Crece en EE.UU. oposición ciudadana por impacto ambiental y económico de centros de datos

Un 70% de los estadounidenses rechaza los centros de datos por su influencia en facturas de luz y recursos hídricos, en contraste con la ofensiva empresarial que promueve la Administración Trump.

centro datos efe 2026

El coste ambiental de la inteligencia artificial (IA) está siendo subestimado, según un informe elaborado por el Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de la ONU (UNU-INWEH, inglés), que advierte de que es un error medir su impacto solo por las emisiones de CO2, dejando fuera el uso masivo de agua y suelo de los centros de datos en los que se basa. Foto: EFE.


4 de septiembre de 2026 Hora: 17:08

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La carrera global por el dominio de la inteligencia artificial (IA) atraviesa un crítico cuello de botella en suelo estadounidense. Lo que la Casa Blanca promueve como la «gallina de los huevos de oro» para la reindustrialización y el empleo, se ha transformado en un agudo conflicto de alcance político, ambiental y logístico a dos meses de las elecciones de medio término.

Según una encuesta reciente de Gallup, más de un 70% de los electores estadounidenses se opone a la instalación de centros de datos en sus regiones, un rechazo superior al que generan las centrales nucleares. 

Esta resistencia ciudadana, motivada por el aumento de las tarifas eléctricas y la presión sobre los recursos hídricos, ha llevado a estados y condados de ambos espectros políticos a promover moratorias y leyes que frenan el despliegue de esta infraestructura.

​Frente a la creciente ola de rechazo, el presidente Donald Trump defendió fuertemente la expansión de los centros de datos en la red Truth Social, calificando la oposición creciente a los centros de datos como una postura descabellada que beneficia directamente a China.

«La única razón por la que las comunidades no deberían querer centros de datos es que quieran terminar siendo atrasadas y pobres. China no podría estar más contenta con este movimiento; de hecho, ¡no pueden creer que esté ocurriendo!», aseveró el mandatario en su plataforma social.

La postura del Ejecutivo federal contrasta con la realidad en estados liderados, incluso, por sus aliados. Gobernadores y candidatos republicanos en jurisdicciones claves han tenido que ceder a las demandas comunitarias. 

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El gobernador de Texas, Greg Abbott, fijó límites estrictos para exigir que los data centers paguen su propia infraestructura energética e hídrica y no trasladen los costos operativos a los recibos de luz de las familias.

El candidato republicano a la gobernación de Ohio, Vivek Ramaswamy, propuso pausar nuevas licencias hasta garantizar la protección del agua y el aire.

En el Senado se mantiene en debate un proyecto de «Ley de Moratoria sobre Centros de Datos de IA», impulsado por el demócrata Bernie Sanders para frenar las obras hasta que existan salvaguardas ambientales.

​Analistas advierten que esta fricción podría perjudicar las aspiraciones de la bancada conservadora para mantener el control del Congreso en los comicios de noviembre.

Centros de datos: capacidad y obstáculos reales

​Más allá de la presión electoral, los informes de mercado revelan que las proyecciones de expansión exageraron la capacidad real de ejecución del sector. 

Pese a que los gigantes tecnológicos (Amazon, Microsoft, Google, Meta y Oracle) prevén destinar 750.000 millones de dólares a esta materia, los proyectos enfrentan barreras estructurales sin precedentes. Según datos de Goldman Sachs, solo se espera que la mitad de la capacidad de cómputo programada de aquí a 2028 entre en funcionamiento en la fecha prevista. 

Además, JPMorgan señala que en un 60% de los proyectos planificados para 2027 ni siquiera ha comenzado la construcción.

Aunque firmas de investigación contabilizan intenciones de construir casi 4.000 nuevos centros (frente a los 5.427 existentes), analistas de la Universidad de Columbia consideran que dos tercios de esas iniciativas son «inverosímiles» y nunca se concretarán debido a la costumbre de los desarrolladores de presentar solicitudes duplicadas en múltiples regiones.

La alta dependencia de la firma taiwanesa TSMC para la fabricación de chips avanzados (como la serie Blackwell de Nvidia) crea un cuello de botella crítico. A esto se suma el encarecimiento y los extensos plazos de entrega para transformadores eléctricos y reguladores de energía.

Para cumplir con la infraestructura prometida, EE.UU. necesitaría incorporar de manera inmediata a más de 500.000 electricistas, 300.000 soldadores y 550.000 plomeros, una fuerza laboral con un déficit agravado por las actuales políticas y restricciones migratorias.

​Tensión hídrica y soberanía de datos

​El consumo masivo de recursos para la refrigeración de los servidores ha encendido las alarmas en regiones rurales golpeadas por las sequías, tanto en Estados Unidos como en otros países, incluidos los de América Latina.

Un estudio de la Universidad de Houston proyectó que los grandes centros de datos en Texas requerirán hasta 399.000 millones de galones de agua para 2030, lo que amenaza con reducir significativamente el nivel de las principales reservas de agua dulce del país, sin posibilidad de reutilización debido a la evaporación del proceso.

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Mientras Estados Unidos discute los límites de su red eléctrica y sus fuentes hídricas, el debate trasciende fronteras. En América Latina, proyectos en estados brasileños como Rio Grande do Sul y Ceará avanzan en la creación de unidades de procesamiento informático, posicionándose bajo la promesa de garantizar soberanía nacional sobre el almacenamiento y control de los datos locales frente a la hegemonía de las multinacionales.

Autor: teleSUR - ac - DE

Fuente: Agencias