Cepeda lanza el plan que decidirá el rumbo de Colombia
El candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, ordenó su plan 2026-2030 en tres revoluciones que ponen la paz y la justicia social en el centro, frente a la agenda de militarización y recorte de Abelardo de la Espriella.
En salud, Iván Cepeda defiende un sistema público y universal sustentado en la atención primaria, con una red hospitalaria ampliada, más servicios rurales y menos intermediación financiera. El capítulo económico se ordena bajo una consigna del propio documento, el fin de los privilegios tributarios de los pocos para financiar los derechos de todos. Foto: EFE.
12 de junio de 2026 Hora: 17:20
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El candidato presidencial Iván Cepeda presentó un nuevo programa de gobierno que condensa y organiza su proyecto para Colombia. El documento, de 118 páginas, ordena propuestas en economía, salud, educación, paz, seguridad, lucha contra la corrupción y participación ciudadana. La fórmula que integra junto a la lideresa nasa Aída Quilcué llega así con un mapa programático nítido a la segunda vuelta del 21 de junio.
La entrega reemplaza la voluminosa recopilación que la campaña venía usando como referencia. Aquel primer material, titulado «El poder de la verdad», reunía 433 páginas con los discursos pronunciados durante las giras por los 32 departamentos. La versión renovada, bautizada Tres revoluciones para hacer de Colombia una potencia mundial de la vida, despliega la apuesta en sus ejes ético, social y económico, y político.
Ese reordenamiento consolida las banderas que llevaron al progresismo al poder en 2022. El plan mantiene una línea de continuidad con el gobierno de Gustavo Petro, colocando la reforma agraria, la transición energética y un Estado más presente en los territorios históricamente excluidos como columnas del modelo.
El texto también depura puntos que marcaron la primera vuelta. Ya no aparecen la convocatoria a una asamblea constituyente, las modificaciones al Banco de la República ni las inversiones forzosas, una poda que le da al documento factura de plan de gobierno y lo aleja del tono de manifiesto.
Cepeda: salud universal y ofensiva anticorrupción
En salud, Iván Cepeda defiende un sistema público y universal sustentado en la atención primaria, con una red hospitalaria ampliada, más servicios rurales y menos intermediación financiera. La meta es que citas, tratamientos y medicamentos lleguen a tiempo, con recursos blindados frente al fraude.
El componente social hereda esa misma vocación de garantías. El programa ratifica iniciativas de bienestar como Renta Ciudadana, Renta Joven y la compra directa de alimentos al campesinado, y se compromete a sumar un millón de beneficiarios a Colombia Mayor, hasta superar los 4.2 millones de adultos mayores con transferencias para una vejez digna.
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Contra la corrupción, el aspirante propone un Sistema Nacional contra la Macrocorrupción, la contratación pública transparente y la recuperación de los recursos desviados para devolverlos a las comunidades.
El giro institucional más ambicioso está en la eliminación del Consejo Nacional Electoral y su reemplazo por una corte electoral autónoma e independiente, que concentraría las funciones jurisdiccionales y electorales hoy dispersas entre distintas entidades.
Fin de los privilegios tributarios y universidad en los territorios
El capítulo económico se ordena bajo una consigna del propio documento, el fin de los privilegios tributarios de los pocos para financiar los derechos de todos. El plan promueve un acuerdo nacional para revisar a fondo el estatuto tributario y eliminar exenciones que favorecen a los más pudientes, mientras el proyecto agrario aspira a una potencia agroalimentaria.
Tras las 750.000 hectáreas gestionadas y 1.7 millones formalizadas bajo el actual Gobierno, el programa promete un millón de hectáreas adicionales con crédito, infraestructura y agroindustria campesina, articuladas al «triángulo dorado» del desarrollo territorial: agua potable, vías terciarias y energía confiable.
En educación, el plan garantiza formación pública integral desde la primera infancia hasta la superior, consolida la matrícula cero, plantea reformar la Ley 30 para aumentar la financiación universitaria y propone nuevas sedes y modelos multicampus en zonas rurales, para que estudiar no obligue a migrar a las grandes ciudades.
Abelardo de la Espriella transita la orilla contraria, con una economía de corte libertario emparentada con la receta de Javier Milei. Fija un crecimiento del 7% anual, persigue el superávit fiscal con un ajuste inicial cercano a 70 billones de pesos y rebaja impuestos empresariales con la promesa de que el alivio elevará el recaudo. En educación, ofrece una Universidad Virtual en Casa, todavía sin estructura definida, y ciclos cortos en inteligencia artificial, computación cuántica y robótica.
La paz, el sello de Cepeda y Quilcué
Por encima de los capítulos sectoriales, la paz atraviesa todo el documento y entronca con la biografía del candidato, facilitador histórico de los diálogos con las FARC y el ELN. El plan propone un reimpulso del acuerdo de 2016 que movilice toda la capacidad del Estado, amplíe por cuatro años adicionales el tiempo de implementación y asegure el cumplimiento de los proyectos PDET en los municipios más golpeados por el conflicto.
Quilcué aporta a esa agenda una trayectoria forjada en el territorio. Senadora del pueblo nasa, ha impulsado en el Congreso iniciativas sobre derechos humanos, territorios indígenas y procesos de paz. Su esposo, Edwin Legarda, fue asesinado en 2008 por militares en el Cauca, un crimen por el que el Estado reconoció responsabilidad. El programa que defiende junto a Cepeda recoge además la economía del cuidado, en sintonía con su agenda de derechos.
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Seguridad humana frente a la militarización
El terreno de la seguridad concentra el contraste más nítido del balotaje. Cepeda propone una seguridad humana integral que pone la protección de la vida en el centro, con tecnología e inteligencia para la Fuerza Pública, golpes a las economías ilegales que financian a los grupos criminales y resocialización penitenciaria.
De la Espriella, ubicado en la ultraderecha, recorre el camino opuesto. Su programa Patria Milagro contempla 10 megacárceles al estilo de Nayib Bukele y un Plan Colombia II con drones, inteligencia artificial y la reactivación de bombardeos contra grupos armados. Promete, además, reanudar la fumigación aérea de cultivos de coca y sepultar la paz total, sin diálogo con el ELN ni las disidencias, y tilda de «farsa» a la Jurisdicción Especial para la Paz, que anuncia eliminar.
Donde uno ofrece presencia social del Estado, el otro promete fuerza. Esa disyuntiva, más que cualquier cifra, resume lo que se vota el 21 de junio.
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Una segunda vuelta que mira América Latina
La contienda rebasó las fronteras colombianas cuando el presidente ecuatoriano Daniel Noboa respaldó al aspirante de Defensores de la Patria y ofreció rebajar aranceles en una videollamada de campaña. Cepeda calificó el gesto de «una vulgar, abierta y descarada intervención» en el proceso electoral, y el reclamo de no injerencia sumó tensión regional a una definición que el progresismo latinoamericano sigue de cerca.
En la primera vuelta, menos de tres puntos separaron a los dos finalistas. Sobre esa distancia corta, y con las 118 páginas de su programa como carta de presentación, Cepeda y Quilcué disputarán el 21 de junio la continuidad del proyecto que Colombia inauguró en 2022.
Autor: teleSUR: Daniel Ruiz Bracamonte
Fuente: El Espectador - Radio Nacional Colombia - Pacto Histórico - Agencias




