Alerta máxima en Centroamérica por la sequía del Súper El Niño
Más de 10 millones de personas en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica enfrentan la peor sequía en décadas, con temperaturas de hasta 42 grados y pérdidas devastadoras de maíz y frijol.
La sequía y las altas temperaturas afectan enormemente a las poblaciones rurales centroamericanas Foto: EFE.
17 de septiembre de 2026 Hora: 23:56
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El Corredor Seco Centroamericano se encuentra en alerta máxima. Más de 10 millones de personas en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica enfrentan la peor sequía que la región recuerda en décadas, un golpe climático que ha encendido todas las alarmas entre los agricultores y que amenaza con convertirse en una catástrofe alimentaria de gran escala.
Las temperaturas han escalado hasta los 42 grados, un nivel que abrasa la tierra y vuelve imposible sostener los cultivos de los que dependen millones de familias. El maíz y el frijol —los dos pilares de la dieta centroamericana— han sufrido pérdidas severas, dejando a las comunidades rurales sin la base de su alimentación cotidiana. Lo que antes se sembraba para el autoconsumo hoy se pierde antes de llegar a la cosecha.
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Detrás de esta emergencia está el fenómeno del Súper El Niño, que eleva las temperaturas superficiales del centro y este del Pacífico ecuatorial desordenando los patrones globales de vientos y lluvias.
Los meteorólogos advierten que alcanzará su apogeo a finales de año, lo que anticipa un agravamiento aún mayor de las condiciones en los próximos meses. La población, acostumbrada a convivir con eventos climáticos extremos, observa con desconcierto una severidad que no tiene precedentes en su memoria.
La falta de agua ha golpeado con dureza a todos los frentes del campo. El ganado muere o pierde peso ante la ausencia de pasto y de fuentes hídricas, y en zonas rurales de centroamérica los productores se ven obligados a vender sus animales a precios irrisorios antes de que fenezcan, sacrificando el patrimonio que representaba su principal respaldo económico. La sequía no solo mata cultivos: desmantela la economía familiar de quienes viven del campo.
Los agricultores denuncian que a la crisis climática se suman la carencia alimentaria y la económica. Sin cosechas propias, muchas familias han reducido el número de comidas diarias o deben comprar en el mercado lo que antes producían con sus manos.
En el Corredor Seco viven más de 10 millones de personas y, según Naciones Unidas, el 80% de los pequeños productores son pobres: la sequía golpea a quienes menos tienen y menos capacidad de recuperación poseen.
La advertencia no se limita a Centroamérica. Lena Savelli, directora regional del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, señaló que El Niño podría dejar sin suficiente alimento a 16 millones de personas en América Latina. El impacto también alcanza infraestructuras estratégicas: en Panamá, el canal interoceánico —que funciona con agua dulce— ya se vio obligado a reducir el tránsito de buques, señal de cómo el estrés hídrico repercute en el comercio global.
La emergencia del Corredor Seco Centroamericano condensa una paradoja brutal: las comunidades que menos contribuyen al calentamiento global son las primeras en sufrir sus consecuencias, y lo hacen sin los recursos para enfrentarlas.
Con el Súper El Niño avanzando hacia su punto máximo, la región no sólo enfrenta una sequía: enfrenta la amenaza de que millones de personas caigan en el hambre si la respuesta —local, regional e internacional— no llega a la altura de la crisis.
Autor: TeleSUR - MS
Fuente: TeleSUR - Agencias




