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  • A un año de la renuncia de Benedicto XVI, la iglesia se orienta a superar los escándalos y mostrar el verdadero amor de Dios a los fieles (Foto:Rtve.es)

    A un año de la renuncia de Benedicto XVI, la iglesia se orienta a superar los escándalos y mostrar el verdadero amor de Dios a los fieles (Foto:Rtve.es)

Publicado 11 febrero 2014

A un año de la sorpresiva renuncia del papa Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) anunciada el 11 de febrero de 2013 por “falta de fuerzas”, la Iglesia Católica entró en un proceso de cambio circunstancial con la llegada de Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco, a partir del 13 de marzo de ese año.

El nuevo sumo pontífice, elegido el segundo día del cónclave en el Vaticano se ha pronunciado a favor de debatir temas delicados para los católicos por razones doctrinarias.

El Aborto

-Benedicto XVI, un religioso muy conservador, siempre apostó por involucrar a la sociedad al cristianismo, a la purificación y congregación de los fieles.

“El aborto, en consecuencia, no puede ser un derecho humano, es totalmente opuesto. Es una ‘gran herida en la sociedad’”, así defendió el Papa el derecho a la vida durante un mensaje a los fieles en 2007.

“El derecho humano fundamental, el antecedente de cualquier otro derecho, es el derecho a la vida misma. Esto es verdad desde el momento de la concepción hasta la muerte natural”.

- Francisco, figuró ante el pueblo como un corriente siervo de Dios que batallaría junto a la sociedad en el mundo. En sus primeros discursos, su opinión sobre el derecho a la vida traspasó las reglas religiosas y apostó “por ser una Iglesia que cura heridas y no una que castiga a los que han abandonado a Cristo”.

"No podemos seguir insistiendo solo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos”, dijo el Papa.

Una postura liberal con la que mostró a aquella sociedad que piensa distinto un nuevo camino para alcanzar al Espíritu Santo pese a sus pecados certeros.

La homosexualidad

-Ratzinger se inclinó durante sus ocho años como Obispo de Roma, a predicar las leyes cristianas, no se mostró abierto a aceptar una sociedad envuelta en contradicciones sexuales.

"No es el hombre que decide, es Dios el que decide quién es hombre y quien es mujer", dijo el Papa en 2008, tras rechazar la propuesta de despenalización universal de la homosexualidad presentada el pasado 18 de diciembre en las Naciones Unidas.

"La negación de las leyes de la naturaleza", replicó.

-La actitud del Papa Francisco ante la homosexualidad ha sido criticada en la Iglesia pero defendida en el mundo. El máximo jefe de la Iglesia ha dicho que hay que rescatar el amor en estas personas con oración. “Dije que si una persona homosexual tiene buena voluntad y busca a Dios, yo no soy quién para juzgarla”.

En comparación Benedicto VXI, Francisco tendió su mano a la comunidad contraria a las leyes del catolicismo que a su juicio han sido “condenadas”.

La Pederastia

-Benedicto XVI anuncia su renuncia tras el escándalo en el Vaticano por miles de denuncias sobre abuso sexual de menores por parte de sacerdotes.

"Sólo puedo tomar nota con una profunda consternación de los abusos cometidos por sacerdotes. Nunca intenté encubrir estas cosas", expresó en una carta publicada en 2013.

"Que el poder del mal penetre hasta este punto en el mundo interior de la fe es para nosotros un sufrimiento que, por una parte, no podemos soportar y, por otra, nos obliga a hacer todo lo posible para que hechos de este tipo no se vuelvan a repetir", dijo el Papa alemán sin manifestar su rechazo a este delito.

- Francisco ha condenado fuertemente el hecho de que un sacerdote cometa este acto “cruel” y ha rechazado públicamente a los que aún osan actuar como pedófilos. Son “la vergüenza de la Iglesia”.

El sumo pontífice, que es el primer latino en tomar las riendas de la Iglesia, ha querido reformar sus estructuras internas, especialmente en el Gobierno central, la llamada Curia Romana, y restaurar un seno apostólico manchado por acciones adversas a los mandatos de Dios. Su preocupación por la realidad social, similar a la de Juan Pablo II, le ha dado motivos al pueblo creyente para reavivar su fe.

La diferencia entre Benedicto XVI y Francisco se centra en el modo de exponer las reglas clásicas del Vaticano, y por otro lado en la forma de expresarse a los fieles para que busquen a Cristo sin importar su condición.


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