Diego Maradona en México 1986: la mayor obra maestra en la historia de los Mundiales

La épica actuación de Diego Armando Maradona en la Copa del Mundo de 1986. Desde «La Mano de Dios» hasta la gloria en el Estadio Azteca, un repaso por las estadísticas, la mística y la magia inigualable del Pelusa.

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El argentino alcanzó la gloria eterna ante la cifra récord de 114.600 espectadores. Foto: FIFA


5 de junio de 2026 Hora: 18:41

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Al rememorar las grandes actuaciones individuales en la historia de los mundiales, no cabe duda de que el primer nombre que acude a la mente es el de Diego Armando Maradona. El mundo del fútbol fue testigo de una de las mayores obras maestras jamás plasmadas sobre un terreno de juego, orquestada de principio a fin por el mítico «10» de la selección argentina durante la Copa del Mundo de México 1986.

«El Pelusa» lideró a un equipo albiceleste que aterrizó en la justa mundialista con altas expectativas, depositadas especialmente en su capitán y máxima figura, quien iniciaba su particular camino hacia la gloria eterna. Maradona comandó a los suyos en la cancha durante los 630 minutos que disputó en el torneo, bajo la dirección técnica de Carlos Salvador Bilardo.

Su cuota goleadora alcanzó los 5 tantos; el primero de ellos frente a Italia, el campeón defensor. Aquella definición de sobrepique demostró una frialdad tremenda para batir al guardameta Giovanni Galli y anunció lo que estaba por venir.

En los cuartos de final, el fútbol le deparó una cita que trascendió lo netamente deportivo. Ante Inglaterra, en un duelo cargado de profunda tensión política y emocional por las heridas aún abiertas de la Guerra de las Malvinas, la mística y la poesía se fusionaron en la presencia de un solo hombre.

Tras un primer tiempo áspero, solo una manifestación divina podía romper el cero. Al minuto 51, tras una pared cortada y un rechace que elevó el balón al corazón del área, Maradona picó al espacio y saltó frente al portero Peter Shilton. Impactó el esférico con su puño izquierdo, camuflado hábilmente a la altura de su cabeza; una mezcla perfecta de picardía, velocidad y distracción visual que burló por completo la mirada del árbitro.

«Fue un poco con la cabeza de Maradona y otro poco con la mano de Dios», inmortalizó Diego Maradona tras el encuentro.

Apenas cuatro minutos después, al 55′, Diego brindó una exhibición de fútbol en su máxima expresión. Convirtiendo el majestuoso césped en su propio potrero, los ingleses sucumbieron ante su magia: recibió el balón detrás de la mitad de la cancha y emprendió una carrera vertiginosa en la que burló a media defensa rival, dejando de rodillas incluso al propio guardameta. Esta jugada, maravillosamente perfecta, fue bautizada como el «Gol del Siglo» y provocó el asombro del mundo entero.

«¿De qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés?, expresó Víctor Hugo Morales, en el relato más famoso de la historia. Desde 2021, cada 22 de junio se celebra el Día del Futbolista Argentino en homenaje a la obra maestra del Pelusa.

Su estado de gracia continuó en semifinales, donde marcó otro magistral doblete contra Bélgica para comandar a Argentina hacia la gran final frente a Alemania Occidental. En el partido decisivo, con un sutil y preciso pase a Jorge Burruchaga, Maradona trazó el camino definitivo para sellar la victoria por 3-2 y consagrar el campeonato.

Así, levantó la segunda Copa del Mundo para su país en un escenario emblemático como el Estadio Azteca, cobijado por la cifra récord de 114.600 espectadores.

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Las estadísticas de aquel torneo confirman la magnitud de su reinado. Fue el segundo máximo artillero, lideró el departamento de asistencias con 5 pases de gol e influyó directamente en un 71% de las anotaciones de la selección argentina.

Además, estableció un récord aún vigente de 53 regates exitosos en una misma edición mundialista. Sin embargo, su camino al Olimpo no fue sencillo: el genio también dejó un registro que refleja el feroz castigo físico al que fue sometido, recibiendo un total de 53 faltas.

México 86 no fue solo un torneo, sino el lienzo donde un artista zurdo pintó su obra más eterna. Maradona desafió la lógica, redimió el orgullo herido de una nación entera y convirtió una pelota de cuero en un instrumento de justicia poética.

Su figura, recortada contra el sol de aquel verano azteca, quedará para siempre suspendida en la memoria, recordándonos que, al menos por un mes mágico, un hombre de carne y hueso logró acariciar el cielo con las manos y bailar sobre la cancha con los pies de un dios.

Autor: teleSUR: jnq - JB

Fuente: FIFA.com