Ultraderechas y filosofía
Peter Thiel
Por: Jorge Alemán
12 de julio de 2026 Hora: 10:03
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La nueva combinación de megamillonarios, tecnócratas y nuevas ultraderechas ha surgido de lecturas filosóficas. De hecho, el nuevo aceleracionismo anarcocapitalista puede ser la versión contemporánea del futurismo fascista de Marinetti –poeta y agitador cultural- en el proyecto de Mussolini. La novedad de lo que he designado con el nombre de Neoemperadores es que han entendido que la aceleración capitalista hace tiempo dejó atrás las ideas de los políticos, especialmente las de aquellos que, de un modo u otro, eran portadores de las marcas de la Ilustración.
La secuencia teórica que está presente en Thiel, Jarvis y Lang, más allá de sus diferencias, sostiene que el capitalismo, en su realización técnica, es una estructura pensante que no puede ser modificada por los límites que los seres humanos se propongan instituir para garantizar el marco civilizatorio.
Para ellos y también para los políticos a quienes financian, se trata de ideas obsoletas que no han entendido que, para responder a esta época, el ser humano debe ser superado por la voluntad de poder de los dispositivos que se autoreproducen. El impacto que las bellas páginas de la última Encíclica han producido en muchas sensibilidades es que hablan directamente de las consecuencias fatales de la superación del límite.
La gran observación de Heidegger, cuando pronunció su polémica sentencia “la ciencia no piensa”, está inspirada en esta notable anticipación: la ciencia no piensa el ser que somos, sino podemos deducir de su pensamiento que provoca desterritorialización. De allí la gran pasión de los neoemperadores por atravesar el sistema solar y dejar la Tierra para los pobres. Lo importante en todo esto es que este grupo de megamillonarios, a diferencia de los ricos anteriores que solo querían acumular el excedente, no solo creyó en la filosofía, sino que buscó en sus textos cómo situarse a la altura de la velocidad del capital.
Es una auténtica señal de la época en que vivimos que las ultraderechas hayan recurrido a las teorías filosóficas, mientras los políticos contemporáneos casi no la frecuentan. Están convencidos de que son suficientes sus prácticas políticas desatendiendo las teorías que las sustentan y que podrían dar lugar a una reinvención que esté a la altura de lo que esta nueva época exige.
Autor: Jorge Alemán
Fuente: Página 12
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