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  • La ambición de poder ha hecho que la derecha venezolana permita la injerencia de otros países en el país. (Foto: Archivo)

    La ambición de poder ha hecho que la derecha venezolana permita la injerencia de otros países en el país. (Foto: Archivo)

Publicado 27 febrero 2014

La derecha venezolana carece de la solidez de un proyecto político generado por las discrepancias de sus líderes, tras 15 años de oponerse al proyecto socialista presentado por el Comandante Hugo Chávez y aprobado por la mayoría de los venezolanos en 18 procesos electorales.

Para la socióloga Maryclen Stelling, la oposición venezolana no encuentra rumbo debido a que los líderes no presentan un proyecto de país y la llamada mesa de la Unidad (organización que abarca los partidos de oposición desde 2009) se disuelve fácilmente ante la ausencia de conyunturas.

"Sin un proyecto de país, la MUD casi que no tiene razón de existir", señaló la socióloga, quien comparó al bloque derechista con el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el cual está sustentado en un solo proyecto ideológico, que es el socialismo del siglo XXI, ideado y ejecutado por el Comandante Hugo Chávez.

Al verse acorralados, y con el proceso electoral más cercano a poder celebrarse dentro de año y medio (un referéndum revocatorio a mitad del período presidencial de Nicolás Maduro), la extrema derecha decidió aprovechar las protestas estudiantiles por motivos de inseguridad de jóvenes en el estado Táchira (occidente) para ejecutar acciones violentas en varios estados del país.

Por su parte, John Magdaleno, director de la consultora Polity, explicó que la oposición está experimentando un estancamiento que impide la unificación de su lucha política. En ese sentido, se han generado disputas por ambición de poder entre dirigentes como Henrique Capriles, gobernador del estado Miranda (centro-norte) que perdió elecciones presidenciales ante el comandante Chávez y posteriormente ante Nicolás Maduro; Leopoldo López, uno de los líderes del golpe suave contra el Gobierno; y María Corina Machado, diputada que ha instado a la violencia.

La desarticulación de la extrema derecha venezolana lleva a los manifestantes a una lucha inestable, pues no se determina una razón específica de protesta, siendo un golpe de Estado el único fin de sus "líderes".


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