Tres años de genocidio israelí: los datos y la destrucción sistemática en Gaza  

Entre escombros y tiendas de campaña en la costa gazatí, miles de familias sobreviven al tercer año de una ofensiva militar implacable que ha borrado barrios enteros y convertido la infancia en la principal estadística del horror.

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3 años de genocidio en Gaza dejan más de 74 mil muertos confirmados y un desplazamiento forzoso del 90 % de la población.


7 de octubre de 2026 Hora: 14:16

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Al cumplirse tres años de la intensificación del ataque militar contra la Franja de Gaza, los balances de organizaciones internacionales y de Naciones Unidas (ONU) confirman que “el Estado de Israel continúa perpetrando crímenes atroces en el enclave costero palestino”.  

Los continuos informes presentados por la Relatora Especial de la ONU, Francesca Albanese, junto a las asociaciones propalestinas internacionales detallan que “el Estado genocida israelí mantiene una destrucción sistemática y programada, orientada solo a la inhabitabilidad del territorio palestino”. 

Los datos oficiales actualizados a octubre de 2026 cifran en más de 74.250 las muertes confirmadas de palestinos que han sido identificados por los hospitales, mientras que estimaciones demográficas y científicas de institutos internacionales elevan la cifra real a más de 100.000 víctimas mortales directas.  

A ello se suman los más de 175.000 heridos y millares de personas desaparecidas que han sido reportadas, las cuales aún permanecen posiblemente bajo los escombros de las infraestructuras civiles colapsadas a causa de los constantes asedio a la población. 

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Por otro lado, el impacto sobre la infancia constituye uno de los ejes más atroces de la agresión militar sionista, con el registro de al menos 21.638 niños palestinos asesinados desde octubre de 2023, incluidos más de un millar de bebés menores de un año.  

En consecuencia, la Comisión Independiente de Investigación de la ONU ha denunciado reiteradamente que “las fuerzas de seguridad del Estado genocida atacan de forma deliberada a la población infantil como parte de su política de exterminio y limpieza étnica”.  

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A pesar de los acuerdos formales y las exigencias de alto el fuego, los informes indican que “las fuerzas de ocupación controlan más del 60 por ciento del enclave, restringiendo el ingreso de ayuda humanitaria, alimentos, medicinas y combustible”. 

En tanto, la ONU denuncia en su último informe que “el 90 por ciento de la población palestina dentro de Gaza ha sido desplazada forzosamente hacia las zonas costeras”, por lo que “se encuentran hacinadas y sin condiciones básicas de subsistencia y salubridad”, lo que suma según las conclusiones a “una escalada sin precedentes en la crisis de habitabilidad y salud pública”. 

Ante esta catástrofe humanitaria, figuras clave del Estado genocida como el primer ministro Benjamín Netanyahu enfrentan órdenes de arresto internacionales emitidas por la Corte Penal Internacional (CPI) bajo los cargos de “crímenes de guerra y de lesa humanidad”.  

Sin embargo, las políticas oficiales de desalojo y migración forzada continúan ejecutándose bajo la complicidad y el respaldo de potencias occidentales. Los activistas y actores políticos afines al sionismo ejercen poder en la élite económica y social al tratar de blanquear las acciones genocidas, siendo este uno de los facores trasversales que señalan muchos de los informes independientes. 

Por otro lado, el informe presentado días atrás por la relatora Albanese destacó que “la crisis humanitaria se agrava debido a la destrucción deliberada del sistema sanitario, obligando a los médicos a operar sin anestesia y sin suministros básicos”. 

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En este sentido, las asociaciones palestinas denuncian que “la hambruna inducida se utiliza como arma táctica” solo con el fin último de “doblegar la resistencia civil” en el norte y sur de la Franja, lo que permite” incrementar más la situación precaria” de los civiles que ya “se encentraban en una situación vulnerable desde antes del recrudecimiento actual”. 

Los datos forenses documentan la destrucción total arriba a más del 85 por ciento de los centros asistenciales, escuelas y redes de alcantarillado en todo el territorio gazatí. Esta parálisis operativa perpetúa el colapso sanitario denunciado por misiones médicas internacionales y agrava la mortalidad evitable. 

La catástrofe humanitaria en Gaza encuentra sus raíces históricas en décadas de ocupación y desplazamiento sistemático del pueblo palestino, agudizándose de manera drástica tras la escalada masiva desencadenada el 7 de octubre de 2023.

Desde entonces, el Estado sionista a cargo de Netanyahu ha consolidado un estatus de beligerancia calificado formalmente como genocidio por diversas instancias y relatores de la Organización de las Naciones Unidas.

A lo largo de estos tres años, lo que Israel califica como estrategia militar, combina bombardeos masivos sobre zonas residenciales junto a el bloqueo absoluto de suministros esenciales, configurando así una hambruna inducida como método de exterminio y limpieza étnica.

Este esquema aplicado de destrucción total busca quebrantar la resistencia civil y vaciar el territorio mediante el desplazamiento forzado y la demolición sistemática de hospitales, escuelas e infraestructura hídrica, solo con la excusa de la autodefensa, pero con un fin distinto en el transfundo, el del «gran Israel».

sin embargo, los tribunales internacionales han documentado cómo el cerco militar impide la llegada de combustible y equipos de purificación, inutilizando los sistemas de agua potable en toda la Franja. mientras que las organizaciones civiles se levantan en defensa a cerrar ese cercom tal como lo a tratado de hacer «la flotilla» quienes no solo han documentado lo visto y vivido, sino han llevado la ayuda necesaria a quinesmásl onecessitan.

En tanto, organizaciones de derechos humanos enfatizan que «la destrucción deliberada de archivos históricos, universidades y centros culturales apunta a borrar por completo la memoria y la identidad del pueblo palestino». por lo que alzan la voz, en la protección del pueblo gazatí.

Autor: teleSUR - dm- JDO

Fuente: Agencias