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Las mobilizaciones se intensifican, la represión policiar aumenta y la popularidad del presidente Francois Hollande se precipita. Estados Unidos ni comenta.

Las mobilizaciones se intensifican, la represión policiar aumenta y la popularidad del presidente Francois Hollande se precipita. Estados Unidos ni comenta. | Foto: Reuters

Publicado 15 junio 2016

El gobierno francés declara estado de emergencia, impone reforma laboral a la que se oponen millones, pero Washington prefiere intervenir donde no es requerido.

Mientras Estados Unidos y sus aliados se preocupan por intervenir en países donde no son solicitados alegando crisis humanitarias, su hipocresía queda al descubierto una vez más ya que en Francia se enfrenta una verdadera situación de emergencia en todos los niveles, especialmente, a raíz de un gobierno que cada vez es más impopular.

“Francia se encuentra actualmente en estado de emergencia militar, policial, judicial, social y político, con el gobierno más impopular de las últimas décadas afrontando con debilidad temibles desafíos terroristas, sociales y sindicales”, así lo informó este miércoles el medio español ABC.

>> Franceses sufren dura represión durante protesta contra reforma laboral

Las reformas laborales que ha propuesto el presidente Francois Hollande han volcado al país en el caos ante masivas protestas populares que han colmado las calles en intensa manifestación, a la cual se han unido varios sectores, incluyendo pilotos aviadores, lo cual ha provocado la cancelación de más de mil vuelos.

Es una crisis que no debe ignorarse, especialmente, ante la latente amenaza terrorista que el gobierno mismo ha causado a raíz de su continua intervención en el Medio Oriente bajo liderazgo de Estados Unidos.

El lunes en la noche el clima de caos y descontrol social se intensificó tras un ataque que preocupa a Hollande por sus matices terroristas, aunado a que el autoproclamado grupo extremista Estado Islámico o Daesh, se atribuyó la autoría.

>> Daesh se atribuye mortal ataque "terrorista" en Francia

Según ABC, “un francés fanatizado por el yihadismo degolló a un comandante de policía y a su esposa”, mientras mantuvo al hijo de la pareja como rehén, obligando a las fuerzas especiales a intervenir.

El acto “terrorista” se produjo en Magnanville, unos 60 kilómetros de la capital francesa de París.

El atacante alcanzó a decirle a las fuerzas especiales, que intentaban calmarlo y convencerlo a desistir antes de matarlo, que él estaba “sediento de sangre” y que su intención era “convertir a la Eurocopa en un cementerio”. Todo bajo el nombre del Daesh.

Protestan un millón

Este martes, se manifestaron un millón de personas tras meses de movilizaciones en contra de las impopulares reformas laborales. La policía posiblemente miente para restarle relevancia a las protestas y dicen que sólo fueron 80 mil los que salieron a las calles.

Independientemente de las cifras, el caso es la policía volvió a enfrentarse a los inconformes con violencia.

Les disparó gases lacrimógenos y los atacó con sus cañones de agua. Más de 60 personas fueron detenidas y otras 40 resultaron heridas. Las autoridades aseguran que 29 uniformados están entre los lesionados.

El dirigente del sindicato principal del país, Philippe Martínez, dijo a medios que su intención es llegar hasta las últimas consecuencias o hasta que el gobierno ceda a las demandas del pueblo.

Martínez agregó que la marcha del martes es “una demostración” que la movilización está todo menos en caída. Él asegura que es todo lo contrario, “va en aumento”.

ABC coincidió más o menos con las cifras de Martínez. El medio noticioso dijo que fueron centenares de miles los que inundaron las calles en repudio a las imposiciones del gobierno en contra de los trabajadores.

Pero la reforma laboral sigue su curso

Mientras, la reforma tan repudiada fue aprobada en primera lectura a través de un decreto, sacándole la vuelta al parlamento. Ahora le toca al Senado analizarla. Allí será debatida y modificada.

Las esperanzas que tenían tanto Hollande como el primer ministro Manuel Valls no cristalizaron. Ellos creían que con la Eurocopa en plena marcha ahora, las protestas disminuirían en fuerza e intensidad. Ha sido todo lo contrario porque se amenaza con más movilizaciones.

Con el fin de desalentar cualquier acto terrorista, el gobierno ha desplegado más de 100 mil elementos de seguridad, pero la respuesta ha sido un estallido de violencia en Marsella y Niza.

En noviembre, Hollande tomó medidas que si se hubieran implementado en algún país latinoamericano Estados Unidos hubiera amenazado inmediatamente con una intervención, incluso militar.

Aquí la hipocresía

Pero allí la hipocresía, porque pese a que Hollande amenazó con retirarle la nacionalidad a presuntos terroristas, Francia no ha sido ni criticada. El presidente quiso reformar la Constitución para institucionalizar el estado de emergencia, lo cual causó graves fisuras entre izquierdistas. Tampoco contó con el apoyo de la derecha.

Ante esto, Hollande se ha conformado con prolongar el estado de emergencia, la cual, sin embargo, no ha frenado un creciente descontento entre la población.

Los basureros se han sumado a las protestas. Los pilotos ya están, al igual que los ferroviarios.

Mientras tanto, Hollande, según el más reciente sondeo de la revista Le Figaro, más del 84 por ciento de los frances tienen mala y hasta muy mala opinión de él.


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