Maradona y el peso de la FIFA: “Me cortaron las piernas”
La tarde del sábado 25 de junio de 1994 permanece bien guardada en la memoria de miles de argentinos.
Maradona y el peso de la FIFA: “Me cortaron las piernas”. Foto: EFE.
14 de julio de 2026 Hora: 10:29
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Tras el segundo triunfo de la selección albiceleste en el Grupo D de la Copa Mundial de Estados Unidos 1994, esta vez 2-1 ante Nigeria, la enfermera Sue Ellen Carpenter entró al campo y le dijo en inglés a Diego Armando Maradona que había sido seleccionado para la prueba de dopaje.
Las imágenes quedaron grabadas para la historia: la sonrisa de Diego, el gesto inocente de la enfermera, ambos de la mano atravesando la cancha del estadio Foxboro, en Boston, camino al vestuario. Parecía una escena amable. Lo peor llegaría cinco días después, conocido el resultado: el escándalo, la suspensión, el final.
Maradona se había incorporado al conjunto dirigido por Alfio Basile meses antes del Mundial en suelo estadounidense, empujado por la presión popular y el liderazgo real que él significaba dentro de un equipo bicampeón de la Copa América en ese ciclo deportivo. Llegaba tras haber cumplido dos años de sanción impuesta por la FIFA por consumo de cocaína en la liga italiana. Pero su disposición, su preparación física y su talento tras la convocatoria resultaban iguales o superiores a los de 1986 y 1990.
Así se le vio en el primer partido contra Grecia, cuando marcó uno de los cuatro goles y festejó eufórico ante las cámaras. Lejos estaba de imaginar que una conspiración se gestaba en su contra. Lejos también de anotar que el desafío contra Nigeria, el número 91 con la selección nacional, sería el último de su carrera con esa camiseta. Que no se convertiría en el jugador con más partidos en mundiales, pues antes de chocar con Bulgaria, “le cortaron las piernas”.
El frasco 220 marcado con un papel, la filtración adelantada a los dirigentes de la FIFA, los niveles de efedrina encontrados y las irregularidades al abrir la muestra B siguen siendo dardos sospechosos al corazón de este caso. Maradona consumió un energizante de venta libre, Ripped Fuel, comprado en la farmacia Walgreens. Sin embargo, nunca alcanzó los 150 microgramos por cada mililitro, el mínimo establecido por la Agencia Mundial Antidopaje desde 1997 para considerar doping, umbral fijado tras estudiar a fondo el propio caso de Maradona.
¿Trampa de los dirigentes de la FIFA para sacarlo del Mundial 1994 y despejarles el camino a otros equipos tras las señales de triunfo de Argentina? ¿Frustración para los seguidores de Diego o destrucción premeditada de un símbolo del fútbol mundial? ¿Había que cortarle las piernas por ser el jugador más crítico con las autoridades del fútbol? ¿Le hacía falta a Diego usar efedrina para aspirar a levantar otra Copa?
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Alfio Basile lo dijo claro y sabiamente: «Yo no puedo sostener que a la Argentina la quisieron voltear, aunque pienso que nos perjudicaron. Nadie me explicó lo de la efedrina y todo ese despelote. Aquellos que creían que Maradona y Argentina no existían nos apuntaron cuando vieron quiénes éramos. Nos sacaron del camino porque éramos peligrosos. A nosotros nos apuntó la cúpula de la FIFA… Cuando vi a la gordita entrar a la cancha buscando a Diego Maradona empecé a sospechar. No me olvido que un par de días antes del debut llevamos al plantel a Harvard a realizar unos análisis integrales. Y a nadie le saltó nada».
Aquel 25 de junio de 1994, Diego había asistido a Caniggia con su talento intacto y su espíritu combativo. Lo que vino después fue el silencio y la exclusión. Y dos derrotas de la selección: ante Bulgaria y Rumanía. La selección argentina terminó en Estados Unidos tomada de la mano de una enfermera, bajo el sol de Boston y ante los ojos del mundo entero.
A 32 años de ese día, la imagen sigue viva. Y también la emoción. Diego no se fue con una ovación ni con otra Copa, pero se fue siendo eterno.
Autor: teleSUR - ih - JML
Fuente: Agencias




