Preocupa la salud de la lideresa argentina Milagro Sala: «Se quiere morir», afirma su médico

“El sistema la quiere muerta”, señala el médico Jorge Rachid en relación a la justicia de Jujuy y la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Milagro Sala permanece detenida desde enero de 2016.

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Gabriela Dueñas aseveró que “no soporta más, no tolera más tanta injusticia, es demasiado tiempo”. Foto: EFE


9 de julio de 2026 Hora: 17:28

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La salud de la dirigente social argentina Milagro Sala, fundadora de la organización Tupac Amaru, atraviesa un momento crítico, según denunciaron los profesionales que integran su equipo médico, quienes alertaron sobre un profundo deterioro físico y psicológico mientras cumple prisión domiciliaria en la localidad bonaerense de Gonnet.

Su médico personal, Jorge Rachid relató que, durante una visita realizada el lunes, la dirigente le expresó: «Me quiero quedar así, acostadita, no me quiero levantar. Me quiero quedar así, sin comer». Según describió, Sala «casi no habla, apenas responde» y busca permanecer aislada.

«Se quiere morir«, afirmó Rachid al describir el estado anímico de la referente social. «Está mal en términos psicológicos y físicamente deteriorada. Acosada por el Gobierno de Jujuy y por la Corte, que ha reafirmado la condena», agregó, en referencia al fallo de la Corte Suprema que en mayo de 2025 dejó firme la pena de 15 años de prisión e inhabilitación absoluta.

La psicóloga Gabriela Dueñas, integrante del equipo que asiste a Sala, sostuvo que la situación debe entenderse más allá de un diagnóstico psiquiátrico. «Como profesional de la salud mental quiero que quede claro que eso no es depresión, es una profunda tristeza por las condiciones de injusticia en las que le toca transitar estos últimos años«, afirmó.

Dueñas recordó que durante el período de detención la dirigente sufrió la muerte de su hijo Sergio Cholque y de su esposo, Raúl Noro. «Son años en los que también perdió a su hijo y a su pareja. En un contexto donde vos ves las maldades que pasan y nadie va preso, mientras que lo que ella hizo fue tratar de empoderar a los compañeros de la Tupac para que tengan mejores condiciones de vida», expresó.

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Tras una nueva consulta realizada el jueves, la especialista aseguró que Sala le manifestó que «ya no tiene ganas de vivir, que quiere dormir, desconectarse de la realidad«. «No soporta más, no tolera más tanta injusticia, es demasiado tiempo», añadió.

La hija de la dirigente, Claudia Sala, también describió el impacto que tuvo la prolongada detención sobre su madre. «Para ella, son diez años de una pesadilla de la que no puede despertar. Cuando salga a la calle no va a encontrar a amigas y compañeros que fallecieron por el Covid. Cree que ha sacrificado a su familia y lo lamenta mucho. Es como una mochila que lleva puesta por la pérdida de su hijo y su marido», señaló.

En el plano médico, Rachid explicó que Milagro Sala padece una trombosis profunda en el miembro inferior izquierdo y el síndrome de May-Thurner, patologías que complican su estado de salud. «Vive disparando una sintomatología que asusta», sostuvo.

El médico también vinculó el deterioro de la dirigente con el prolongado proceso judicial que enfrenta. «Es una persona sobre la cual han ejecutado todos los encarnizamientos posibles«, afirmó, y añadió que Sala «se siente sumamente culpable» por la muerte de su hijo. «Me dice que se quiere ir a encontrar con él», relató.

En ese contexto, Rachid lanzó una dura acusación contra el sistema judicial argentino. «El sistema la quiere muerta«, sostuvo en alusión a la Justicia jujeña y a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Además, definió a la dirigente como «la rehén máxima del sistema para disciplinar a los dirigentes que puedan surgir a futuro, para que vean lo que les va a pasar si hacen lo que ella ha hecho: construir viviendas, construir centros de salud, escuelas«.

Milagro Sala permanece detenida desde enero de 2016. A lo largo de estos años enfrentó múltiples causas judiciales y, pese a los pronunciamientos de organismos internacionales como Naciones Unidas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Organización de los Estados Americanos (OEA), que reclamaron su liberación o medidas para proteger sus derechos, continúa bajo prisión domiciliaria. Mientras tanto, según quienes la acompañan, el paso del tiempo y las pérdidas familiares han profundizado un deterioro que hoy vuelve a encender las alarmas sobre su estado de salud.

Autor: teleSUR- lvm - JB

Fuente: Página 12