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Los chilenos exigen un cambio de constitución, pero el proceso ha sido "ampliamente criticado".

Los chilenos exigen un cambio de constitución, pero el proceso ha sido "ampliamente criticado". | Foto: Archivo

Publicado 5 octubre 2016

En octubre de 2015, la presidenta chilena afirmó que el proceso para la reforma de la Constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet constaría de varias etapas.

Una de las grandes promesas de la presidente chilena Michelle Bachelet durante su campaña para optar por segunda vez a la Presidencia en las elecciones de 2013 fue la creación de una nueva Constitución. 

El cambio de la carta magna ha sido una de las grandes exigencias de los ciudadanos chilenos. La actual constitución de Chile entró en vigencia en 1981 durante la  dictadura de Augusto Pinochet, mediante la cual el dictador aseguró el papel tutelar de las Fuerzas Armadas, consolidó y legitimó el régimen militar, así como un nuevo orden social y económico neoliberal. 

En el 2015, más de 30 años después, Bachelet abrió un proceso para la reforma constitucional que pondría fin a la constitución de Pinochet.

"La actual Constitución tuvo su origen en dictadura, no responde a las necesidades de nuestra época. Ella fue impuesta por unos pocos sobre la mayoría, por eso nació sin legitimidad y no ha podido ser aceptada como propia por la ciudadanía", precisó la mandataria Bachelet en cadena nacional em 2015.

Reforma constitucional ¿Cuánto se ha avanzado y qué falta?


Bachelet al anunciar la reforma constitucional explicó que la misma constaría de varias etapas.

La primera etapa, ya finalizada, se enfocó en educar a través de una “serie de instancias de formación ciudadana en temas cívico-constitucionales”. Tuvo una duración de algunos meses, hasta marzo de 2016. 

La segunda etapa, consistió la celebración de diálogos ciudadanos. Bachelet aseveró que con estos diálogos se busca recoger la diversidad de voces de la población chilena. Un Consejo Ciudadano de Observadores se encargó de acompañar a los diálogos y proporcionar las garantías de transparencia y efectividad en su transcurso.

La tercera etapa se está llevando a cabo y consiste en “la síntesis nacional” de los diálogos ciudadanos, los cuales serán recogidos en un documento que posteriormente se entregará a la presidenta y con base en ello se formulará un proyecto de nueva constitución.

Un vez listo el proyecto de ley, ingresaría al Congreso Nacional de Chile en el segundo semestre de 2017.

 

Los parlamentarios deberán votar a favor o en contra del proyecto. Para ser aprobado, debe contar con el apoyo de al menos dos tercios de la Cámara.

De ser así, el Congreso definirá el mecanismo para una nueva constitución. Las opciones serán: una Asamblea Constituyente, una Convención Constituyente mixta (parlamentarios y sociedad civil), o una Comisión Bicameral (senadores y diputados).

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Finalmente, se convocará a un referendo constitucional para ratificar o rechazar la propuesta de una nueva constitución.

Debido a la longitud que requiere el proceso significa que es poco probable que finalice antes de marzo de 2018, cuando culmine el período presidencial de Michelle Bachelet. ¿Qué pasará con el proceso constituyente con la entrada de un nuevo gobierno? Es la interrogante que muchos se hacen.

Críticas al proceso


Distintos sectores han criticado el proceso de reforma. Los de derecha han afirmado que se trata de un intento de “distraer” a los chilenos de una de las peores crisis políticas que vive actualmente el país.

El analista internacional chileno Pablo Jofre afirmó en entrevista con teleSUR que la reforma constitucional no responde a la solicitud ciudadana para que se convoque una Asamblea Constituyente.  

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Jofre afirmó que los chilenos rechazan que el proceso de reforma no sea resuelto en el periodo presidencial de Michelle Bachelet, sino que va a quedar para el próximo. “Quien sea el candidato electo va a tener que encontrarse ante la decisión que tome el Congreso en cuanto al mecanismo para llevar a cabo la reforma, destacó.

Asimismo, criticó que este método para la reforma quede “en manos de los parlamentarios, un grupo que está absolutamente disminuido de su caudal político, ético y moral”, debido a una serie de denuncias de impunidad y corrupción que los compromete.

Los ciudadanos quieren el cambio a través de una asamblea constituyente 

“Más que terminar con una herencia de la dictadura, lo que se está haciendo es prolongar la agonía de una Constitución que tiene que ser modificada”, apuntó el analista.

Señaló, además, que la Constitución actual de Chile “ha sufrido maquillajes..., pero no se ha modificado a fondo” y en eso, a su juicio, radica la exigencia ciudadana.

“El país necesita urgentemente un cambio constitucional que rija su sistema político, pero también el modelo que ha sido impuesto desde la dictadura”, aseveró.

El dato
El 11 de septiembre de 1980 fue realizado el plebiscito para aprobar la constitución creada durante el régimen de Pinochet. Fue acusado de fraude debido a irregularidades formales en su celebración.
La Constitución de Pinochet ha sufrido algunas modificaciones en 25 años de democracia, pero hasta ahora no se había planteado ninguna iniciativa para erradicarla completamente.

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