcar, Fidel asumió toda la responsabilidad por la derrota, demostrando autoridad

Ninguno de los pasos de la Revolución se hizo desde la imposición sino desde el contacto y el consenso con el pueblo. Los ejemplos sobran: desde cada una de las medidas iniciales de transformación social emprendidas entre 1959 y 1962 que condujeron al rumbo socialista del proceso, hasta las duras acciones de recortes establecidas tras el colapso de la Unión Soviética en 1991.

Entonces, como ahora, Fidel ha sido el primer impulsor de la consulta constante al pueblo para cualquier medida de alto impacto en la vida del país. Solo así es posible explicar la resistencia de la población ante las adversidades y el apoyo mayoritario que ha tenido la dirigencia política de la Revolución.

La ignorancia o el ocultamiento mal intencionado de cada uno de estos detalles en la vida del Comandante en Jefe, explican por qué analistas superficiales de la realidad cubana hablaran de “sucesión” en el poder cuando en 2006 él abandonara el ejercicio efectivo del poder político en Cuba, y más tarde 2008 no aspirara a la reelección de su cargo como presidente.

Es que el poder para Fidel no ha sido pedestal sino un compromiso con su pueblo.


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