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  • Cardozo resaltó que la mandataria brasileña se comprometió a enviar un refuerzo de tropas federales para ayudar a contener los episodios de violencia (Foto:Archivo)

    Cardozo resaltó que la mandataria brasileña se comprometió a enviar un refuerzo de tropas federales para ayudar a contener los episodios de violencia (Foto:Archivo)

Publicado 21 marzo 2014

El ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, dijo este viernes que la seguridad del Mundial de fútbol está garantizada, tras implementar un programa de pacificación en las barriadas de Río de Janeiro (sureste) donde se desató la violencia la noche del jueves.

El gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, y la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, se reunieron para analizar la situación generada por bandas armadas que atacaron al menos tres comisarías de policía en las favelas “pacificadas”.

"Nuestro plan fue exhaustivamente discutido con todos los estados. Tenemos un excelente plan de seguridad para enfrentar situaciones en el Mundial. Estamos muy seguros. Tendremos un excelente Mundial con un excelente padrón de seguridad", afirmó Cardozo.

Luego de la reunión la mandataria brasileña se comprometió a enviar un refuerzo de tropas federales para ayudar a contener los episodios de violencia vividos en las últimas semanas.

Como resultado de la violencia desatada en Río, dos policías fueron heridos. Los criminales también incendiaron las llamadas Unidades de Policía Pacificadora (UPP), en las favelas de Manguinhos y Arará-Mandela.

"Quieren que volvamos atrás. Vamos a avanzar con el apoyo de la presidenta y del gobierno federal. Es un momento en el que las Unidades de Policía Pacificadora están siendo provocadas, se trata de una tentativa clara de restarle quitar la moral a la política de pacificación que hizo de Río de Janeiro una referencia en ocupación territorial", señaló por su parte, Cabral.

Tras la medida de pacificación, varios soldados y militares blindados se instalaron en las UPP para apoyar a las fuerzas federales que expulsaron a las bandas de pistoleros que las dominaban.

En los últimos meses, las bandas criminales han atacado a las comisarias en las favelas controladas por el Gobierno. Al menos cuatro policías han muerto durante enfrentamientos ocurridos en la zonas pacificadas al purgarlas de maleantes.


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