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Itzamná Ollantay
Itzamná Ollantay

Nómada quechua. Hijo de la Pachamama. Activista y defensor reflexivo de los derechos humanos y de la Madre Tierra. Abogado, teólogo y antropólogo de formación en la ciencia occidental.

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El próximo domingo, 26 de noviembre, seis millones de hondureños votarán por un Presidente de la República, tres vicepresidentes, 128  diputados/as al Congreso, 20 diputados/as al Parlamento Centroamericano, y 298 alcaldes/as.
Cuando un Estado abandona su rol de promotor y garantista de derechos para sus habitantes, éstos, amparados en convenios internacionales, se organizan y ejercen su derecho a defender derechos.
Este movimiento indocampesino que se mueve como multitudes de hormigas auto organizadas y auto financiadas, de manera simultánea y persistente, en este momento, se ha convertido en un incómodo actor para la obtusa oligarquía, y en un tábano incisivo para la Guatemala acostumbrada a dormitar
Los diputados de izquierda, ni sus partidos, jamás cuestionaron la imposición del sistema neoliberal en el país. Mucho menos, hicieron el intento de organizar y movilizar al pueblo en contra del Estado neoliberal.
A inicios del presente siglo, pueblos insubordinados como Venezuela, Ecuador y Bolivia, al ver que los ricos se banqueteaban las riquezas de los pueblos, incluso utilizando estructuras del Estado corrupto y sus leyes, decidieron romper dichos “candados” constitucionales, y mediante el ejercicio de la soberanía popular desde las calles, emprendieron inéditos caminos de procesos constituyentes.
¿Por qué muchas de nuestras abuelas, durante la primera Colonia, al saberse embarazadas, prefirieron abortar a sus criaturas, como un acto de resistencia? ¿Por qué muchas estatuas de la Virgen María o de los santos, esculpidos por artistas indígenas, llevaban escondido en sus adentros nuestras wakas (estatuillas de deidades nativos)?..., son preguntas que externalizan las resistencias creativas y fecundas emprendidas por nuestros abuel@s desde hace varios siglos.
En las sociedades colonizadas, el colonizador no hace prácticamente nada para mantener el “orden” colonial de la realidad. Son las y los colonizados, los agentes más eficientes para perpetuar/recrear el “orden del desorden colonial”.
En la España actual, después de más de ocho siglos de intento de nación, los vascos y catalanes se ofenden cuando se les llama españoles. Luego del zafarrancho del Estado democrático del 1 de octubre, la vergüenza será mayor.
Al igual que la Colonia, la patria del criollo se sostenía gracias al esfuerzo que hacían los mestizos e indígenas para ser “aceptados o permitidos” por el criollo. A cambio, vendían sus alma y sacrificaban sus conciencia a los intereses sanguinarios del patrón.
El partido político es una herramienta, pensada y organizada por una grupo reducido de personas, para ganar elecciones y gestionar el Estado.