EEUU: ¿Un ataque nuclear contra Irán?
El general de brigada Mohammad Reza Naqdi, asesor principal del comandante en jefe del CGRI, aseguró que Irán conserva muestras físicas de armamento avanzado confiscado en conflagraciones previas. Sus capacidades misilísticas están altamente perfeccionadas y respaldan una doctrina defensiva que Teherán opone a lo que describe como hostigamiento permanente de Washington y Tel Aviv. Foto: EFE.
Por: José Ernesto Novaez
5 de noviembre de 2026 Hora: 10:35
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El polémico comunicador norteamericano Tucker Carlson ha afirmado este 1ro de noviembre que Donald Trump, bajo presión de Netanyahu, podría estar valorando lanzar en los próximos días un ataque nuclear contra Irán.
Esta afirmación llega luego de un tenso fin de semana, donde a pesar de los esfuerzos negociadores en curso, las partes parecen estarse preparando para resumir el conflicto.
El sábado 31 de octubre el líder supremo de Irán, el Ayatollah Seyyed Mojtaba Khamenei, sostuvo un encuentro con los líderes de las principales ramas militares del país. Luego de este encuentro, el jefe del Estado Mayor de Irán, el general de división Ali Abdollahi, declaró:
<<Estamos monitoreando los movimientos y preparativos del enemigo empleando todas nuestras capacidades de inteligencia, y actualizamos constantemente nuestra base de datos de objetivos.
Si se confirman indicios de una acción hostil por parte del enemigo, las Fuerzas Armadas iraníes no esperarán a que comience la agresión, sino que determinarán de inmediato el momento y la forma de la represalia.
Nuestra respuesta será inmediata, efectiva y sin limitaciones geográficas.>>
El mismo 31 de octubre, Trump afirmó:
<<Hemos neutralizado su capacidad nuclear. Todavía tenemos que ocuparnos, diría yo, de uno o dos sitios, pero podemos hacer eso en 10 minutos.>>
Entre los sitios pendientes mencionó la montaña Pickaxe, donde se presume opera el complejo de enriquecimiento nuclear de Irán. Esta locación ya ha sido bombardeada con anterioridad.
El 1ro de noviembre, Trump volvió a hablar del tema Irán en un acto de campaña en Iowa:
<<La única razón por la que aún no hemos acabado con Irán es porque quiero ser amable. Quiero intentar salvar todas esas vidas si puedo (…) Pero, en algún un momento, tendremos que darles un golpe contundente.>>
Trump también reconoció que ha conversado con Netanyahu sobre la posibilidad de resumir las hostilidades contra Teherán.
Y es aquí donde entran las afirmaciones de Carlson, publicadas en un largo post en X. En ellas el antiguo partidario de Trump y hoy uno de sus más acérrimos críticos da contexto sobre las razones que podrían estar empujando a Netanyahu y Trump hacia esta catastrófica decisión. Conviene citarlo en extenso:
<<Netanyahu se encuentra acorralado y desesperado. Tras los resultados electorales de la semana pasada, no puede formar gobierno a menos que Trump intervenga directamente en la política israelí y negocie un acuerdo con otros partidos que le otorgue a Netanyahu 61 escaños en la Knéset. De lo contrario, dejará de ser primer ministro y se enfrentará a la ignominia, a investigaciones judiciales y, posiblemente, a la cárcel. Netanyahu necesita mantenerse cerca de Trump; necesita esta guerra.
Con este fin, ha ejercido la máxima presión sobre sus aliados más cercanos dentro de la administración, incluidos el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el comandante del CENTCOM, Brad Cooper. Ambos se oponen a una solución negociada para el conflicto que, por cierto, han gestionado de forma desastrosa, y presionan para reanudar operaciones de combate a gran escala. El secretario de Estado, Marco Rubio, y el director de la CIA, John Ratcliffe, también siguen la línea de Netanyahu, al igual que algunos líderes del Partido Demócrata.>>
Sobre la situación de los aliados regionales de Estados Unidos, señala:
<<El resto de los aliados históricos de Estados Unidos en Oriente Medio están aterrorizados ante la perspectiva de una mayor escalada bélica. El 27 de septiembre, Netanyahu viajó en secreto a Abu Dabi para intentar convencer a los Emiratos Árabes Unidos de que se sumaran a sus esfuerzos para lograr un ataque definitivo contra Irán; sin embargo, los emiratíes se negaron. Tras ocho meses de conflicto, las economías de los países del Golfo se tambalean, al igual que los mercados mundiales de energía y fertilizantes, cuya recuperación no parece cercana.
A escala global, existen unos 850 superpetroleros dedicados al transporte de crudo desde los países productores hacia el resto del mundo; solo en el mes de octubre, 11 de ellos sufrieron graves daños en el estrecho de Ormuz. A este ritmo, una depresión global es inminente. Un ataque nuclear aceleraría radicalmente la destrucción. La lluvia radiactiva resultante de una explosión terrestre en el monte Pickax contaminaría el golfo Pérsico, envenenando el suministro de agua de 100 millones de personas.>>
Carlson afirma, con razón, que el uso de un arma nuclear por una de las potencias abriría la puerta para que otras la usaran en conflictos ya abiertos o latentes, con implicaciones incontrolables.
Añade además:
<<Desde febrero, la administración ha reescrito discretamente la doctrina nuclear estadounidense para facilitar y, por tanto, hacer más probable, el uso inicial de las llamadas «armas nucleares tácticas» (o «de campo de batalla»). En Washington, nadie, ni en un partido ni en el otro, parece inquietarse por ello. Ahora, estamos al borde del abismo.
Quienes siguen de cerca la situación afirman que es probable que Trump decida, para el próximo fin de semana, si recurre o no a las armas nucleares. Eso sería el 7 de noviembre, dentro de seis días. Hay que reconocerle que, al menos, está dudando. Por ahora, Trump está escuchando a su vicepresidente, JD Vance, y a su enviado y amigo Steve Witkoff; ambos sostienen que es posible alcanzar un acuerdo con Irán.>>
Aunque el texto de Carlson tiene tufo sensacionalista, conviene de todas maneras no descartarlo a la ligera, por el inmenso peligro que entraña de ser cierta la información.
Sobre el escenario actual de este conflicto concluyo con algunos apuntes:
✅️Existen altas posibilidades de que el conflicto en Irán reinicie una nueva fase de enfrentamiento abierto. Las partes implicadas se han ido preparando en los últimos meses para ello. Numerosos aviones de suministro han arribado a la región en los últimos días provenientes de Estados Unidos e Irán ha estado realizando lanzamientos de prueba de lo que se creen son nuevos modelos de misiles y drones. Las declaraciones de las partes en conflicto apuntan también hacia este escenario como sumamente posible.
✅️Los diálogos en curso están limitados por la profunda desconfianza entre las partes, lo cual pudiera llevar a un punto muerto con facilidad. A esto se suma por un lado el carácter contrapuesto de los reclamos de Estados Unidos e Irán, donde ninguno ha estado en el pasado dispuesto a ceder, y el claro interés de Netanyahu por impedir cualquier solución negociada al conflicto. Para Netanyahu, la reactivación de la guerra en Irán es un escape hacia adelante del complejo escenario político interno que enfrenta.
✅️En este contexto de frustración, empantanamiento y alto costo militar y político para el actual gobierno norteamericano, dada su incapacidad de ganar la ilegal guerra de elección iniciada contra Irán, no es descartable que la opción nuclear pueda llegar a valorarse como vía para cortar el nudo gordiano iraní.
✅️Aunque no se usara el arma nuclear, una nueva fase del conflicto potencialmente implicaría una mayor y más amplia destrucción de la infraestructura civil y petrolera de toda la región, agravando críticamente el acceso al agua potable de millones de seres humanos en una de las regiones más desérticas del mundo. Eso sin contar las implicaciones medioambientales, económicas o agrícolas del conflicto, atendiendo a que la región es una de las mayores productoras de fertilizantes del planeta.
Conviene seguir se cerca la evolución de esta situación.
Autor: José Ernesto Novaez
Fuente: Mate Amargo
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