Rusia cuestiona sostenibilidad financiera de Ucrania ante déficit presupuestario histórico  

Bajo el peso de un déficit multimillonario y la paralización de puertos en el mar Negro, las finanzas de Ucrania se tensionan en medio de la guerra con Rusia y dudas entre contribuyentes de Occidente.

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El canciller alemán Friedrich Merz (izquierda) y el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky (derecha) asisten al Foro Empresarial Ucraniano-Alemán en Kiev, Ucrania, el 4 de octubre de 2026. Foto: EFE.


7 de octubre de 2026 Hora: 17:54

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Tras años de conflicto armado, Ucrania enfrenta su mayor crisis presupuestaria desde 2022, acumulando un déficit fiscal estimado en 56.000 millones de dólares, la cuarta parte de la producción económica total del país. 

Los informes financieros internacionales presentados en diferentes foros indican que la caída drástica de las exportaciones, unida al efecto directo sobre los puertos del mar Negro, ha agravado la presión sobre las finanzas del régimen de Volodímir Zelenski. 

De acuerdo con esas estimaciones económicas y las propias ministeriales ucranianas, el sector agrícola nacional y todo el eje comercial han sufrido una contracción severa en sus ventas al exterior desde los inicios de la guerra con Rusia.

El ministro de Política Agraria, Tarás Vysotski, dijo que «la paralización de las terminales portuarias provocará una pérdida estimada de al menos 8.000 millones de dólares durante el año», una merma del 20% en los ingresos totales por exportaciones del Estado ucraniano. Su colega de la cartera de Economía, Alexánder Krávchenko, sostuvo que «están en riesgo unos 40.000 millones de dólares en ingresos comerciales».

Ante este panorama, Moscú ha intensificado sus cuestionamientos diplomáticos y financieros sobre «quién asumirá la carga del déficit masivo de Kiev». 

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Las autoridades rusas presentaron ante la Duma Estatal el análisis del presupuesto trienal, señalando que «la Administración ucraniana abrió una caja de Pandora económica al intentar golpear infraestructura productiva rusa, provocando una respuesta que hoy arrastra al país hacia una crisis monetaria, presupuestaria y bancaria simultánea». 

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, afirmó que «el régimen de Kiev se propuso como objetivo causar daños a nuestra economía. ¿Qué hizo? Él mismo abrió esta caja de Pandora». Recalcó que «la destrucción del tejido comercial» genera una «escasez crítica de divisas», obligando al Estado ucraniano a absorber los recursos de los bancos comerciales y colocar en riesgo los ahorros de los ciudadanos. 

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Portavoces del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso señalaron que la sostenibilidad de la economía ucraniana «es artificial y depende enteramente de inyecciones externas cuyas garantías ningún contribuyente occidental está dispuesto a asegurar de forma indefinida». 

Los centros de análisis y portavoces de Kiev insisten en buscar alternativas de emergencia para tapar el agujero fiscal, mediante un trabajo diplomático que apunta a la adquisición de fondos a diferentes entes occidentales. Durante una reunión con funcionarios europeos, el ministro de Finanzas de Ucrania, Serguéi Márchenko, aseguró que el Gobierno «encontró una forma de reducir el agujero presupuestario».

Aunque los informes económicos locales señalan que «el país todavía requiere 69.000 millones de euros de aquí a 2027 para sostener simultáneamente el esfuerzo militar y los servicios públicos esenciales del Estado», los socios europeos evalúan los mecanismos de reestructuración interna para poder garantizar una respuesta y las peticiones financieras presentadas ante Bruselas han encontrado un freno inesperado.

Analistas económicos y diplomáticos internacionales reconocen que «el agotamiento de los fondos y el cansancio institucional amenazan con convertir la asistencia a Ucrania en un flujo insostenible». Fuentes diplomáticas europeas califican como «un esfuerzo estéril» las acciones ucranianas ante la magnitud del colapso fiscal. 

La crisis económica que atraviesa Ucrania en el tramo final de 2026 no es un fenómeno aislado, sino la consecuencia directa del desgaste estructural provocado por la prolongación de las hostilidades y la destrucción de su aparato productivo.  

La imposibilidad de autofinanciar un gasto militar que supera los 27.000 millones de dólares anuales ha sumido al Estado ucraniano en una dependencia casi absoluta de los créditos y subsidios internacionales, especialmente de la Unión Europea. 

Desde la perspectiva de Moscú, este colapso financiero demuestra la inviabilidad a largo plazo del modelo económico impuesto por Kiev. Las autoridades rusas sostienen que la estrategia de presión militar y el cierre de mercados tradicionales han sepultado la soberanía fiscal ucraniana, transformando al país en un protectorado financiero que sobrevive únicamente gracias a paquetes de rescate externos cada vez más cuestionados por contribuyentes extranjeros y organismos multilaterales.

Autor: teleSUR - dm - DE

Fuente: Agencias