Crisis humanitaria y desplazamiento agravan salud mental tras meses de bombardeos en Líbano

Los niños son uno de los grupos más vulnerables en Líbano, enfrentando la interrupción de su educación, el desplazamiento forzado y la pérdida de familiares bajo ataques de Israel.

mes alto fuego libano

Tiendas de campaña de desplazados libaneses. Foto: EFE.


9 de julio de 2026 Hora: 17:04

    🔗 Comparte este artículo

  • PDF

Al menos 4.301 personas han muerto y otras 12.199 han sido heridas en ataques israelíes al Líbano desde el pasado 2 de marzo, a pesar de la tregua nominal vigente, que no ha detenidos ataques y bombardeos del ejército sionista ni una campaña demoliciones y ocupación en el sur del país, donde se reporta más de un millón de desplazados.

La población civil enfrenta desplazamientos masivos, destrucción de viviendas y acceso limitado a servicios básicos, en un contexto de crisis previa marcada por dificultades económicas y sanitarias. Los bombardeos, especialmente durante la noche, han incrementado los niveles de miedo y ansiedad. A esto se suma la falta de protección efectiva del Estado y un sistema sanitario desbordado que prioriza la atención a heridos, dejando en segundo plano otras necesidades médicas y psicológicas.

Los campamentos de desplazados presentan condiciones de hacinamiento que afectan la privacidad, la vida familiar y el desarrollo de los menores. En estos espacios, miles de personas dependen de ayuda humanitaria limitada.

Husein Farhat, desplazado del sur del Líbano, describió su situación: “Cuando vives así, acabas psicológicamente destrozado. Los nervios ya no aguantan y pierdes el control con facilidad”. Actualmente, 94 familias, integradas por 283 personas, permanecen en un centro gestionado por la Cruz Roja Libanesa en Beirut, donde anteriormente se refugiaron hasta 1.800 personas.

Los niños son uno de los grupos más vulnerables, enfrentando la interrupción de su educación, el desplazamiento forzado y la pérdida de familiares. Muchos menores han tenido que adaptarse a condiciones extremas. “Mi hija solo tiene 14 años, pero con todas las dificultades que hemos tenido que afrontar, está reaccionando como una adulta a los bombardeos”, contó Ezdihar, madre desplazada.

libano desplazados ninos
Familias sirias y libanesas en cruce fronterizo de Masnaa entre Siria y Líbano. Foto: EFE

El trauma es evidente en los testimonios clínicos. La psicóloga Norma Helou Bitar relató el caso de una niña de 10 años: «Perdió a cinco de sus hermanos y a su padre. Todavía no se acuerda de nada. Es por el efecto del trauma». Según especialistas, los menores han «perdido su infancia«, al quedar expuestos de forma prolongada a situaciones de violencia y precariedad.

El deterioro de la salud mental se ha convertido en una de las principales consecuencias de la escalada israelí contra el Líbano, con un aumento significativo de casos de depresión, ansiedad y trastorno por estrés postraumático.

El director del Instituto para el Desarrollo, la Investigación, la Defensa y la Atención Aplicada (IDRAAC), George Karam, afirmó que los efectos son «tremendos». Antes del conflicto, el 48% de los libaneses presentaba síntomas de depresión, el 45% ansiedad y el 43% estrés postraumático. Según Karam, estas cifras son actualmente más altas.

La psicóloga Helou Bitar describió la situación como una «herida en la psique colectiva» y advirtió que la recuperación llevará generaciones. «Se necesitan generaciones para que la psicología se repare antes de que la piedra se repare», afirmó.

desplazados
Bombardeos en Líbano. Foto: EFE.

El sistema sanitario libanés enfrenta un colapso operativo, con dificultades para atender tanto a heridos como a pacientes con necesidades psicológicas. Equipos médicos trabajan mediante hospitales, unidades móviles y consultas en línea, pero la cobertura sigue siendo insuficiente. La demanda de servicios de salud mental supera la capacidad de respuesta, en un contexto en el que el sistema sanitario, tanto su personal como sus instalaciones y ambulancias, han sido blanco frecuente de ataques israelíes.

Amani Al Mashaqba, responsable de salud mental de Médicos Sin Fronteras en la región de Becá, señaló que la población tiene una «gran necesidad de servicios de salud mental», evidenciada en alteraciones del sueño y pérdida de apetito. Además, persisten barreras culturales que dificultan el reconocimiento de problemas emocionales, especialmente entre jóvenes, quienes tienden a reprimir sus sentimientos.

El desplazamiento forzado ha generado un entorno de precariedad que agrava el daño psicológico, según testimonios recogidos en el terreno. Noor, una mujer desplazada, explicó que “lo destruyeron todo. Anímicamente estamos destrozados. Nosotros vivíamos con dignidad; aquí la hemos perdido».

Las condiciones en los refugios incluyen acceso limitado a alimentos, atención médica básica y falta de recursos adecuados. Algunos desplazados reciben solo una comida diaria, lo que contribuye al deterioro físico y mental. Farhat denunció que la asistencia médica es insuficiente. «Da igual cuál sea el problema: siempre te dan paracetamol», dijo.

LEA TAMBIÉN:

Ciudadanos de Líbano rechazan el acuerdo firmado entre su Gobierno y el régimen israelí

La inseguridad alimentaria y la falta de recursos básicos intensifican los problemas psicológicos, creando un ciclo difícil de romper. Un estudio de IDRAAC indica que un 87% de los desplazados está en riesgo grave de malnutrición. Según especialistas, la incapacidad de cubrir necesidades básicas aumenta la depresión y reduce la capacidad de respuesta ante la crisis.

Este vínculo también se refleja en las preocupaciones diferenciadas por género: las mujeres se enfocan en el bienestar de sus hijos, mientras que los hombres se preocupan por la pérdida de empleo.

La juventud libanesa enfrenta un contexto de incertidumbre que limita su desarrollo, marcado por la interrupción educativa y la falta de oportunidades debido a la crisis económica y el estado de emergencia bélica. «No hay estudios, no hay productividad, no hay futuro», explicó Helou Bitar al describir los efectos de la situación en una generación que crece bajo constantes amenazas.

La falta de estabilidad impide la planificación a largo plazo y refuerza la sensación de inseguridad permanente.

Las operaciones militares continúan en el sur del Líbano pese a acuerdos recientes, lo que mantiene el clima de tensión. La Agencia Nacional de Noticias libanesa informó sobre demoliciones en Khiam y bombardeos en Taybeh, además de ataques de artillería en Deir Siryan.

Estas acciones del ejército israelí ocurren pese a un acuerdo marco firmado el 26 de junio entre Líbano e Israel, mediado por Estados Unidos. Israel mantiene presencia en zonas del sur del país, algunas ocupadas desde hace décadas y otras desde el conflicto de 2023-2024. Ahora lo ha hecho con la llamada «área de amortiguación», que implica de facto una ocupación y se extiende varios kilómetros hacia el interior hasta alcanzar más de un 10% del territorio libanés.

Especialistas coinciden en que la recuperación requiere abordar simultáneamente salud mental, condiciones económicas y estabilidad social. El acceso a vivienda se presenta como un factor clave. Noor afirmó: “El mejor apoyo psicológico es que una persona tenga una casa donde vivir”.

Las intervenciones actuales incluyen terapias grupales, apoyo psicosocial y tratamiento farmacológico en casos severos, pero siguen siendo insuficientes frente a la magnitud de la crisis.

Autor: teleSUR - asm - DE

Fuente: Agencias