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Evo Morales arribó este miércoles en la noche a su país (Foto: EFE)

Evo Morales arribó este miércoles en la noche a su país (Foto: EFE)

Publicado 14 marzo 2014

En un lugar al norte del continente de cuyo nombre no quiero acordarme decidieron pulsar el botón de la “hora loca” en Venezuela.

Recibida luz verde para la locura, la facción más rabiosa de la cúpula opositora desató a sus demonios para sembrar muerte, incendio y destrucción. Se habían quedado con las ganas el 8-D, para cuando tenían todo planeado, pero el tiro les salió por la culata en aquel “plebiscito” (Capriles dixit) de donde el presidente Maduro y la Revolución Bolivariana salieron victoriosos, relegitimados.

Para el 12-F, cuando decretan la hora loca, venía desarrollándose una dinámica de diálogo y coordinación abierta por Maduro: gobernadores y alcaldes de oposición fueron a Miraflores y se incorporaron a la Gran Misión a Toda Vida Venezuela y al Plan Patria Segura. Policías estadales y municipales bajo control opositor recibieron patrullas y municiones y se distribuyeron tareas con el poder central en la lucha contra la criminalidad. Además, quedaron en presentar proyectos para mejorar la calidad de vida en sus estados y municipios, que serían financiados por el Ejecutivo Nacional.

Eran peligrosos los frutos de aquel diálogo, como lo son los de la actual Conferencia Nacional de Paz. Su éxito significaba –y significa– el fracaso de los factores más alocados, convencidos de que la violencia y el atajo extraconstitucional son las únicas cartas para enfrentar al “réeeegimen”.

Con el aval del Norte, procedieron a activar la maquinaria sangrienta, destructora y piromaníaca de la guarimba.

Ha pasado un mes desde que el DJ yankee puso ritmo a una danza macabra, donde los irracionales imponen el paso a los racionales, carentes de temple y autonomía para un deslinde genuino entre la locura y la razón.

Han logrado enloquecer a una parte de los suyos. El chavismo no se ha dejado contagiar de esa locura, muy a pesar de las muertes y demás provocaciones. Si lo hiciere, que es lo que allá buscan, aquí no quedaría piedra sobre piedra. Ni refinería con petróleo.

(*): @VillegasPoljakE

Fuente: http://www.ciudadccs.info/?p=542269


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