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Cayo Lara anunció que la movilización será en octubre. (Foto: EuropaPress)

Cayo Lara anunció que la movilización será en octubre. (Foto: EuropaPress)

Publicado 5 mayo 2014

El deslinde de Juan Carlos Varela venía dándose desde su misma ruptura con el gobierno de Martinelli, cuando dejó de ser su canciller. En el primer discurso del ganador del Partido Panameñista, él convocó a las diversas fuerzas políticas del país istmeño a conformar un gobierno de unidad nacional. En efecto, las tendencias del resultado inicial es que las tres fuerzas principales y representativas del país, requieren establecer una especie de pacto de gobernabilidad.

Si bien el nuevo gobierno asumirá la presidencia el 1o. de julio de 2014, el escenario que presenta en el plano social Panamá es muy conflictivo. En los inicios de mayo en el país se desarrolla una combativa huelga magisterial así como un paro de los trabajadores que laboran en la ampliación del Canal de Panamá. A la par de la fuerte crisis que afecta al gobierno con empresas españolas que ya no les es rentable continuar con la ampliación de la vía canalera. A todo esto se suma la fuerte polarización social que el empresario Ricardo Martinelli ha generado con la implementación de sus políticas neoliberales.

Por un lado figuran las constantes inversiones financieras para el desarrollo urbano, haciendo de la ciudad de Panamá y algunas zonas turísticas de playa, unas de las más modernas y espectaculares de América Latina. Pero por el otro, figura el gran deterioro social que padecen los más amplios sectores populares.

A esto se agrega el hecho de apoyarse la estructura económica panameña en una economía de amplios servicios financieros (incluyendo el lavado de dinero). En tanto que en el escenario político, Martinelli ha convertido nuevamente a Panamá en refugio político de la derecha venozalana, salvadoreña y de otros países latinoamericanos y del mundo. De ahí que en su política activa en pro de la oposión antichavista, llegó al colmo de nombrar como representante de su país, a la ex diputada venezolana, Ana Corina Machado ante la OEA. Hecho que generó la ruptura de relaciones diplomáticas con Caracas.

De ahí que en un plazo de menos de dos meses que tiene Varela, va a tratar de imprimirle una nueva imagen a su gobierno, pondrá seguramente un mayor énfasis discursivo a la lucha contra la corrupción. Incluso no hay que descartar que ese político-empresario cada vez más, tenga que referirse a una política basada en la justicia social. Aspiración largamente anhelada por el tan vulnerable hermano pueblo panameño.

El deslinde de Juan Carlos Varela venía dándose desde su misma ruptura con el gobierno de Martinelli, cuando dejó de ser su canciller. En el primer discurso del ganador del Partido Panameñista, él convocó a las diversas fuerzas políticas del país istmeño a conformar un gobierno de unidad nacional. En efecto, las tendencias del resultado inicial es que las tres fuerzas principales y representativas del país, requieren establecer una especie de pacto de gobernabilidad.Si bien el nuevo gobierno asumirá la presidencia el 1o. de julio de 2014, el escenario que presenta en el plano social Panamá es muy conflictivo.

En los inicios de mayo en el país se desarrolla una combativa huelga magisterial así como un paro de los trabajadores que laboran en la ampliación del Canal de Panamá. A la par de la fuerte crisis que afecta al gobierno con empresas españolas que ya no les es rentable continuar con la ampliación de la vía canalera. A todo esto se suma la fuerte polarización social que el empresario Ricardo Martinelli ha generado con la implementación de sus políticas neoliberales.Por un lado figuran las constantes inversiones financieras para el desarrollo urbano, haciendo de la ciudad de Panamá y algunas zonas turísticas de playa, unas de las más modernas y espectaculares de América Latina.

Pero por el otro, figura el gran deterioro social que padecen los más amplios sectores populares.A esto se agrega el hecho de apoyarse la estructura económica panameña en una economía de amplios servicios financieros (incluyendo el lavado de dinero). En tanto que en el escenario político, Martinelli ha convertido nuevamente a Panamá en refugio político de la derecha venozalana, salvadoreña y de otros países latinoamericanos y del mundo.

De ahí que en su política activa en pro de la oposión antichavista, llegó al colmo de nombrar como representante de su país, a la ex diputada venezolana, Ana Corina Machado ante la OEA. Hecho que generó la ruptura de relaciones diplomáticas con Caracas.De ahí que en un plazo de menos de dos meses que tiene Varela, va a tratar de imprimirle una nueva imagen a su gobierno, pondrá seguramente un mayor énfasis discursivo a la lucha contra la corrupción. Incluso no hay que descartar que ese político-empresario cada vez más, tenga que referirse a una política basada en la justicia social. Aspiración largamente anhelada por el tan vulnerable hermano pueblo panameño.


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