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El argentino cumplirá en el Barcelona su primera experiencia como entrenador en Europa (Foto:Archivo)

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Publicado 8 abril 2014

En el primer trimestre de 2014 se presentaron 766 casos de violencia infantil en Buenaventura, departamento colombiano del Valle del Cauca, azotado por los integrantes de bandas criminales como La Empresa y los Urabeños, que tiene atemorizados a los habitantes del puerto. En medio de este escenario aumentan los casos de niños violentos y reclutamientos de infantes por parte de las bandas.

Según el informe “Niños, niñas y adolescentes en busca de la Buena Ventura”, publicado por la fundación canadiense War Child, la violencia en el puerto colombiano no sólo se asocia a las llamadas Bacrim, sino que ha permeado en los infantes hasta el punto que “En el Lleras los niños son altamente agresivos con los demás. Allí se paga por el que mate un gato o un perro, lo apedrean, lo rocían con gasolina y lo prenden, a garrotazo o lo descuartizan en forma de competencia. Los gatos, cuando los descuartizan, los mismos niños los entierran”.

War Child investigó el conflicto armado en la ciudad portuaria más importante del país durante 2013. Encontró que el descuartizamiento de animales es una práctica que tiene origen en el asesinato y desmembramiento de personas por parte de las bandas criminales los Urabeños y la Empresa.

No sólo han sido prácticas de terror infundadas en los niños, sino que el conflicto ya forma parte de la vida cotidiana: “Cuando hay un enfrentamiento los niños no corren: Juegan con armas de palo, juegan a enfrentamientos, a corretear por debajo de las casas. Antes hacían barquitos o lanchas, ahora hacen armas de palo. Esto se presenta en niños de cuatro a cinco años”, dijo una líder comunitaria.

La fundación comprobó que existe reclutamiento por parte de las bandas criminales en los barrios de bajamar: “Se les hace un pago que oscila entre 200 mil y 700 mil dólares. También les dan ropa, zapatos y les enseñan a manejar motos. En estos adolescentes se presenta un alto consumo de sustancias psicoactivas, relacionado con las actividades que deben asumir para ejecutar asesinatos y descuartizamiento de personas”.

Las zonas de riesgo de reclutamiento están identificadas en el informe. En estos lugares es común encontrarse con “chancleteros”, como son conocidos los niños entre los 9 y los 13 años que hacen “mandados” para las bandas criminales o “campaneros”: Los niños que vigilan los barrios desde las esquinas.

Un niño de nueve años admitió ante la ONG que hacía parte de las bandas: “Mi tío es Urabeño, él me ha mostrado las municiones, a veces me presta las armas, pero yo no sé dispararlas. Lo que no me gusta es que me lleve a la casa de ‘pique’, me da miedo”.

El director general del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Marco Aurelio Zuluaga, le dijo a El Espectador que desconoce los casos denunciados por War Child y que la entidad “está invirtiendo 100 millones diarios en Buenaventura. Hoy atendemos el 70 por ciento de la población entre cero y cinco años que vive en la ciudad. Ante la crisis actual vamos a empezar a trabajar con los adolescentes para reconstruir los tejidos familiares. Estamos definiendo tres mil900 millones para el proyecto”.

Desplazamientos y denuncias

Son muchas las familias que prefieren irse de la ciudad; según el Registro Único de Víctimas, desde 1999 hasta noviembre de 2013, 129 mil 981 personas salieron desplazadas de Buenaventura. El 40 por ciento de esta población corresponde a niños y niñas.

Cuando suceden desplazamientos, explica el informe, “la población infantil y adolescente se enfrenta a un espacio físico diferente al que habitaba antes, y debe compartir habitaciones o casas temporales con su núcleo familiar y otras familias en condiciones de hacinamiento. Los espacios que han sido representativos para recrearse o desarrollarse se ven reducidos o desaparecen por completo”.

En lo que va de 2014 el ICBF ha reportado 766 casos de violencia infantil, en donde 437 tienen que ver con problemas de cuidado. Las denuncias durante 2014 han ido en aumento. Desde el primero de enero hasta el 6 de marzo se han presentado 88 denuncias, de las cuales 25 están relacionadas con maltrato y 8 con abuso sexual.

Durante 2013 fueron registradas 381 denuncias, 110 correspondieron a maltrato. Además, según el Instituto Nacional de Medicina Legal, hasta el 18 de marzo de este año, tres niños entre 0 y 14 años perdieron la vida.

Buenaventura ha sido escenario de hechos violentos cometidos por grupos sucesores de paramilitares. El Gobierno de Colombia ordenó la militarización de la zona en marzo de este año.


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