Argentina: Casi 6 millones de hogares están en mora con sus deudas

Hogares argentinos recurren masivamente al endeudamiento para solventar gastos elementales como la compra de alimentos, el pago de alquileres y la cobertura de servicios básicos.

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En Argentina una porción masiva de la sociedad se quedó sin margen para afrontar las obligaciones contraídas ni para acceder a nuevos auxilios monetarios. Foto: EFE


9 de septiembre de 2026 Hora: 22:55

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El endeudamiento en los hogares de Argentina durante el Gobierno de Javier Milei ha cruzado una frontera crítica en la que ya no se discute meramente cuánto crédito consumen las familias, sino cuántas de ellas todavía conservan la capacidad real de seguir pagándolo.

Las estadísticas revelan un escenario por demás complejo hacia mediados de 2026, casi 21 millones de personas registran compromisos financieros con bancos y billeteras virtuales, pero lo verdaderamente alarmante es que 5,91 millones ya se encuentran en situación de mora.

Por otro lado, la irregularidad dentro del sistema bancario trepó al 12,8%, en los proveedores no financieros de crédito, un universo donde pisan fuerte las fintech (plataformas de tecnología financiera), el índice de incumplimiento escaló de manera vertiginosa hasta alcanzar el 30,1%.

Este fenómeno no responde a una bonanza económica ni a una recuperación de los salarios, sino todo lo contrario. Un manual financiero elaborado por Ciudad Futura, Movida Ciudad, el Mirador Actual del Trabajo y la Economía (Mate) y el Grupo de Intervención y Acción Feminista (GIIF) advierte que la deuda familiar encontró un tope insostenible porque una porción masiva de la sociedad se quedó sin margen para afrontar las obligaciones contraídas ni para acceder a nuevos auxilios monetarios.

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Los datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) ponen números precisos a este desplome, la morosidad bancaria de las familias pasó de un magro 2,5% en octubre de 2024 al ya mencionado 12,8% en junio de 2026, al tiempo que en las billeteras virtuales el salto experimentado fue drástico, trepando desde el 7,3% hasta el 30,1%.

Si se evalúan ambos canales de forma conjunta, la irregularidad global que afecta a los hogares rondó el 15,5% a mediados de este año, consolidando un mapa financiero profundamente deteriorado.

Al desglosar el universo de los 5,91 millones de morosos registrados en junio, el informe expone transformaciones estructurales profundas, 2,90 millones de personas acumulan deudas impagas exclusivamente con billeteras virtuales, 1,66 millones presentan atrasos únicamente en el sistema bancario tradicional, y unos 1,36 millones arrastran incumplimientos simultáneos en ambos sectores.

Este evidente desplazamiento hacia el crédito no bancario se convirtió en la nueva norma de supervivencia para sectores que quedaron marginados de los circuitos tradicionales como conscuencia de las políticas económicas implementadas por el gobierno del presidente Javier Milei.

El documento de las organizaciones sociales subraya que los hogares recurren masivamente al endeudamiento no para planificar mejoras futuras, sino para solventar gastos elementales e inaplazables de la cotidianeidad, tales como la compra de alimentos, el pago de alquileres y la cobertura de servicios básicos.

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La paradoja actual se completa cuando se observa que, mientras el sistema bancario recorta y restringe el crédito a los sectores más vulnerados para mitigar su propio riesgo, el endeudamiento general sigue expandiéndose porque las familias expulsadas migran obligatoriamente hacia alternativas financieras más riesgosas y costosas.

El acelerado boom de las fintech, cuyas bases de usuarios endeudados pasaron de 1,5 millones a comienzos de 2021 a superar los 6 millones en 2024, fue impulsado por plataformas digitales de mínimos requisitos y rápida acreditación, pero operó con un correlato de costos financieros muy superiores a los de la banca tradicional.

Los datos indican que el monto adeudado por persona se disparó un 64% entre 2024 y fines de 2025, abarcando ya a más de 20 millones de argentinos insertos en el Sistema Financiero Ampliado, lo que equivale a que el 54,7% de la población adulta posee algún tipo de crédito activo.

Dentro del segmento bancario formal, el peso del problema recae abrumadoramente sobre los préstamos personales y las tarjetas de crédito, instrumentos que a mayo de 2026 concentraban el 64,3% de la deuda familiar total y explicaban el 73% de todo el saldo irregular.

En ese lapso, la morosidad específica de los préstamos personales saltó del 3,3% al 15,9%, mientras que la asociada a los plásticos avanzó con fuerza desde el 1,6% hasta el 13,1%.

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El diagnóstico final que sintetizan los especialistas atribuye esta crisis a la convergencia simultánea de tres vectores críticos, el persistente deterioro de los ingresos populares, la masiva digitalización de las finanzas de Cercanía y una desregulación de las condiciones crediticias alentada desde diciembre de 2023.

La liberalización de tasas y la flexibilización de los requisitos para los prestamistas lograron ensanchar temporalmente el acceso al dinero para sectores de bajos ingresos formales, pero terminaron configurando una trampa de altos costos que hoy ahoga la economía cotidiana de millones de hogares.

Autor: teleSUR - mb - JB

Fuente: Agencias