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La ONU había exigido a Siria permiso para recorrer todo el país, pero el Gobierno sirio no estuvo de acuerdo. (Foto: Archivo)

La ONU había exigido a Siria permiso para recorrer todo el país, pero el Gobierno sirio no estuvo de acuerdo. (Foto: Archivo)

Publicado 15 abril 2014

Cesar Vallejo, el poeta principal de Nuestra América (fallecido hace 76 años, el 15 de abril de 1938), equipara el saque as de un tenista como instante de plenitud estética.

La emoción, irreductible a la racionalidad, no sólo puede ser placentera y feliz, sino dolorosa al documentar las miles de muertes inútiles, violentas y sin sentido, las injusticias proliferantes y las de los héroes y mártires.

La ironía y el sarcasmo son recursos para la emoción con referentes ingratos como ocurre con la transcripción que hace el excelente caricaturista crítico Patricio de su poema preferido de Paz, que al final tiene la firma de Espinoza Paz, el exitoso compositor y cantante de la industria del espectáculo.

La dimensión estética también puede ser grotesca, como en la actuación de Laura León “La Tesorito” en el Vive Latino 2014 al cantar a gritos capretinos y destemplados “Suavecito” adelantando una pierna que salía de una abertura hasta la cintura de su largo vestido.

El regocijo y el coreo ante lo grotesco es también libertario no sólo por lo que se dice, sino por el modo de decirlo, por su sentido constructor de lo común aunque sea por un instante, por la intuición de un saber fuera del dominio de la razón pero no contra ella, como ocurre con el horror a la teoría y hasta a la lectura característico de los anarquistas toscos y salvajes.

Tal es el sentido del subtítulo “Dimensión estética libertaria” del libro La praxis estética.El problema es que muchos de los asistentes al Vive Latino el lunes se levantaron temprano, se acicalaron y se vistieron con traje y corbata para volver a su trabajo asalariado y otros volvieron a vivir al día, de sobrevivencia difícil.

La praxis procura transformar las relaciones de producción incluyendo las de las ideas, los sentimientos y las sensaciones para dar lugar a la emoción y la pasión perdurables y necesarias.

El uso del latín es necesario para distinguir la praxis de la práctica, sea en el sentido de adiestramiento o de apropiación y transformación de las cosas.

Cuando alguien dice “te hace falta práctica” se refiere a la destreza desarrollada en entrenamientos constantes donde un ejercicio bien realizado produce emoción estética. La praxis puede incluir esto, pero se refiere a la transformación de un estado de cosas y en especial, de las relaciones de producción.

Marx lo explica en sus Tesis sobre Feuerbach donde advierte la necesidad de superar el conocimiento idealista como si todo fuera idea, el sensorialismo como si todo fuera sensación, el pragmatismo como si el saber consistiera en apropiarse del mundo sin importar los medios, como ocurre en la política cuando es ejercicio del poder a toda costa.

La dialéctica como construcción del saber sobre bases de apropiación de la materia, permite superar el objetivismo subordinado a ella y el subjetivismo como si todo dependiera de la voluntad y el deseo.

La dialéctica es una relación de poder entre el mundo y la humanidad concretada como lucha de clases entre poseedores y desposeídos no porque así lo quieran los revolucionarios o los explotadores, sino porque el mundo y su historia es la historia de la producción de todo como lucha entre clases sociales definidas por su lugar en las relaciones de producción.

Esto incluye las sensaciones y los sentimientos y basta la apreciación de la industria del espectáculo y su reducción de los deportes y las artes a ella para tener claro que lo bello y lo feo, lo sublime y lo grotesco, son resultado de la cultura dominante que es la de la clase dominante.

Si las relaciones de poder ocultadas en esta dinámica son asumidas y vividas como fatalidad del orden, de que así es la vida, no queda más que dejarse llevar por la cultura de los explotadores.

Las resistencias al poder son variadas y si permanecen instintivas sólo consiguen afectar un momento de la historia, ignorando que ésta solo es transformada por largos procesos de lucha orientada con la conciencia plena de la necesidad de otro poder con otro sujeto histórico distintos a los que hacen posible la explotación y la subsunción, ese proceso de constante apropiación mercantil capitalista de todo lo existente.

Adoptar el espontaneísmo y el seguidismo sin crítica oculta el dominio del Estado, que se molesta y reprime a sabiendas de que la ausencia de proyectos radicales y de largo plazo garantiza su poder económico-político.

Por tanto, la praxis es transformación que requiere conciencia orientadora de estrategia y tácticas construidas en la organización de un saber colectivo, apasionado y transgresor que critica, autocritica y avanza superando las derrotas, los errores, las traiciones.

Para las revoluciones posteriores a las aportaciones marxistas, la praxis ha resultado fundamental como necesidad histórica incluyente de la praxis estética que construye la dimensión sentimental y sensorial del sujeto histórico libertario. A esto se oponen las asambleas de aplaudidores de buen corazón proclamantes de la ética del deseo y la buena voluntad como sustentos ilusorios del cambio necesario.

No se trata de exigir capacidad teórica plena a todos. Se trata de reivindicar los saberes no letrados ni académicos, las tradiciones no escritas, los recursos de autodefensa campesina y urbana, las fiestas y rituales de los pueblos como resistencia contra el coloniaje de fuera y de dentro.

Todo ello apunta a la emancipación de los Godínez, esos sumisos burócratas de humanidad degradada y feliz que se alegra porque el jefe lo saluda.

Procurar la construcción del trabajo como placer y como humanización necesaria exige la emoción de saberse integrado a la especie humana más allá de las miserias individualistas y sus satisfactores mercantiles.

En lugar de riquezas a crédito y a la moda, la necesidad suprema de construir humanidad todo el tiempo. En lugar del horror a la lectura reflexiva y a la inclusión de la crítica organizada dentro de los talleres, la reivindicación de la praxis teórica como necesidad crítica vital mejor que la agonía del lenguaje y sus referentes en las abreviaturas del Facebook.

El poder contestatario en las redes sociales es una invitación a profundizar sus consecuencias económico-políticas con la praxis.

La disciplina que esto requiere da sentido activista y militante distinto al intenso y desgastante trabajo instalado en la autocomplacencia de los colectivos sin proyectos de largo plazo y de transformación a fondo.

Si la disciplina de lo efímero y lo pasional se incorporara como organización de la praxis estética y política, podría ampliarse por la ruta transitada por Siqueiros, Revueltas, Flores Magón y Praxedis Guerrero -tan heroicamente joven-, el Che, total, contra la ley del valor capitalista con todas las formas de lucha en plena praxis.


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