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Mexicanos rechazan la privatización de la empresa estatal Pemex (Foto: EFE)

Mexicanos rechazan la privatización de la empresa estatal Pemex (Foto: EFE)

Publicado 18 mayo 2014
No sé si ustedes se sorprendieron de que al día siguiente del allanamiento de carpas y guarimbas, en una operación exitosa debidamente planificada por el MIJ, en el Este de Caracas, se desató una reacción internacional, que incluyó a la comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. Por supuesto, no faltó la reacción del Departamento de Estado y de otras instituciones, como si se hubieran puesto de acuerdo, y sin ser testigos de tales hechos. El objetivo era bastante claro: atacar a Venezuela y a su Gobierno, como responsable de los “atropellos” a centenares de estudiantes pacíficos protestantes, y mientras dormían plácidamente.

Esa fue la versión que transmitieron agencias y corresponsales al exterior, y que centenares de medios difundieron. Por supuesto, ni una palabra sobre el hallazgo de explosivos, armas, drogas y otros elementos para la violencia. Y menos aún un recordatorio, o “histórico” como llamamos en periodismo, de la destrucción de propiedades públicas y privadas, derribo de árboles, de la muerte de varias personas, incluidos varios efectivos militares y policiales. Como si no guardaran relación con el grupo de “atropellados” y detenidos.

No es la primera vez que esto ocurre; en realidad está sucediendo desde hace años, con los gobiernos del presidente Chávez, y por eso es tan negativa la opinión pública de Venezuela y de sus gobernantes en el exterior. Esa imagen y tales opiniones se las han formado con lo que les informan los medios de cada país (prensa, radio y tv), que a su vez, se nutren de cuanto les envían de Caracas.

Dos libros lo han denunciado. Latinobarómetro, instrumento de la manipulación, de Fernando Casado y Rebeca Sánchez, que revela cómo esa encuestadora muestra una imagen negativa de Chávez en Latinoamérica, pero no se preocupa por averiguar las razones de esa imagen, lo que sí hacen los investigadores: ha sido la desinformación, los medios, que han inducido a cada país a formarse una opinión negativa de Chávez y de Venezuela. Tan fuerte es que ha llegado a confundir a gobernantes amigos.

El otro libro es Desinformación, cómo los medios ocultan el mundo, de Pascual Serrano, que dedica un capítulo a lo que sucede con nuestro país y los medios: “Venezuela, el acoso”, donde escribe que “...la información sobre Venezuela ha superado todos los límites de obcecación mediática contra un gobernante pulverizando los libros de estilo, los códigos de ética y los principios deontológicos del periodismo”.

Nada fácil enfrentar esa poderosa embestida seguramente concebida por expertos y estimulada y apoyada por varios gobiernos, transnacionales y grupos políticos, en síntesis, por quienes dominan la información en el mundo. Se puede decir, con la verdad, el problema está en cómo difundirla, que se abra espacios en ese entramado de mentiras y desinformación.
Halcones y palomas

Está paralizada la mesa de diálogo Gobierno-oposición por decisión de la MUD, que antes había pedido rápidos resultados, petición que repitió el Departamento de Estado, y acaba de asomarse el canciller español, como si tuviera velas en ese entierro. Hace poco, los opositores le reclamaron al Gobierno por su “doble discurso” y el poco interés en cumplir algunas de las exigencias en la mesa, y de paso congelaron las conversaciones.

¿Cuáles son las verdaderas causas de estas decisiones? Mientras algunos altos funcionarios del Gobierno y dirigentes del Psuv sostienen que la oposición es una sola con una política dual, que les permita inclinarse hacia un lado (la paz) u otro (la guerra) según observen la fuerza de cada tendencia, hay quienes creemos que en realidad en la oposición se mueven dos definidas tendencias, una que está en la mesa de diálogo, buscando salidas a la situación política, y otra que no cree en esos esfuerzos, que están identificados con “la salida” del Gobierno; ninguna de esas tendencias oculta sus posiciones, así como son inocultables las divergencias.

Aparentemente sus partidarios, potenciales votantes, están relativamente equilibrados, pero las fuerzas extremas, con López, Machado y Ledezma a la cabeza, son mucho más activas y mediáticas, estimulan las protestas violentas y se convierten en un factor de presión contra el diálogo y particularmente contra los opositores que dialogan. En mi primer comentario (abril 3) sobre el diálogo advertía sobre este riesgo. Y estas presiones de los halcones son las que se han hecho sentir en días recientes e influido sobre las palomas de la oposición. Como en cualquier conflicto, comenzando por las guerras, en cada lado se encuentran siempre halcones y palomas.
Lentamente se despejan las interrogantes del crimen de Eliécer Otaiza. Las declaraciones que ofreció el primero de los detenidos, Anthony Oronó, uno de los autores materiales, fueron confirmadas por el segundo, Gregory Torres, quien igualmente participó en el asesinato; apenas diferencias de detalles. Un equipo especial busca a otros siete, plenamente identificados y a los que el Cicpc confía en localizarlos y apresarlos; un tercero, menor de edad, cayó hace poco en el centro de Caracas.

En tiempo récord fueron construidas las instalaciones de los III Juegos Deportivos Suramericanos de Playa, que se desarrollan exitosamente en Vargas. Si hubiese habido retrasos, como, por ejemplo, existen en las obras para el Mundial de Fútbol, serían noticia en los medios.

La Sala Constitucional se equivocó en su sentencia del 6 de mayo sobre los avisos porno en medios impresos, cuando para su ejecución envió copia a “la Sociedad Interamericana de Prensa, sección Venezuela”. No existe tal sección.

Alejandro Méndez, candidato del Polo Patriótico a la Alcaldía de San Cristóbal, ofreció por VTV una panorámica de lo que fue esa ciudad cuando estaba en manos de los guarimberos (el comercio cerraba antes de las 7 pm, no había cine ni otras actividades nocturnas, debían pagar peaje en varios sitios, los semáforos destruidos, árboles derribados, etc.), que revelan cómo informaban de mal las agencias y los corresponsales que despachaban sus noticias de la antigua ciudad de la cordialidad, virtudes que ahora debe recuperar.

En el foro del MIJ Rodríguez Torres, aquí en ÚN, se reveló que en el departamento de Norte de Santander existen 80 mil vehículos con placas venezolanas. Hagamos un ejercicio no tan teórico: si cada uno tiene tanque de 60 litros, y hace un viaje diario con gasolina que vende en Colombia, ¿se imaginan lo cuantioso que es el contrabando de extracción en un mes? Y eso sin contar las gandolas que pasan mientras la GNB se hace la vista gorda.

Recordarán que J. J. Rendón habría recibido 12 millones de dólares de los capos del narcotráfico para negociar con el Gobierno, pero, ¿quién se quedó con esos dólares?, es la pregunta que se hacen en la revista Semana y en El Espectador. Hasta ahora, sin respuesta.

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