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El canciller boliviano agradeció a las autoridades españolas por permitir el abastecimiento de combustible del avión presidencial (Foto: teleSUR)

El canciller boliviano agradeció a las autoridades españolas por permitir el abastecimiento de combustible del avión presidencial (Foto: teleSUR)

Publicado 12 marzo 2014

Cuando la Revolución tocó directamente los intereses de la burguesía comercial importadora, ésta no dudó en acelerar el proceso desestabilizador.

Ya el plan de la patria venía amenazando sus intereses de manera puntual. La preocupación de esa clase parásita y especuladora había comenzado cuando el comandante Hugo Chávez hizo público el programa de gobierno del Segundo Plan Socialista de la Nación. El triunfo electoral del Comandante el 7 de octubre de 2012 prendió las alarmas. La desaparición física del líder de la Revolución, aparentemente, les dio un respiro, y una posibilidad: avanzar decididamente hacia la toma del poder.

Con desagrado vieron como Nicolás Maduro ganaba las elecciones de abril y con más desagrado aún cuando las fuerzas revolucionarias se impusieron categóricamente en las elecciones municipales. La lectura fue clara, el Gobierno crecía cuando atacaba directamente los intereses de la burguesía importadora. Mientras más inspecciones se hacían, más quedaba desenmascarada la acción delictiva y vendepatria de los empresarios especuladores. La conclusión que sacaron los corruptos fue inequívoca: o ellos o nosotros. La contradicción antagónica estaba a flor de piel.

El Gobierno Nacional, correctamente, avanzó sobre el sector más parasitario y corrupto del país. Ese sector aceleró el plan golpista. Con Leopoldo López y María Machado a la cabeza y todo el apoyo externo, las guarimbas comenzaron. “Maduro no puede consolidarse, porque si lo hace aplicará el plan de la patria, vale decir, nuestra muerte como clase social”, se decían los burgueses importadores.

El origen de las guarimbas y acciones violentas contra el pueblo venezolano está en ese sector chupasangre de la Nación. La raíz del golpismo está en ese minúsculo sector de la sociedad, que no les importa incendiar el país con tal de conservar sus privilegios.

La Revolución deberá atender esta situación, y seguir atacando sin descanso a esa lacra vendepatria y antidemocrática. Es necesario entender que con ese sector no puede haber diálogo, ya que su naturaleza de clase solo los relaciona con el pueblo y con la Patria para explotarlos y someterlos.

Fuente: http://bit.ly/1gqc6HR


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