Industria textil argentina colapsa por apertura importadora de Javier Milei
La producción nacional cayó más del 24 por ciento y el 70 por ciento del mercado es abastecido por productos extranjeros. Las cámaras empresariales denuncian «competencia fraudulenta» e inacción gubernamental frente a la subfacturación aduanera.
La Federación de Industrias Textiles Argentina remarcó que el sector no padece un problema de competitividad técnica, sino de vulneración de la normativa de comercio exterior. Foto: EFE.
11 de septiembre de 2026 Hora: 17:20
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El sector textil de Argentina atraviesa una profunda parálisis productiva como consecuencia de la política de desregulación y apertura comercial impulsada por la administración de Javier Milei.
A través de un informe técnico elaborado por la Fundación Pro Tejer y la Federación de Industrias Textiles Argentina (FITA), la industria nacional denunció un escenario de «competencia fraudulenta» donde las importaciones han pasado a capturar el 70% del mercado interno.
Esta cifra rompe la correlación histórica que mantenía un equilibrio del 50% entre la producción soberana y las compras externas, desplazando el trabajo de los talleres locales.
Los indicadores macroeconómicos del sector reflejan un deterioro acelerado durante el primer semestre de 2026. La producción textil registró una contracción del 24.4% en comparación con el año 2025 y un desplome del 34% en relación con los niveles de 2023.
Asimismo, el uso de la capacidad instalada en los establecimientos industriales descendió de forma crítica al 39%, lo que implica que apenas cuatro de cada diez máquinas operan actualmente en el país sudamericano, dejando inactivas las líneas de montaje y amenazando la estabilidad laboral de miles de familias trabajadoras. «La industria emplea a millones de argentinos», señalaron, detallando que el sector industrial emplea a 1.100.000 personas registradas a nivel federal.
Desarticulación de la cadena de valor y penetración del capital importado
El informe detallado de Pro Tejer demuestra que las políticas de apreciación del tipo de cambio real y la eliminación de controles aduaneros provocaron un frenazo destructivo en los eslabones primarios de la cadena de valor nacional.
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Durante los primeros seis meses del año, el ingreso de materias primas cayó un 33 por ciento, la importación de hilados retrocedió un 43%, los tejidos planos cayeron un 52% y los tejidos de punto descendieron un 34%, evidencias palpables de la parálisis productiva que azota a la confección local por el exceso de oferta extranjera acumulada.
En contraste directo con el ahogamiento de las fábricas nacionales, las importaciones de bienes finales registran niveles récords. Las compras externas de indumentaria terminada se incrementaron un 62% en volumen y un 36% en divisas, mientras que el rubro de confecciones para el hogar (sábanas y toallas) experimentó una subida del 26% en toneladas.
Esta asimetría beneficia al capital transnacional y a plataformas de comercio electrónico como Shein y Temu, las cuales comercializan mercancías exentas del pago de aranceles mientras la industria local enfrenta altas cargas impositivas, costos logísticos elevados y falta de financiamiento soberano.
Subfacturación e impunidad en el comercio exterior
La Federación de Industrias Textiles Argentina remarcó que el sector no padece un problema de competitividad técnica, sino de vulneración de la normativa de comercio exterior.
Las cámaras industriales advirtieron sobre la proliferación de maniobras de subfacturación en las aduanas, registrándose que más del 70% de los productos confeccionados en el extranjero ingresan al territorio argentino por valores marcadamente inferiores a los promedios internacionales, registrando precios que en múltiples casos ni siquiera cubren el costo primario de la materia prima.
Ante este severo mapa de situación, los organismos industriales exigieron al Gobierno nacional el restablecimiento inmediato de controles aduaneros rigurosos y la restitución de condiciones de competencia justa que protejan el aparato productivo nacional.
La flexibilización extrema promovida por el modelo libertario continúa sacrificando la soberanía industrial del país en favor de esquemas especulativos que destruyen el empleo formal y encarecen el costo de vida de la clase trabajadora.
Autor: teleSUR - lf - JB
Fuente: Agencias




