La otra verdad de Cotacachi: testimonios exclusivos desmienten narrativa de Noboa
El testimonio de un joven soldado retenido desmiente la criminalización contra las comunidades indígenas impulsada por el Gobierno de Daniel Noboa. El joven agradece a sus captores y realiza un llamado al diálogo.
5 de octubre de 2025 Hora: 21:32
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Tras más de una docena de días de Paro Nacional en respuesta al aumento del Diesel y otras medidas antipopulares del Gobierno de Daniel Noboa, surge el testimonio de un joven soldado de reserva, de apenas 26 años, cuya declaración desarma la narrativa oficial construida en torno al reciente conflicto en Cotacachi que culminó con 13 militares retenidos por parte de la comunidad indígena local.
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Las declaraciones, obtenidas por la corresponsal de teleSUR, Elena Rodríguez Yáñez, muestran a un uniformado que, lejos de relatar agravios, expresa gratitud y hace un llamado a la paz. Versión que contrasta con lo comunicado por las Fuerzas Armadas ecuatorianas el pasado 28 de septiembre, que señaló las capturas de los militares en el contexto del asesinato del comunero Efraín Fuerez como «la muestra más palpable de que la protesta no es pacífica se evidencia con los 12 militares heridos y 17 retenidos en el cumplimiento de su misión, mientras custodiaban un convoy de alimentos destinado a abastecer a las zonas más necesitadas de la Sierra norte, los cuales fueron violentamente emboscados por grupos terroristas infiltrados en Cotacachi».
“De antemano les pido mil disculpas a toda la comunidad de lo que pasó el día domingo”, comienza el soldado, asumiendo una culpa colectiva. Acto seguido, dirige su agradecimiento a quienes, en teoría, fueron sus captores: “También darle gracias a la comunidad que nos acogió, que nos dio algo de comer, que nos dio ropa, abrigo y todo lo que necesitábamos en el día a día que estábamos ahí con ellos”. Este agradecimiento por la comida, el abrigo y los cuidados desmiente categóricamente las versiones oficiales que insinuaban o afirmaban supuestos maltratos contra los militares retenidos.
Pero el mensaje más potente está dirigido a la máxima autoridad del país. “También te pido, señor Presidente, que por favor llegues a un diálogo con los hermanos indígenas para que sueltes a los 12 detenidos que están injustamente en la cárcel. Y que llegues a un diálogo, porque queremos un país de paz, no queremos un país de guerra, no queremos pelear contra el pueblo, porque todos somos pueblo”.
En estas frases, el soldado no solo se solidariza con los manifestantes indígenas al calificar de “injusta” la detención de sus líderes, sino que articula un principio fundamental: la negativa a ver al pueblo como un enemigo. Su afirmación, “todos somos pueblo”, es un poderoso recordatorio de la unidad que trasciende los uniformes y las divisiones políticas.
El domingo 28 de septiembre, la protesta indígena contra las políticas económicas del gobierno se encontraba concentrada en la vía E35, a la altura de Otavalo. Según testimonios de las comunidades, dos convoyes militares—provenientes de Ibarra y Quito—intentaron una emboscada a las cinco de la mañana. El resultado de esta incursión violenta fue la muerte del comunero quichua Efraín Fuerez.
La indignación por este crimen llevó a la comunidad de Cotacachi a retener a 13 militares. Sin embargo, lejos de responder con la misma violencia que habían sufrido, las comunidades optaron por aplicar sus propios sistemas de justicia, tratando a los retenidos con respeto y humanidad, como lo confirma el agradecimiento del soldado. Esta acción no fue un acto de “secuestro” como algunos medios lo han calificado, sino una medida de presión dentro de un marco jurídico comunitario reconocido.
La Justicia indígena, parte de la Constitución ecuatoriana
Este episodio reivindica un principio fundamental que suele ser ignorado o caricaturizado. La corresponsal de teleSUR apunta que la justicia indígena no es un ritual pintoresco ni una reliquia del pasado: «Es un sistema jurídico vivo, con fundamentos filosóficos y normativos profundos, que forma parte del entramado legal del Estado ecuatoriano».
En esa línea, la Constitución de 2008 reconoce en su artículo 171 el derecho de las autoridades de los pueblos y nacionalidades indígenas a ejercer funciones jurisdiccionales dentro de sus territorios, conforme a sus costumbres y principios ancestrales, siempre que no vulneren los derechos fundamentales.
El trato dado a los soldados en Cotacachi es un ejemplo de esta jurisdicción en acción. Priorizó la reparación, el diálogo y la reinserción, antes que el castigo y la venganza. Mientras el Estado respondía con balas, la comunidad respondió con cobijas y comida. Mientras el gobierno criminaliza la protesta, un soldado pide la liberación de los detenidos.
Autor: teleSUR - NH
Fuente: teleSUR




