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Una serie de acusaciones de corrupción sin fundamentos contra Lula y Rousseff conjugan un golpe suave que busca poner fin al Gobierno y erradicar al PT del escenario electoral.

Una serie de acusaciones de corrupción sin fundamentos contra Lula y Rousseff conjugan un golpe suave que busca poner fin al Gobierno y erradicar al PT del escenario electoral. | Foto: EFE

Publicado 17 marzo 2016

El Partido de los Trabajadores (PT) es objeto de ataques de la derecha que intenta responsabilizarlo de un fraude masivo en el gigante petrolero estatal, Petrobras. 

La derecha brasileña arrecia su campaña en contra del líder del Partido de los Trabajadores (PT), Lula da Silva, luego de su designación como ministro de Casa Civil. Dilma Rousseff advirtió que de esta manera empiezan los golpes de Estado, alentados por un clima mediático, calentamiento en las calles y la ofensiva casual del poder judicial.

En solo un día, el Poder Judicial de Brasil arremete contra el gobierno de Dilma Rousseuff, luego de que el juez Moro, que había perdido la causa a raíz de la designación, difundió un audio entre Lula y Dilma, violando la Constitución de Brasil, tras lo cual la presidenta anunció que iría a la justicia.

La divulgación de una conversación telefónica entre ella y Lula incumple las garantías constitucionales del Ejecutivo y atenta contra el pueblo porque "si hacen esto con la propia presidencia, ¿qué harán entonces con las prerrogativas de los ciudadanos?", denunció Rousseff.

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En el audio, con fecha del miércoles 16 de marzo de 2016, se escucha a Rousseff cuando informa a Lula sobre un documento que legaliza su cargo, información que fue desvirtuada por sus detractores. Con relación a esto, la dignataria explicó que la única intención de ese papel era tenerlo suscrito por si el exmandatario no podía acudir a la ceremonia de posesión, por un problema de salud que sufre su esposa.

Luego, el juez federal Itagiba Catta Preta Neto emitió una cautelar para suspender la juramentación de Lula y de inmediato los medios internacionales se hicieron eco del perfil público del juez en las redes sociales, plagado de convocatorias a movilizaciones a favor del impeachment a Dilma y con frases como “si ella cae, el dólar cae con ella”.

El golpe mediático viene de la mano de los medios Folha de Sao Paulo, O Estado de Sao Paulo y Globo que ocupan sus portadas con la noticia del audio, aún cuando la propia relatoría de Moro decía que no había indicio de actuación “de forma inadecuada” en aquel diálogo. 

El politólogo y periodista, Juan Manuel Karg, considera que la movilización popular es lo que marcará las próximas horas de la política brasilera, con repercusiones, pase lo que pase, a nivel regional. "Para sostenerse, y también para tomar nuevo impulso, el tándem Dilma-Lula tendrá que apuntar a una disputa simbólica en todos los planos: las calles, hoy ganadas por los sectores más conservadores; los medios, donde hoy se afinca el antipetismo más extremo, recubierto de intrigas; y las instituciones. En los tres ámbitos se desarrolla, al mismo tiempo y con ritmos diversos, el intento de golpe institucional".

 

¿Cuándo comenzaron los ataques?

Después de los resultados electorales que reeligieron a la presidenta Dilma Rousseff en Brasil, una fuerte polarización marca desde 2015 el escenario político en el país suramericano.

Tanto la jefa de Estado como el expresidente y líder del Partido de los Trabajadores (PT) Lula da Silva enfrentan en la actualidad una campaña de desprestigio por parte de sectores opositores que buscan generar una situación de ingobernabilidad en el país acusándolos de ser los responsables del fraude masivo en Petrobras. Pero la comisión parlamentaria brasileña, encargada de la investigación de corrupción en la petrolera estatal, eximió a ambos líderes de toda responsabilidad en el caso por no encontrar pruebas en su contra.

El 26 de octubre de 2014 Rousseff fue reelegida como presidenta de Brasil con el 51,64 por ciento de los votos en una segunda vuelta de elecciones generales y desde entonces la nación ha registrado una importante disminución de los niveles de pobreza y un significativo crecimiento de las clases medias de la población debido, principalmente, al aumento de los puestos de trabajo y a la puesta en práctica de unas iniciativas de inclusión sin precedentes. 

Desde la Reforma del sistema político y electoral de Brasil para resolver las distorsiones del modelo representativo y ahondar la participación popular, así como la descentralización de los servicios públicos y el fortalecimiento de los planes sociales hasta mayor redistribución de la renta petrolera con Petrobras como palanca de desarrollo social.

Pero los medios de comunicación han desempeñado un rol crucial para desprestigiar su gestión y retratar al partido de gobierno, PT, como un partido burocrático y corrupto que ha gestionado la empresa estatal de forma ineficiente.

Tal y como explica Lincoln Secco, historiador y experto sobre el PT de la Universidad de Sao Paulo, los medios de comunicación juegan un papel fundamental en la situación actual al señalar únicamente al PT y no necesariamente a los aliados de derecha del gobierno. “Los escándalos relacionados con el PT se muestran diariamente por televisión. Pero casi no se muestra ninguna crítica hacia la gestión del PMDNB (Partido de Movimiento Democrático Brasileño) en Sao Paulo”, afirma Secco.

¿Quién está detrás del conflicto por Petrobras?

Las denuncias contra la corrupción tienen un fondo político que se intenta esconder porque la presidenta Dilma Rousseff fue quien precisamente estimuló el proceso de investigación de algunos directores del pasado y otros actuales que fueron atrapados en actos ilegales, que yan han sido investigadas y otras juzgadas.

Sin embargo, lo que no se divulga es que quienes hacen las denuncias de Petrobras y que además quieren decir que solo el Partido de Trabajadores (PT) tiene responsabilidad, obvian que siempre hubo problemas de corrupción en la estatal petrolera.

El periodista brasileño Beto Almeida afirma que es la derecha la que está detrás para pedir la privatización de Petrobras "quieren decir que si Petrobras no fuese estatal no pasarían este tipo de cosas. La solución para los problemas de Petrobras, muy lejos de pasar por la privatización, es un mayor control estatal, porque fue con esa medida que Petrobras logró ser una de las mayores petroleras del mundo con tecnología reconocida internacionalmente y de vanguardia".

El Partido de los Trabajadores como objetivo

El objetivo de las denuncias es desestabilizar al PT que atraviesa por un momento de grandes retos porque es el que debe asegurar la continuidad de sus proyectos sociales que han mejorado los niveles de vida de los brasileños con la formalización del empleo y la recuperación de empresas como Petrobras.

Con los medios de comunicación en contra el PT tendrá un impacto electoral, un impacto político al que se debe enfrentar y tener la capacidad para dar una explicación a la sociedad de cómo garantizar la transparencia y fiscalización del control estatal y las graves consecuencias que tendría Brasil si Petrobras cae en manos de la privatización.

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¿Por qué el ataque a Lula da Silva?

La petición hecha por el procurador general de la República de Brasil, Rodrigo Janot al Gobierno de EE.UU. para que ayude a Brasil en la investigación de los casos de corrupción están dirigidos a dañar la imagen de Lula. "EE.UU. quiere desnacionalizar a Petrobras, todo eso tiene un fondo el cual es dañar la imagen de Lula para que no regrese al Gobierno en las elecciones del 2018, incluso pretenden amenazarlo con prisión. Se pretende impedir que Lula sea candidato porque de ser así tiene una gran posibilidad de ganar otra vez, el objetivo es impedir la quinta victoria consecutiva del PT", afirmó Beto Almeida.

De acuerdo con el rotativo O Globo, Janot viajó junto a los procuradores que investigan las denuncias sobre millonarios desvíos de fondos en la petrolera, realizados al parecer con la connivencia de altos funcionarios de la empresa, políticos y constructoras contratistas. Los fraudes también están siendo investigados, además de por las autoridades brasileñas, por el Departamento de Justicia estadounidense y el organismo que regula el mercado de capitales.  

A la cabeza del ataque a Lula se encuentra el conglomerado mediático Grupo Globo, que apoya además abiertamente la destitución de Dilma presentando de forma destacada a diputados de la oposición. En febrero de 2015 el director del diario, Erick Bretas, exigió mediante una publicación de Facebook la destitución o impeachment a la Presidenta, lo que dejó clara la posición de Globo.

El 29 de agosto, el expresidente y antiguo líder del PT, Inácio Lula da Silva, demandó a cuatro periodistas y al editor de la revista Veja por publicar un especial de primera página que lo vinculaba con el escándalo de Petrobras.

>> Lula es el gran temor de la derecha en Brasil

Lula fue quien dirigió la bonanza económica de Brasil desde 2003 hasta 2010, y todavía goza de bastante popularidad entre la población. El antiguo presidente ha sido un ferviente partidario de Dilma, y su influencia fue decisiva en las pasadas elecciones presidenciales.

Un abogado también acusó a Da Silva de beneficiar a la compañía de construcción Odebrecht durante su mandato. El presidente ejecutivo de esta compañía se encuentra bajo investigación como parte del caso de fraude de Petrobras. No obstante, actualmente, el abogado que acusó a Lula está siendo investigado por no presentar pruebas convincentes que sustenten dicha acusación. 

Otro que se sumó a la ola de denuncias fue el presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, un diputado neopentecostal quien solicitó juicio político contra Rousseff y él será juzgado precisamente en una causa que investiga si cobró sobornos por al menos cinco millones de dólares en el fraude a la estatal Petrobras. 

El objetivo parece ser intentar desgastar al máximo posible a la actual administración para que Lula da Silva llegue lo más condicionado posible a la próxima cita presidencial y no olvidar que se trata del personaje mejor valorado de la política de Brasil, con un 80 por ciento de valoración a su gestión cuando dejó la presidencia en 2010.

El ataque contra Dilma Rousseff

 

 

 

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