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Publicado 24 julio 2015

“Bolívar concreta con su obra política y militar un preciso ideario geopolítico, conservacionista, de igualación social y de soberanía económica y financiera que conserva imperecedera vigencia”, contraportada del libro El pensamiento del Libertador. Economía y sociedad, de Luis Britto García (2010).

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y Blanco nace en Caracas, Venezuela, el 24 de julio de 1783.

Cerca de cumplir los 14 años se integra a la carrera militar, en la que ascendió rápidamente gracias a su disciplina, constancia y disposición para emprender y completar las directrices de sus superiores, entre ellos el prócer de la independencia Francisco de Miranda, a quien le sirvió como coronel del Ejército.

Bolívar impulsó no solo las batallas militares más emblemáticas de América del Sur, sino un pensamiento liberador y emancipador que ha motivado a generaciones, como el hombre de verbo y acción que siempre demostró ser.

Para 1813, logra la reconquista de Venezuela -que había declarado su independencia el 5 de julio de 1810- en la llamada Campaña Admirable, una estrategia con la cual Bolívar consiguió liberar al occidente del país del yugo español y abrir el camino para la fundación de la Segunda República, por lo que es nombrado capitán general de los Ejércitos de Venezuela y recibe el título de Libertador por parte del pueblo de Mérida el 23 de mayo; confirmado por la Municipalidad de Caracas a su llegada victoriosa el 14 de octubre de ese mismo año.

“(...) Vuestras señorías me aclaman Capitán General de los Ejércitos y Libertador de Venezuela: título más glorioso y satisfactorio para mí, que el cetro de todos los imperios de la tierra”.

Dos años después, Bolívar se repliega a Jamaica, desde donde escribe un texto que se convertiría en uno de los documentos más importantes de su testamento político: la Carta de Jamaica, dirigida al inglés Henry Cullen. En ella el Libertador hace un análisis de la situación político-social de la región y de las causas de la guerra contra el imperio español.

“Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”, afirma Bolívar en el majestuoso documento que serviría de inspiración para otros grandes líderes en la búsqueda de la integración latinoamericana y caribeña.

Regresa a Venezuela en 1816 luego de una breve estancia en Haití, en donde recibió el apoyo del presidente Alexandre Petión para liderar una nueva campaña con el propósito de liberar nuevamente a Venezuela, en primera instancia.

A su llegada y tras múltiples expediciones y batallas, obtiene el triunfo definitivo contra las tropas españolas en la Batalla de Carabobo del 24 de junio de 1821, asegurando así la independencia de Venezuela, concretada de manera definitiva en la Batalla Naval de Maracaibo del 28 de mayo de 1823.

Dos años antes había proclamado en Angostura la Constitución de la República de la Gran Colombia, que comprendía con el territorio de la antigua Capitanía General de Venezuela y el Virreinato del Nuevo Reino de Granada, territorios liberados ya sea por él o sus mejores hombres, como Antonio José de Sucre, quien se puso al frente en la decisiva Batalla de Ayacucho del 9 de diciembre de 1824, cruento enfrentamiento que puso fin al dominio español en Suramérica.

Simón Bolívar y la libertad de América

La lucha independentista de El Libertador abarcó lo que hoy son seis países y seis millones de kilómetros cuadrados, recorriendo a su paso más territorio que Marco Polo, Cristobal Colón, Julio César y Napoleón Bonaparte.

Simón Bolívar es el principal catalizador de la emancipación de los pueblos suramericanos respecto del poder colonial español, legado que logró mantenerse a través de las décadas por venir.

El Libertador de América, como también se le conoce, concibió ideas antiimperialistas, de integración latinoamericana y caribeña (la Patria Grande), independencia y equilibrio político, que en estos tiempos se traduce en la necesidad de un balance de poder mundial.

Gestas bolivarianas- Cuba

Para el privilegio de nuestra región, las ideas de Bolívar tuvieron eco en otro de los grandes líderes latinoamericanos: José Martí, quien en un discurso pronunciado en el Club de Comercio, en Caracas, el 21 de marzo de 1881, dijo: "Hay que abrir ancho cause a la vida continental (…) hay que devolver al concierto humano interrumpido la voz americana que se heló en hora triste en la garganta de Netzahualcoyotl y Chilan; hay que deshelar, con el calor del amor, montañas de hombres, hay que detener, con súbito erguimiento, colosales codicias; hay que extirpar, con mano inquebrantable, corruptas raíces, hay que armar los pacíficos ejércitos a que paseen una misma bandera desde el Bravo undoso, en cuya margen jinetea el apache indómito…”.

Martí concibió para la hoy República de Cuba un proyecto político y social con base en el rechazo al colonialismo español. Una vez logrado el objetivo de liberar a Cuba, se opuso a la injerencia del naciente imperio estadounidense.

En 1891, en el extraordinario ensayo Nuestra América expresó: "Con los oprimidos había que hacer causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores", en referencia a las fuerzas negativas que dominaban a la mayor de las Antillas. Cuatro años después, Martí junto a una diversidad de líderes independentistas, entre ellos el general dominicano Máximo Gómez, desembarcó en la Playa de Cajobabo para iniciar la guerra de independencia que se concretó en 1898 con la rendición de los últimos reductos del Ejército español.

“Déme Venezuela en qué servirla: ella tiene en mí un hijo”, José Martí.

Martí -siguiendo el ideario bolivariano- se comprometió con los aborígenes, campesinos, negros, mestizos históricamente excluídos, en aras de la libertad.

Nicaragua

Para 1926, Estados Unidos había bombardeado e invadido a varios países latinoamericanos, entre ellos Cuba, Haití, República Dominicana, Panamá, y Nicaragua. En este último se enfrentaron al Ejército popular de Augusto C. Sandino, quien se opuso ferozmente a la injerencia extranjera.

El General de Hombres Libres, como se le denominara, advertía en 1928 la necesidad de la unidad latinoamericana para vencer a las tropas de ocupación.

En una carta que le enviara a Froylán Turcios, poeta, ensayista y diplomático hondureño, director de la Revista Ariel, expresó:

“Ustedes (en referencia a Honduras y Guatemala) están en la obligación de hacer comprender al pueblo de América Latina, que entre nosotros no deben existir fronteras y que todos estamos en el deber preciso de preocuparnos por la suerte de cada uno de los pueblos de la América Hispana, porque todos estamos corriendo la misma suerte ante la política colonizadora y absorbente de los imperialistas yanquis. Las bestias rubias están colocadas en uno de los extremos de la América Latina y desde allí observan ávidas nuestros movimientos políticos y económicos: ellos conocen nuestra ligereza de carácter y procuran mantener latente entre uno y otro país nuestros graves problemas sin resolver (…) Los yanquis nos tienen bien estudiados y se aprovechan de nuestro estado de cultura y de la ligereza de nuestros caracteres para hacemos peligrar siempre que a los intereses de ellos conviene. Tomando como se debe, por lema las frases anteriores, los yankees sólo pueden venir a nuestra América Latina como huéspedes; pero nunca como amos y señores, como pretenden hacerlo. No será extraño que a mí y a mi Ejército se nos encuentre en cualquier país de la América Latina donde el invasor asesino fije sus plantas en actitud de conquista”.

Con estas palabras, Sandino demostraría su espíritu antiimperialista; además de que como hombre de profunda convicción libertaria, visualizaría la actitud opresora de EE.UU. contra los pueblos latinoamericanos y caribeños.

Revolución Cubana

Sin duda, Fidel Castro es uno de los grandes gestores de la independencia latinoamericana y caribeña. Estudioso de los conceptos de Martí y Bolívar, el Comandante también siguió los pasos de la lucha antiimperialista que ambos legaron.

“Los pueblos de la América, por cuya libertad Bolívar realizó las grandes hazañas que lo convirtieron en El Libertador, fueron llamados por él a crear, como dijo: “la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”, escribió Fidel en agosto de 2009 en una de sus reflexiones, titulada “Las bases yanquis y la soberanía latinoamericana”.

Cuba, a raíz del triunfo de la Revolución liderada por Fidel en 1959, ha sido agredida por todos los Gobiernos estadounidenses. A pesar de toda clase de ataques, mantuvo intacto su sentimiento antiimperialista y de resistencia.

“Martí admiraba extraordinariamente a Bolívar y no se equivocó cuando dijo: “…así está Bolívar en el cielo de América, vigilante y ceñudo… calzadas aún las botas de campaña, porque lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy: porque Bolívar tiene que hacer en América todavía”, culmina en su escrito.

Venezuela

Despúes de la epoyeya cubana, América Latina ha sido testigo de todo tipo de vejaciones a su soberanía, independencia y autodeterminación. Las luchas guerrilleras de los 60-90 así lo confirman: desde el Río Grande hasta la Patagonia, la región tuvo que resistir las pretensiones de dominación, ya no tanto por el imperio español, ya desaparecido, sino por Estados Unidos, que después de la Segunda Guerra Mundial aplicó la política de las dos esferas. Dicha visión, propia de los vencedores de la contienda, dejaba a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) la influencia de parte de Europa y Asia, mientras el continente americano era -y todavía es- considerado como su “patio trasero”.

Esto hizo que la región fuera sometida a las políticas económicas de Estados Unidos, en especial al neoliberalismo, fase del capitalismo que supone la no intervención estatal, la reducción de la inversión pública, la apertura de los mercados para las grandes transnacionales, y en fin, el control financiero, económico, militar y hasta social de las potencias céntricas.

En Venezuela, la aplicación de las medidas “aconsejadas” por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en los 80 tuvo su punto de inflexión en el año 1989, con el estadillo social denominado el “Caracazo”, que cegó la vida de miles de venezolanos por la represión de las fuerzas militares estatales.

En ese entonces se cumplió la advertencia que había hecho Bolívar durante la guerra de independencia:

“Maldito sea el soldado que vuelva las armas contra su pueblo”.

Los hechos del 89 en Venezuela sirvieron de inspiración para continuar lo que para ese año ya se venía gestando en los cuarteles venezolanos: el Movimiento Bolivariano Revolucionario-200 liderado por el Comandante Hugo Chávez, quien en 1992 logra concretar una rebelión cívico-militar, que a pesar de no alcanzar el objetivo de deponer al mandatario de ese entonces, con su apoteósico “por ahora” marcó el destino, no solo de Venezuela, sino de América Latina y el Caribe.

Chávez logra la victoria en las presidenciales del año 1998 con un proyecto distinto al acostumbrado en este país suramericano. Su primera decisión como mandatario fue el llamado a Asamblea Nacional Constituyente, que por amplia mayoría es aprobada en 1999, iniciándose así un largo camino emancipador bajo la sustentación filosófica de tres grandes venezolanos: Simón Rodríguez, Simón Bolívar y Ezequiel Zamora, llamado el Árbol de las tres Raíces.

Simón Bolívar es la raíz principal de ese árbol, además de ser el motor de la integración y precursor del pensamiento social revolucionario en nuestro continente. Chávez recoge las luchas libertarias de América Latina y el Caribe, el pensamiento revolucionario y antiimperialista de El Libertador y lo pone a caminar, en lo concreto, en lo real.

El sueño de Bolívar

Es Chávez quien, luego de superar varias etapas difíciles como un golpe de Estado en 2002 y un paro petrolero en 2003 propone una nueva forma de concebir la región, bajo los conceptos y visión de El Libertador.

Es así como el 14 de diciembre de 2004, los comandantes Fidel Castro y Hugo Chávez presentan la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) centrada en los países latinoamericanos y caribeños con énfasis en la lucha contra la pobreza y la exclusión social.

Lo que comenzó con Cuba y Venezuela, hoy es un bloque político compuesto de 11 países, siendo el resto: Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda, Santa Lucía, San Cristóbal y Nieves y Granada.

Petrocaribe

Otro instrumento de integración latinoamericana, que quebró la dominación imperialista energética sobre el Caribe, lo constituye el Acuerdo de Petrocaribe, también impulsado desde la Venezuela Bolivariana en junio de 2005.

"No importa su tamaño ni su color, sólo importa nuestra hermandad y estamos señalados por la historia, de asumir una responsabilidad para integrarnos, que es la única manera de levantar a nuestros pueblos. Sólo unidos podemos pregonar el sueño de Bolívar", afirmó Chávez en el año 2009.

Unasur y el Banco del Sur

La creación de la Comunidad Sudamericana se inspiró en el ejemplo del Libertador Simón Bolívar, del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, del Libertador José de San Martín y de los pueblos y héroes independentistas que construyeron, sin fronteras, la gran Patria Americana. La Comunidad Sudamericana guarda también la identidad, el rostro y la memoria de los líderes indígenas que –como Tupak Katari, Tupak Amaru y Apiahuaiki Tumpa– hicieron de su rebelión un motivo de emancipación, libertad y dignidad de los pueblos oprimidos.

La Comunidad Sudamericana fue creada sobre la base de una cultura e historia compartidas, de la continuidad geográfica sudamericana, así como de un futuro de integración que proyecte los ideales de libertad, igualdad y solidaridad que sustentaron la lucha por la independencia de los pueblos de América del Sur.

En ese sentido, el 23 de mayo de 2008 nace la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), en Brasilia, capital de Brasil. Los jefes de Estado de las doce naciones de América del Sur firmaron el documento que procura la unión del Mercado Común del Sur (Mercosur), la Comunidad Andina de Naciones (CAN) a las que se suman Chile, Guyana y Surinam.

De esta forma, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela dieron por finalizado el proceso que se inició en Cusco (Perú) con la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones, y que en la Isla Margarita (Venezuela) el 17 de abril de 2007 se decidió avanzar, hacia la ahora bautizada Unasur.

El documento de creación de la Unasur fue presentado por el mandatario de Bolivia, Evo Morales, en su condición de presidente pro tempore del ente. "En Cochabamba (2006) pusimos la piedra fundamental para la integración de nuestros pueblos, ahora en Brasilia 2008 con el Tratado Constitutivo, estamos levantando los cimientos de la Unión de Naciones del Sur (…) y los presidentes nos convertimos en obreros y albañiles para construir la unidad Suramericana", dijo Evo Morales, en su alocución como titular saliente del bloque.

En 2007, el comandante Hugo Chávez, impulsó la creación del Banco del Sur como la principal estrategia orientada a lograr la soberanía financiera de la región, especialmente en lo que respecta a la dependencia de los organismos financieros internacionales tales como el FMI, el BM y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Unidad Latinoamericana

El hurarán bolivariano tuvo otra de sus grandes expresiones en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la cual reviste una gran importancia para la región, tomando en cuenta que la misma agrupa a los 33 países de Latinoamérica y el Caribe de diferentes corrientes políticas e ideológicas, unidos en la búsqueda de una integración regional equilibrada y democrática, respetando las diferencias y asimetrías de sus pueblos y resaltando los vínculos de la fraternidad y cooperación; ahora, sin la presencia de Estados Unidos y Canadá.

Otro de los propósitos de la Celac, en concreto por iniciativa de los países ALBA, es la independencia del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, actualmente colonia de Estados Unidos.

Multipolaridad y multicentrismo

Todas las iniciativas propuestas por el Comandante Chávez apuntaron a la integración y defensa de la soberanía de América Latina y el Caribe, firmes legados de Bolívar. Pero Chávez no se quedó ahí sino que apostó a difundir la idea de un equilibrio mundial, con el fin de contrarrestar las pretensiones imperialistas de Estados Unidos.

En ese sentido, presenta en el 2012 el Plan de la Patria 2013-2019, que cuenta con cinco objetivos históricos, siendo el cuarto el siguiente: “Contribuir al desarrollo de una nueva geopolítica internacional en la cual tome cuerpo un mundo multicéntrico y pluripolar que permita lograr el equilibrio del universo y garantizar la paz planetaria”.

Conforme a los postulados de El Libertador Simón Bolívar, la política exterior de la Revolución Bolivariana despliega todos sus esfuerzos para “obtener el sistema de garantías que, en paz y guerra, sea el escudo de nuestro nuevo destino”, esto es, un entorno internacional que garantice la independencia de Venezuela para el pleno despliegue de un proyecto nacional soberano.

Este objetivo del plan tiene la tarea de profundizar, extender y fortalecer los mencionados mecanismos de integración latinoamericana y caribeña, además de establecer alianzas estratégicas con el naciente bloque BRICS (constituído por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica): “Establecer alianzas para la coordinación política y el intercambio económico entre mecanismos de unión del Sur de los diferentes continentes, con especial énfasis en el Grupo de países BRICS”, indica el texto.

"Bolívar vive hoy en nosotros, compatriotas, sintámoslo; sintamos su hermosa, su refrescante, su vivificante, su entusiasmante, su viva presencia. Desde el corazón de Europa, esta Europa donde Bolívar vino, niño y joven a llenarse del Iluminismo, del sol de las nuevas ideas; a llenarse del espíritu de la Revolución Francesa: la igualdad, la libertad, la fraternidad", expresó en 2006 el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías.

Es necesario que los pueblos de América Latina y el Caribe entiendan el momento histórico que viven, y actuar en consecuencia para mantener el legado de Simón Bolívar, y de muchos otros líderes, vigente. De ello depende nuestra libertad, independencia y nuestra supervivencia, en dignidad y paz.

"La libertad del Nuevo Mundo es la esperanza del universo", Bolívar.


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