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Detienen a 40 manifestantes en favor de la reforma migratoria. (Foto: Archivo)

Detienen a 40 manifestantes en favor de la reforma migratoria. (Foto: Archivo)

Publicado 22 abril 2014



Hemos sostenido la idea de que el principio fundamental que hará posible que se establezca un diálogo productivo entre los diferentes factores políticos del país, está en el reconocimiento del “otro” y en consecuencia su respeto como adversario político. Este proceso supone, además, sincerarnos, despojarnos de cualquier tipo de fachada diferente a la verdad, para poder entonces construir sobre estos principios un mecanismo de relacionamiento permanente con bases sólidas.

La oposición que representa la Mesa de Unidad Democrática (MUD), primero se opuso rotundamente al diálogo, luego al ver cómo sus desacertadas estrategias los hundían en una espiral de violencia sin fin, accedieron reunirse y, ante la expectativa favorable que se generó en el país, pareciera que se hubieran propuesto entonces sabotearlo, colocando como primer punto de su agenda una fulana Ley de Amnistía como condición para dialogar. ¿Qué clase de “adversario” político serio plantea un diálogo dándole de entrada un golpe a la mesa?, pues solo a la MUD se le pudo ocurrir inventarse el cuento de que las protestas violentas que se promovieron en el país desde el 12 de febrero eran por la liberación de lo que ellos han dado en llamar “presos políticos” y no como consecuencia de su desesperado llamado a la “salida” para derrocar al gobierno de Nicolás Maduro.

Una Ley de Amnistía supone básicamente la eliminación de la “responsabilidad penal por un delito”. Esto es lo que pide la MUD para los políticos presos que dieron un golpe de Estado, asesinaron o planearon asesinatos de personas inocentes y que, en muchos casos, dadas sus responsabilidades como autoridades de turno, se constituyen como “violación de los derechos humanos”, delitos que, por cierto, no prescriben. Pretende entonces la MUD sentar las bases de la reconciliación nacional y la paz sobre una mentira y sobre un acto que sería una flagrante falta de respeto con la víctimas de aquellos crímenes cometidos. No es buen augurio este accionar, la Ley de Amnistía para el diálogo no preocupa como fórmula política sino por lo que simboliza desconocer nuevamente la verdad de lo que ha sido una trágica actuación del oposicionismo venezolano durante los años de Revolución Popular Bolivariana.

Fuente: http://bit.ly/1i5ydZe


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