«Están jugando con nuestras vidas»: ingeniero que renunció a Anthropic alerta sobre la IA

Un ingeniero alertó de que las tecnológicas actúan sin responsabilidad «en la carrera por llegar primero» y que la IA plantea serios riesgos. Colegas matizaron sus declaraciones, pero coincidieron en sus temores.

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Ninguna empresa debería desarrollar de manera responsable una IA que supere a los humanos sin intervención gubernamental o una desaceleración coordinada, dijo Coxon. A temores como los manifestados por el ingeniero británico se suma la creciente preocupación por la huella ambiental y energética de los centros de datos, soporte vital de la IA. Foto: ONU.


9 de septiembre de 2026 Hora: 20:45

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Jacob Coxon, un ingeniero británico que trabajó en las tecnológicas OpenAI y Anthropic y renunció a ambas por desacuerdos éticos, sostuvo esas compañías «no están actuando con responsabilidad» y están «jugando con nuestras vidas». En un hilo en X, advirtió que la IA podría «matarnos a todos al final de esta década».

«Están corriendo directamente hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma y están jugando con nuestras vidas. Las personas que están construyendo IA creen sinceramente que podría matarnos a todos para finales de la década. Esto no es una estrategia de mercadeo», dijo Coxon, ingeniero de software al que los medios identifican como uno de los desarrolladores de GPT-4 o y GPT-4.5, aunque sin responsabilidades ejecutivas.

Coxon dejó la empresa OpenAI, donde estuvo entre 2023 y 2026, y pasó este mismo año a Anthropic tras considerarla una empresa más prudente en el desarrollo de robótica e IA, aunque consideró que se ha elevado la conciencia sobre los «retos civilizacionales» en la industria. «En Anthropic comprenden bien lo que está en juego, pero están atrapados en la carrera por llegar primero (…) a pesar del riesgo», afirmó.

Luego de renunciar esta semana a Anthropic, el ingeniero alertó de que se está subestimando el poder de la tecnología y que los proyectos de IA «serán pronto sistemas sobrehumanos que podrán jaquear (hackear) cualquier cosa, revolucionar todos los ámbitos y ganar verdadero poder y recursos».

Ninguna empresa debería desarrollar de manera responsable una IA que supere a los humanos sin intervención gubernamental o una desaceleración coordinada, dijo Coxon.

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La renuncia del investigador llega mientras Anthropic prepara su salida a la bolsa para vender sus acciones al público por primera vez. Su publicación en redes sociales generó reacciones reveladoras entre colegas, incluidos especialistas destacados de empresas tecnológicas.

Evan Hubinger, investigador de Anthropic, apoyó la publicación de Coxon, pero comentó que las posibilidades de que la IA mate a todos al final de esta década son de un poco más del «10%» y opinó que «el riesgo que plantean los modelos actuales es bajo».

Hubinger confesó que su mayor preocupación es que «surja una superinteligencia a partir del automejoramiento recursivo, que está ocurriendo más rápido de lo que pensábamos».

Alex Turner, quien era investigador de IA para Google DeepMind y abandonó la empresa en junio, señaló que «muchos investigadores creen que están creando algo que podría acabar con toda la población del planeta» y que su «trabajo diario consistía, literalmente, en pensar en cómo evitar eso».

Expertos de la industria tecnológica han considerado que el desarrollo de IA se aproxima a un «automejoramiento recursivo», un modelo de IA que podría autodiseñar a su propio sucesor hacia una versión mejorada de sí mismo, y quedar completamente fuera del control humano.

En su publicación, Coxon plantea como salida la coordinación entre los distintos proyectos de IA y de las empresas involucradas en ellos, pero advierte que no se está produciendo y aboga por «acciones costosas, como una prohibición temporal de mejorar las capacidades del modelo», un tema sobre el cual pide una reflexión profunda a los investigadores de la IA.

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En febrero de 2025, los ingenieros humanos programaban más del 90% del código y la IA (Claude) hacía menos del 10%. Hoy, la relación se invirtió completamente: la IA escribe más del 80% del código y los humanos menos del 20%.

Este año, Anthropic retiró el compromiso de suspender el desarrollo de sus modelos IA si no lograba controlar sus riesgos, contemplado en su carta de seguridad.

En julio, la misma Anthropic reconoció que estos sistemas estaban cobrando autonomía. Si el sistema se independiza, se corre el peligro de «incrementar los riesgos de que los humanos pierdan el control de los sistemas de IA», por lo que «los modos de hacerlos seguros, supervisarlos y dar forma a su comportamiento se vuelven mucho más importantes», señaló la compañía.

A finales de julio, más de mil empleados de la industria, incluido el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, pidieron a Washington preparar un mecanismo de frenado.

El domingo, el jefe científico de OpenAI, Jakub Pachocki, escribió que «el momento actual llama a la extrema precaución» y a la coordinación internacional.

El pasado 7 de septiembre de 2026, la ONU advirtió que el avance acelerado de la inteligencia artificial implica un riesgo existencial para la humanidad sin regulación estricta. Volker Türk, alto comisionado de las Naciones Unidas para los derechos humanos, pidió garantías inmediatas antes de que la IA supere el control humano.

Autor: teleSUR - mb - DE

Fuente: Agencias